El papa Benedicto XVI saldó su deuda con la muy esperada y deseada visita a México del 23 al 26 de marzo pasados pero dejó sin consuelo a las víctimas mexicanas de abusos sexuales cometidos por el fundador de la Legión de Cristo, Marcial Maciel, a quienes no recibió.
La sede del viaje fue terreno amigo, tres ciudades de Guanajuato (León, Silao y Guanajuato), un estado gobernado por el conservador Partido Acción Nacional (PAN), el de Calderón, y con un 93% de población católica, por encima del promedio nacional (83%).
El acto culminante de la visita fue la multitudinaria misa celebrada el 25 de marzo en el Parque Guanajuato Bicentenario, donde Benedicto XVI advirtió contra la fe "superficial y rutinaria, a veces fragmentaria e incoherente" y exhortó a los cristianos a superar "el cansancio" de la fe ante unas 640.000 personas que le acompañaron.
Pese a que Benedicto XVI había condenado y deplorado en numerosas ocasiones los abusos sexuales contra los pequeños por parte de clérigos pederastas, en México no se encontró con víctimas de los cometidos por Marcial Maciel (1920-2008), un sacerdote mexicano muy cercano en vida al hoy beato Juan Pablo II (1920-2005).
Hace días una de las víctimas, Juan José Vaca, reprochaba al papa "haber ignorado" a ese grupo de personas en su visita a México y descalificaba al "indignísimo" clero mexicano, representado en la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) por no haber posibilitado ese gesto hacia las víctimas de Maciel.
"¿Por qué no ha querido usted en México estar cerca de las víctimas del tan ignominioso sacerdote Marcial Maciel?", le inquiría en una carta abierta al fundador de los Legionarios de Cristo, congregación creada el 3 de enero en 1941 y autorizada por la Santa Sede en 1948.
Foco de controversias desde que comenzó su vida religiosa, el papa Benedicto XVI le exigió el 19 de mayo de 2006 a Maciel renunciar a todo "ministerio público" de su actividad sacerdotal y a llevar una vida retirada.
Por su avanzada edad, Benedicto XVI determinó que no fuese sometido a ningún proceso canónico pero intervino su congregación, que en 2010 reconoció que Maciel abusó sexualmente de seminaristas menores, tuvo "otros graves comportamientos" (consumo de drogas) e hijos con varias mujeres.
Los encuentros con víctimas de sacerdotes pederastas han sucedido ya en Estados Unidos y Australia (2008), en Portugal y en Malta (2010), y en Alemania (2011), no así durante la estancia de estos días en Guanajuato.
Algunos críticos del viaje han señalado que el mismo sirvió sobre todo al Gobierno mexicano para proyectarse ante la opinión pública a pocos meses de las elecciones presidenciales del 1 de julio.
miércoles, 4 de abril de 2012
sábado, 31 de marzo de 2012
Dos Papas en México (primera parte sobre visita de Benedicto XVI a México)
La visita a México de Benedicto XVI (23 al 26 de marzo de 2012) será la única de su pontificado. Estuve en León, en el central estado de Guanajuato, y encontré dos actitudes ante la visita, y dos montajes, al menos, de la misma.
El primero es el que correspondía a los fieles. Cientos de miles de católicos, sobre todo del centro de México, se sumaron con entusiasmo al viaje papal. Guanajuato es un estado conservador del centro del México, hermoso, lleno de gente trabajadora y relativamente tranquilo en lo tocante al crimen organizado. Es una zona de México austera y alegre a la vez. Es el interior del país pero una zona definitivamente favorecida por un espíritu de lucha y de laboriosidad entre sus habitantes. Hay más gente que se dice católica (93%) que en el promedio nacional mexicano (83% y decreciendo). Con todo México es el segundo país con más fieles católicos del mundo, solo superado por Brasil. En esta primera faceta, la de los creyentes, peregrinos, viajeros, la visita del papa Benedicto XVI fue un éxito.
