La niña tiene dos años y aún no habla. Se llama Sonali. Sin embargo ya maneja su lenguaje propio, unas cadenas de sonidos más consistente que un simple balbuceo pero totalmente intraducible por ahora. Si uno presta la debida atención se dará cuenta de que a veces esas series de sonidos especiales se repiten. El primer impulso es buscar la semejanza con las palabras pero no lo son. Su pretensión es menor, su textura más plástica, flexibles, personalísimos. Algunas de esas tonalidades se pueden parecer a determinado idioma, español o chino, contienen variedades de lenguas que existen pero no conozco, seguro. Es todo un espectáculo escuchar a Sonali.
Un amigo musulmán dice que ellos piensan que todos los niños, cuando nacen, pertenecen a esa religión por su pureza. Dejemos de lado la dimensión relgiosa de su plantamiento me quedo con lo que bien podría ser una modesta hipótesis sobre las reglas y usos de la lengua: ¿No será esa sucesión de sonidos la lengua más pura, la forma lingüística más perfecta? ¿No seremos los seres humanos, con nuestra Babel lingüística unos ignorantes incapaces de mantener por mucho tiempo esa sabiduría natural, innata, que tienen los más pequeños en esa fase de lenguaje que parece absolutamente intraducible? A veces pienso cuando escucho que la pequeña me está dando a su manera, y sin exigirme demasiado, una inmensa lección de humildad.
viernes 29 de enero de 2010
martes 26 de enero de 2010
Los guardianes de la playa de Chacala
El estado mexicano de Nayarit, en el occidente del país, es aún una joya natural. Cuenta con unas playas hermosas como Chacala, ubicada a unos 150 kilómetros al norte de Puerto Vallarta. Es un lugar de ensueño que he visitado en dos ocasiones en los últimos dos años. La primera vez fue a fines de 2007. Llegar a Chacala era un descubrimiento. Viajamos en temporada baja y disfrutamos de cuatro días de hermoso sol, de mar, de amabilidad en general de la gente que atendía a los visitantes, en restaurantes sencillos pero de gratísima presencia.
Hace unos días, en la nueva visita, lo que encontré fue algo distinto. El camping que invitaba a cualquier viajero o turista de bajo presupuesto a acampar prácticamente a pie de playa había desaparecido. En su lugar había dos policías estatales que preguntaron adónde iba y tomaron la matrícula del coche. No se presentaron ni dijeron a quién representaban...
Unos días después de estar en Chacala he sabido que hay un plan para vender un terreno a pie de playa para hacer un gran desarrollo hotelero. Los habitantes locales se oponen pero parece que es deseo del gobernador Ney González, del peor Partido Revolucionario Institucional (PRI). México cuenta con 12.000 kilómetros de costas pero se ha apresurado en los últimos años por ofrecerlos en precio de saldo y pasando por delante de las consideraciones de los pobladores de esos lugares a las grandes multinacionales españolas y estadounidenses del turismo, así como a empresarios locales. Existe un movimiento que no es indiferente a estos cambios, que está surgiendo desde abajo en Chacala, y que no quiere que ese pequeño paraíso sea expoliado. De partida es una lucha desigual, la de siempre, entre los intereses de la política y el dinero, contra los de los habitantes de un pequeño rincón soleado de la costa del Pacífico mexicano...
Hace unos días, en la nueva visita, lo que encontré fue algo distinto. El camping que invitaba a cualquier viajero o turista de bajo presupuesto a acampar prácticamente a pie de playa había desaparecido. En su lugar había dos policías estatales que preguntaron adónde iba y tomaron la matrícula del coche. No se presentaron ni dijeron a quién representaban...
Unos días después de estar en Chacala he sabido que hay un plan para vender un terreno a pie de playa para hacer un gran desarrollo hotelero. Los habitantes locales se oponen pero parece que es deseo del gobernador Ney González, del peor Partido Revolucionario Institucional (PRI). México cuenta con 12.000 kilómetros de costas pero se ha apresurado en los últimos años por ofrecerlos en precio de saldo y pasando por delante de las consideraciones de los pobladores de esos lugares a las grandes multinacionales españolas y estadounidenses del turismo, así como a empresarios locales. Existe un movimiento que no es indiferente a estos cambios, que está surgiendo desde abajo en Chacala, y que no quiere que ese pequeño paraíso sea expoliado. De partida es una lucha desigual, la de siempre, entre los intereses de la política y el dinero, contra los de los habitantes de un pequeño rincón soleado de la costa del Pacífico mexicano...
sábado 2 de enero de 2010
Sinfonía de antihéroes
Primero fueron "Los rojos de ultramar" (2004), después "La última hora del último día" (2007) y ahora "La fiesta del oso" (2009), tres historias protagonizadas por personajes derrotados con la Guerra Civil en el fondo. No es fácil perder pero sí necesario para ser un buen ganador. No hay ganador sin derrota, sin capacidad para entender que puede haber un mal día, una racha difícil, una etapa oscura en la historia de una persona o un país.
El problema es que la racha dure, se prolongue más de lo necesario o sea negada por el afectado. Ese podría ser el diagnóstico de la España actual desgastada por el debate de la memoria histórica. Soler tiene claro que hubo ganadores y perdedores y se ha quedado con los últimos. Es una manera sabia de encarar el dolor y el pasado, posiblemente la más congruente.
Las novelas no solucionan guerras ni reparan entuertos pero ayudan a entender con más amplitud la Historia, desde la perspectiva del corazón y de los sentimientos. Es la intrahistoria de Miguel de Unamuno. El libro de Soler es desolador pero a la vez conmovedor, sobre todo en su escena final, una gran fiesta mediterrána que tiene a un animal y a un hombre como víctimas. Es una novela hecha con de "desparpajo", que mira al pasado sin lecciones que dar pero reconociendo que el futuro de una sociedad depende de su capacidad para verse y reconocerse completa. Algo que no es posible aún en España, que arrumbó en un rincón a los perdedores...
Un detalle más. Carles Geli, de El País, me descubrió una faceta desconocida de Soler, su manera de escribir con música. Dice que escribe sin tomar ni hacer esquemas, lo que daría a sus libros una dimensión sonora propia.
El problema es que la racha dure, se prolongue más de lo necesario o sea negada por el afectado. Ese podría ser el diagnóstico de la España actual desgastada por el debate de la memoria histórica. Soler tiene claro que hubo ganadores y perdedores y se ha quedado con los últimos. Es una manera sabia de encarar el dolor y el pasado, posiblemente la más congruente.
Las novelas no solucionan guerras ni reparan entuertos pero ayudan a entender con más amplitud la Historia, desde la perspectiva del corazón y de los sentimientos. Es la intrahistoria de Miguel de Unamuno. El libro de Soler es desolador pero a la vez conmovedor, sobre todo en su escena final, una gran fiesta mediterrána que tiene a un animal y a un hombre como víctimas. Es una novela hecha con de "desparpajo", que mira al pasado sin lecciones que dar pero reconociendo que el futuro de una sociedad depende de su capacidad para verse y reconocerse completa. Algo que no es posible aún en España, que arrumbó en un rincón a los perdedores...
Un detalle más. Carles Geli, de El País, me descubrió una faceta desconocida de Soler, su manera de escribir con música. Dice que escribe sin tomar ni hacer esquemas, lo que daría a sus libros una dimensión sonora propia.
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sábado 26 de diciembre de 2009
Ian McEwan: "On Chesil beach"
En mayo del pasado encontré una hermosa edición de "On Chesil beach" en una pequeña librería de Miami (Doubleday 2007). La portada muestra una hermosa playa en un atardecer plomizo, y a una mujer de espaldas, caminando a lo lejos. El paisaje y el momento invitan a la lectura.
Hace unos días vi en el cine, que se ha convertido en un raro privilegio para mí con una pequeña de casi dos años en casa, "Los abrazos rotos" de Pedro Almodóvar. También en el caso de esa película una foto de una playa de Lanzarote es protagonista de la cinta, casi tanto como los personajes. Las playas son lugares extraordinarios, quizas espacios despreciados en estos tiempos donde seguramente se haya decidido tantas veces el destino de los amantes.
"On Chesil beach" es una novela sobre un joven matrimonio. Es una novela institucional desde el punto de vista del matrimonio, que juega un papel clave en ella. Es un libro sexual, donde la entrega plena a un ser amado se convierte en un momento irrepetible, crucial para una pareja disímil. También es, y ahí quiero detenerme sobre todo, una novela que refleja la difícil coexistencia de dos mundos, el de la música y la creación, y el del hombre común, sin excesivas aspiraciones, que busca la felicidad en lo material, en un paisaje hermoso, una buena comida, una mujer o un hombre entregados, un momento luminoso que pasará y al que quién sabe si sigan otros.