Probablemente nos inflaron un poco las cifras de asistencia a la Eucaristía multitudinaria del 25 de marco (640.000 personas) pero definitivamente el fervor y las oraciones estuvieron ahí. También los rezos por la paz, que México necesita desesperadamente aunque la devoción no baste para variar una deriva social y política.
Un pero a esa dimensión del viaje fue el papel de Televisa y TV Azteca, las dos cadenas de televisión dominantes en este país, privadas las dos, que convirtieron la visita en un espectáculo de rock. Sus presentadores tuvieron acceso privilegiado a los eventos, estuvieron en primerá línea a diferencia del resto de la prensa, nacional e internacional, y un trato de favor dispensado por las autoridades vaticanas.
La segunda vertiente que tuvo el viaje fue la política. Ahí entran los cálculos de Estado y el protagonismo extraordinario del presidente Felipe Calderón, católico practicante, que no dudo en poner al Estado a los pies del papa. Estaba a punto de comenzar la campaña electoral hacia los comicios presidenciales del 1 de julio próximo, y el mandatario hizo lo imposible por mezclar religión y política. México es un estado laico, el mandatario al menos reconoció eso, pero se puso al lado del papa Benedicto siempre que pudo, simulo una reunión privada para tratar temas de Estado que no sucedió, y dio a conocer un comunicado de asuntos tratados que era irrisorio para el tiempo que ambos tuvieron. Por cierto que ningún funcionario mexicano estuvo disponible para ofrecer detalles del encuentro. Será que nunca sucedió tal como se expresa el comunicado. Además Benedicto XVI se ahorró las críticas al Gobierno mexicano en la tan cuestionada estrategia contra la delincuencia organizada. No vio en Calderón al gobernante que, seguramente de manera bien intencionada, ha truncado la paz social de su país. Su lucha contra los criminales es frontal pero no inteligente, y no ha sido capaz de darle a la misma una "dimensión integral" desde el primer momento en que la lanzo. Ahora, a pocos meses de dejar el poder, hace denodados esfuerzos por explicar lo necesaria que era, pero en el camino hay más de 50.000 muertos, muchos de ellos inocentes, no miembros de los grupos criminales...
Entre ambas dimensiones de la visita, tres graves omisiones: (1) el papa no se reunió con Javier Sicilia, el poeta que expresa el dolor de las víctimas de la violencia asociada con la lucha contra la criminalidad. Además (2) el papa no recibió a las víctímas de pederastia clerical en México, como había hecho en Alemania, Malta, Irlanda y Estados Unidos en viajes anteriores. Por último, (3) el papa Ratzinger tampoco ofreció explicaciones de los abusos y la doble vida de Marcial Maciel, el fundador de la Congregación de los Legionarios de Cristo. Dos omisiones graves que, seguramente, hay que atribuir a los expresos deseos de la cúpula de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) que encabeza Carlos Aguiar Retes. Monseñor veía un micrófono esos días en León y se daba automáticamente la vuelta, con una sonrisa en los labios. Sonrisa de quien sabe que dejó al papa sin algo importante por hacer: pedir un perdón sincero a esas víctimas abusadas.
El primero es el que correspondía a los fieles. Cientos de miles de católicos, sobre todo del centro de México, se sumaron con entusiasmo al viaje papal. Guanajuato es un estado conservador del centro del México, hermoso, lleno de gente trabajadora y relativamente tranquilo en lo tocante al crimen organizado. Es una zona de México austera y alegre a la vez. Es el interior del país pero una zona definitivamente favorecida por un espíritu de lucha y de laboriosidad entre sus habitantes. Hay más gente que se dice católica (93%) que en el promedio nacional mexicano (83% y decreciendo). Con todo México es el segundo país con más fieles católicos del mundo, solo superado por Brasil. En esta primera faceta, la de los creyentes, peregrinos, viajeros, la visita del papa Benedicto XVI fue un éxito.
Probablemente nos inflaron un poco las cifras de asistencia a la Eucaristía multitudinaria del 25 de marco (640.000 personas) pero definitivamente el fervor y las oraciones estuvieron ahí. También los rezos por la paz, que México necesita desesperadamente aunque la devoción no baste para variar una deriva social y política.