Una vez conviví hace muchos años conocí y admiré a una mujer dedicada a la música. Manejaba otros tiempos y prioridades, alejados de la felicidad inmediata y asible. Eran largas horas de ensayos, de soledad, de exigencia al máximo nivel. Años más tarde supe que su vida giró plenamente en torno a eso, tanto que casi fue un milagro que se casara y tuviera un hijo. Lo consiguió después de un tiempo de silencio, sin componer, sin entragar su alma a la música, como hace Florence en la novela de McEwan. Siempre creí que las mujeres y hombres de la música estaban envueltos en un mundo de admiraciones pero también de sacrificios difíciles de compartir si no se conocen. Es difícil convivir con ellos pero en el fondo siguen siendo personas que a menudo se pierden en la genialidad. No les cuesta tanto despegar del mundo material y entrar en el otro, seguramente sea por eso que rompen los esquemas cotidianos de quienes somos más prosaicos.
En Chesil los protagonistas serán ellos mismos, sin convencionalismos institucionales. Entenderán el sexo de distinta manera, la vida será distinta para cada uno de ellos, que supuestamente se aman por encima de sus diferencias y de las reglas que otros dictan y que todos cumplimos. No es fácil ser un animal social, sobre todo cuando uno se da cuenta de que muchos de los modos que seguimos son inercias, no elecciones personales puras, sea de una persona, de una vocación, de una vida propia, única e irrepetible.
Hace unos días vi en el cine, que se ha convertido en un raro privilegio para mí con una pequeña de casi dos años en casa, "Los abrazos rotos" de Pedro Almodóvar. También en el caso de esa película una foto de una playa de Lanzarote es protagonista de la cinta, casi tanto como los personajes. Las playas son lugares extraordinarios, quizas espacios despreciados en estos tiempos donde seguramente se haya decidido tantas veces el destino de los amantes.
"On Chesil beach" es una novela sobre un joven matrimonio. Es una novela institucional desde el punto de vista del matrimonio, que juega un papel clave en ella. Es un libro sexual, donde la entrega plena a un ser amado se convierte en un momento irrepetible, crucial para una pareja disímil. También es, y ahí quiero detenerme sobre todo, una novela que refleja la difícil coexistencia de dos mundos, el de la música y la creación, y el del hombre común, sin excesivas aspiraciones, que busca la felicidad en lo material, en un paisaje hermoso, una buena comida, una mujer o un hombre entregados, un momento luminoso que pasará y al que quién sabe si sigan otros.
Una vez conviví hace muchos años conocí y admiré a una mujer dedicada a la música. Manejaba otros tiempos y prioridades, alejados de la felicidad inmediata y asible. Eran largas horas de ensayos, de soledad, de exigencia al máximo nivel. Años más tarde supe que su vida giró plenamente en torno a eso, tanto que casi fue un milagro que se casara y tuviera un hijo. Lo consiguió después de un tiempo de silencio, sin componer, sin entragar su alma a la música, como hace Florence en la novela de McEwan. Siempre creí que las mujeres y hombres de la música estaban envueltos en un mundo de admiraciones pero también de sacrificios difíciles de compartir si no se conocen. Es difícil convivir con ellos pero en el fondo siguen siendo personas que a menudo se pierden en la genialidad. No les cuesta tanto despegar del mundo material y entrar en el otro, seguramente sea por eso que rompen los esquemas cotidianos de quienes somos más prosaicos.
En Chesil los protagonistas serán ellos mismos, sin convencionalismos institucionales. Entenderán el sexo de distinta manera, la vida será distinta para cada uno de ellos, que supuestamente se aman por encima de sus diferencias y de las reglas que otros dictan y que todos cumplimos. No es fácil ser un animal social, sobre todo cuando uno se da cuenta de que muchos de los modos que seguimos son inercias, no elecciones personales puras, sea de una persona, de una vocación, de una vida propia, única e irrepetible.