Un pero a esa dimensión del viaje fue el papel de Televisa y TV Azteca, las dos cadenas de televisión dominantes en este país, privadas las dos, que convirtieron la visita en un espectáculo de rock. Sus presentadores tuvieron acceso privilegiado a los eventos, estuvieron en primerá línea a diferencia del resto de la prensa, nacional e internacional, y un trato de favor dispensado por las autoridades vaticanas.
La segunda vertiente que tuvo el viaje fue la política. Ahí entran los cálculos de Estado y el protagonismo extraordinario del presidente Felipe Calderón, católico practicante, que no dudo en poner al Estado a los pies del papa. Estaba a punto de comenzar la campaña electoral hacia los comicios presidenciales del 1 de julio próximo, y el mandatario hizo lo imposible por mezclar religión y política. México es un estado laico, el mandatario al menos reconoció eso, pero se puso al lado del papa Benedicto siempre que pudo, simulo una reunión privada para tratar temas de Estado que no sucedió, y dio a conocer un comunicado de asuntos tratados que era irrisorio para el tiempo que ambos tuvieron. Por cierto que ningún funcionario mexicano estuvo disponible para ofrecer detalles del encuentro. Será que nunca sucedió tal como se expresa el comunicado. Además Benedicto XVI se ahorró las críticas al Gobierno mexicano en la tan cuestionada estrategia contra la delincuencia organizada. No vio en Calderón al gobernante que, seguramente de manera bien intencionada, ha truncado la paz social de su país. Su lucha contra los criminales es frontal pero no inteligente, y no ha sido capaz de darle a la misma una "dimensión integral" desde el primer momento en que la lanzo. Ahora, a pocos meses de dejar el poder, hace denodados esfuerzos por explicar lo necesaria que era, pero en el camino hay más de 50.000 muertos, muchos de ellos inocentes, no miembros de los grupos criminales...
Entre ambas dimensiones de la visita, tres graves omisiones: (1) el papa no se reunió con Javier Sicilia, el poeta que expresa el dolor de las víctimas de la violencia asociada con la lucha contra la criminalidad. Además (2) el papa no recibió a las víctímas de pederastia clerical en México, como había hecho en Alemania, Malta, Irlanda y Estados Unidos en viajes anteriores. Por último, (3) el papa Ratzinger tampoco ofreció explicaciones de los abusos y la doble vida de Marcial Maciel, el fundador de la Congregación de los Legionarios de Cristo. Dos omisiones graves que, seguramente, hay que atribuir a los expresos deseos de la cúpula de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) que encabeza Carlos Aguiar Retes. Monseñor veía un micrófono esos días en León y se daba automáticamente la vuelta, con una sonrisa en los labios. Sonrisa de quien sabe que dejó al papa sin algo importante por hacer: pedir un perdón sincero a esas víctimas abusadas.
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miércoles, 21 de marzo de 2012
Florence Cassez seguirá encarcelada
La Corte Suprema de México decidió hoy mantener en prisión a la ciudadana francesa Florence Cassez, acusada de secuestro y crimen organizado. Con el Gobierno mexicano encabezado por el presidente Felipe Calderón presionando abiertamente a los magistrados y con muchas opiniones a favor y en contra de la excarcelación, al final un voto le faltó a Cassez para quedar libre.
Cierto, la francesa está muy arropada también por Francia y por el presidente Nicolás Sarkozy, probablemente en sus últimos meses en el Palacio del Eliseo. Pero política aparte los argumentos jurídicos de peso que esgrime la defensa de la francesa la habrían ya puesto en la calle hace tiempo.
Florence fue arrestada por policías el 8 de diciembre de 2005 y un día más tarde puesto en escena un montaje televisivo que simulaba que la francesa mantenía secuestradas a tres personas y pertenecía a la banda de Los Zodíaco. El caso, iniciado con semejante burda maquinación, se le ha vuelto en contra a la Procuraduría General de la República (Fiscalía), que por nada del mundo desea mostrar debilidad o vacilación en sus argumentos. A México le va mucho en juego, muchísimo: la capacidad de sus sistema de justicia. Con todo y una condena a 60 años en su contra, que la condena a una vida entre rejas, Cassez no es la que más tiene que perder en este caso contaminado de irregularidad y arbitrariedades, un caso que apesta y que demuestra la debilidad institucional que existe en México.