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martes 22 de diciembre de 2009
Fin de la paz en Paraíso
Pasada la medianoche de hoy en el municipio de Paraíso, estado de Tabasco, un comando armado del que poco se sabe entró en la casa de Irma Córdova y la acribilló. Siguió con su cuñada Josefa, y con dos jóvenes, Yolidabey, de 22 años, y Benito, de 28. Todas las víctimas tenían algo en común: eran parientes de Melquisedet Angulo Córdova, un marino de Fuerzas Especiales que la semana pasada fue abatido en un enfrentamiento con el narcotraficante Arturo Beltrán Leyva y seis de sus escoltas en la ciudad de Cuernavaca.
El ataque de hoy es una esperada venganza del crimen organizado contra la Marina y demás fuerzas del Estado mexicano que se están empleando a fondo contra el crimen organizado. Es violencia irracional, indiscriminada, un homicidio doloso contra las víctimas de la violencia. Es difícil de entender qué móvil puede haber en el ataque a una madre que acaba de perder a su hijo, quien es enterrado con honores. Ella sintió una profunda pena, inexplicable, inabarcable, que apenas le duró unas horas, las que los sicarios tardaron en dar con ella y colarse en su casa.
México se rebelaba a comienzos de este año contra los funcionarios estadounidenses que hablaban de que podía ser un Estado fallido. Sin embargo los delincuentes han vuelto a ganar la espalda a la autoridad y clavado, de nuevo, el puñal donde más duele, en una herida que sangraba. Escucho a los políticos y me parece un sinsentido lo que dicen: que si el peso de la ley caerá sobre los responsables; que se está investigando; que no habrá impunidad... Son palabras bienintencionadas pero que suenan muy lejanas, falta de compromiso quizás.
En pocos días las nuevas muertes se habrán confundido y olvidado con muchas otras más. Este no es país para víctimas. El Estado está, pero se ausenta, le embarga la pena pero hay dudas de que la estrategia sea la correcta. Hay un desgaste brutal que será difícil de aguantar. Los políticos repiten sus discursos, los civiles mueren. Es la brutalidad, la barbarie, la sinrazón de un país que aún no ha logrado, ni en esto tan básico, ponerse de acuerdo.
El ataque de hoy es una esperada venganza del crimen organizado contra la Marina y demás fuerzas del Estado mexicano que se están empleando a fondo contra el crimen organizado. Es violencia irracional, indiscriminada, un homicidio doloso contra las víctimas de la violencia. Es difícil de entender qué móvil puede haber en el ataque a una madre que acaba de perder a su hijo, quien es enterrado con honores. Ella sintió una profunda pena, inexplicable, inabarcable, que apenas le duró unas horas, las que los sicarios tardaron en dar con ella y colarse en su casa.
México se rebelaba a comienzos de este año contra los funcionarios estadounidenses que hablaban de que podía ser un Estado fallido. Sin embargo los delincuentes han vuelto a ganar la espalda a la autoridad y clavado, de nuevo, el puñal donde más duele, en una herida que sangraba. Escucho a los políticos y me parece un sinsentido lo que dicen: que si el peso de la ley caerá sobre los responsables; que se está investigando; que no habrá impunidad... Son palabras bienintencionadas pero que suenan muy lejanas, falta de compromiso quizás.
En pocos días las nuevas muertes se habrán confundido y olvidado con muchas otras más. Este no es país para víctimas. El Estado está, pero se ausenta, le embarga la pena pero hay dudas de que la estrategia sea la correcta. Hay un desgaste brutal que será difícil de aguantar. Los políticos repiten sus discursos, los civiles mueren. Es la brutalidad, la barbarie, la sinrazón de un país que aún no ha logrado, ni en esto tan básico, ponerse de acuerdo.
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lunes 14 de diciembre de 2009
Benedetti remembered
Hay actos más o menos sentidos, más o menos simbólicos, pero el dedicado al poeta uruguayo Mario Benedetti en la XXIII Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) tuvo todo el sentido del mundo por cómo se hizo y quiénes lo protagonizaron. Se celebró en el Salón "Juan Rulfo" de la Expo Guadalajara. Un actor mexicano subió al estrado y dio la palabra a treinta lectores de Benedetti. Habían sido seleccionados por una carta (¡aún se escriben cartas!) que habían enviado a la FIL donde explicaban cómo les había impactado el autor en su vida.
De ese grupo fueron seleccionados treinta lectores de poemas que hicieron eso, elegir el que más les había gustado y leerlo. Fue un acto simple, sin jerarquías, a la altura de un gran escritor que creía que la poesía, además de ser literatura, tenía la virtud de poder mover conciencias y hacer que los hombres fuéramos un poco más humanos.
De ese grupo fueron seleccionados treinta lectores de poemas que hicieron eso, elegir el que más les había gustado y leerlo. Fue un acto simple, sin jerarquías, a la altura de un gran escritor que creía que la poesía, además de ser literatura, tenía la virtud de poder mover conciencias y hacer que los hombres fuéramos un poco más humanos.
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miércoles 9 de diciembre de 2009
La pretendida "pureza" de la lengua española
Comí hace tres días con varios escritores leoneses invitados a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL). Hablamos un rato sobre la ofensa que hasta cierto punto representa en México decir que en Castilla y León se habla "el español más puro". Luis Mateo Diez, Juan Pedro Aparicio, José María Merino y Alfonso García se rebelaban contra tal concepto, que había aparecido en un vídeo promocional de corte turístico que ensalzaba a Castilla y León frente a otras alternativas en España y, supongo, el resto de Europa.
Los escritores, todos ellos amigos, han pasado varios días en México mezclándose entre autores de esta parte del mundo, visitando escuelas, charlando con jóvenes, periodistas y organizadores de la FIL. Se les veía entusiasmados con otra forma de vivir y usar el español, admirados de giros, atentos a inflexiones, usos y las mil circunstancias que hacen distinta el habla de un leonés de la de un mexicano.
Un periodista mexicano, Víctor Nuñez Jaime, ganador del Premio de Periodismo Cultural "Fernando Benítez" les contaba el meollo de una historia que escribió hace meses, "El derecho a llamarse Doni Zänä", un nombre indígena que significa "Flor de luna". A los académicos se les ponían los ojos grandes. Interrogaban, se admiraban, querían conocer más de cómo es usado el español en México.
Este es el país del español, uno más de los que rebasaron hace siglos por los cuatro costados el concepto más estrecho de "castellano". No hay quien crea aquí en la pureza de la lengua, más bien en su condición impura y arrabalera, capaz de cambiar de barrio a barrio, de una ciudad a otra, capaz de modificarse y variar, con esos cambios vistos como pequeños misterios que a hay que sentir, no que explicar. El español americano es vivo e incuestionable. Puede desplazar a otras lenguas autóctonas, ser usado para discriminar, para separar, para marginar a quien lo ignora... Es una lengua distinta a la que se habla en España, menos "pura", quizás, pero más abierta, más libre y más emocionante que la que se encierra en los estrechos límites de una frontera convencional o una geografía mental de bajos vuelos. Me dio gusto saber que Merino, Aparicio, Diez y García pensaban lo mismo.
Los escritores, todos ellos amigos, han pasado varios días en México mezclándose entre autores de esta parte del mundo, visitando escuelas, charlando con jóvenes, periodistas y organizadores de la FIL. Se les veía entusiasmados con otra forma de vivir y usar el español, admirados de giros, atentos a inflexiones, usos y las mil circunstancias que hacen distinta el habla de un leonés de la de un mexicano.
Un periodista mexicano, Víctor Nuñez Jaime, ganador del Premio de Periodismo Cultural "Fernando Benítez" les contaba el meollo de una historia que escribió hace meses, "El derecho a llamarse Doni Zänä", un nombre indígena que significa "Flor de luna". A los académicos se les ponían los ojos grandes. Interrogaban, se admiraban, querían conocer más de cómo es usado el español en México.
Este es el país del español, uno más de los que rebasaron hace siglos por los cuatro costados el concepto más estrecho de "castellano". No hay quien crea aquí en la pureza de la lengua, más bien en su condición impura y arrabalera, capaz de cambiar de barrio a barrio, de una ciudad a otra, capaz de modificarse y variar, con esos cambios vistos como pequeños misterios que a hay que sentir, no que explicar. El español americano es vivo e incuestionable. Puede desplazar a otras lenguas autóctonas, ser usado para discriminar, para separar, para marginar a quien lo ignora... Es una lengua distinta a la que se habla en España, menos "pura", quizás, pero más abierta, más libre y más emocionante que la que se encierra en los estrechos límites de una frontera convencional o una geografía mental de bajos vuelos. Me dio gusto saber que Merino, Aparicio, Diez y García pensaban lo mismo.
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