Cierto, la francesa está muy arropada también por Francia y por el presidente Nicolás Sarkozy, probablemente en sus últimos meses en el Palacio del Eliseo. Pero política aparte los argumentos jurídicos de peso que esgrime la defensa de la francesa la habrían ya puesto en la calle hace tiempo.
Florence fue arrestada por policías el 8 de diciembre de 2005 y un día más tarde puesto en escena un montaje televisivo que simulaba que la francesa mantenía secuestradas a tres personas y pertenecía a la banda de Los Zodíaco. El caso, iniciado con semejante burda maquinación, se le ha vuelto en contra a la Procuraduría General de la República (Fiscalía), que por nada del mundo desea mostrar debilidad o vacilación en sus argumentos. A México le va mucho en juego, muchísimo: la capacidad de sus sistema de justicia. Con todo y una condena a 60 años en su contra, que la condena a una vida entre rejas, Cassez no es la que más tiene que perder en este caso contaminado de irregularidad y arbitrariedades, un caso que apesta y que demuestra la debilidad institucional que existe en México.
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martes, 21 de febrero de 2012
Juan Villoro, cien cuentos
El polifacético escritor mexicano Juan Villoro celebró a la editorial mexicana Almadía con la publicación de "¿Hay vida en la Tierra?", una recopilación de textos que nacieron periodísticos pero han devenido literarios.
Villoro es un maestro, escribe con pasión y entusiasma a editores tan audaces como Jorge Herralde, que está casado con su prosa.
No hay mejor modo de celebrar algo que con una fiesta, y así se puede considerar el libro publicado por Almadía. Es un camino cruzado entre el periodismo y la literatura. Raro que un escritor dé valor al buen periodismo. Villoro cultiva la crónica y aprendió a hacerlas mejores escuchando los consejos del desaparecido Carlos Monsiváis, a quien se sigue echando de menos en México.
"El mundo es caótico, indescifrable, muchas veces absurdo, abusivo, pero de reepente, en algunos de sus rincones, aparece perfectamente estructurada una historia", afirma Villoro. Parece que su único trabajo, y no es poco, es saber encontrarlas e imprimirles su tono, su cadencia.
Otra frase para terminar: "Yo quise, a través de cien historias, trazar un cuatro de costumbres, reflejar cómo estamos viendo, padeciendo, ilusionándonos en estos tiempos en que parece que las máquinas resuelven tantas cosas por nosotros y que muchas veces nos convertimos en simulacros de nosotros mismos. Necesitamos un password para todo, un pin, y olvidamos un poco cómo nos estamos comunicando en lo diario. Los misterios de lo diario, que están ahí, como un ruido de fondo, es lo que he tratado de captar". Sueños.
Villoro es un maestro, escribe con pasión y entusiasma a editores tan audaces como Jorge Herralde, que está casado con su prosa.
No hay mejor modo de celebrar algo que con una fiesta, y así se puede considerar el libro publicado por Almadía. Es un camino cruzado entre el periodismo y la literatura. Raro que un escritor dé valor al buen periodismo. Villoro cultiva la crónica y aprendió a hacerlas mejores escuchando los consejos del desaparecido Carlos Monsiváis, a quien se sigue echando de menos en México.
"El mundo es caótico, indescifrable, muchas veces absurdo, abusivo, pero de reepente, en algunos de sus rincones, aparece perfectamente estructurada una historia", afirma Villoro. Parece que su único trabajo, y no es poco, es saber encontrarlas e imprimirles su tono, su cadencia.
Otra frase para terminar: "Yo quise, a través de cien historias, trazar un cuatro de costumbres, reflejar cómo estamos viendo, padeciendo, ilusionándonos en estos tiempos en que parece que las máquinas resuelven tantas cosas por nosotros y que muchas veces nos convertimos en simulacros de nosotros mismos. Necesitamos un password para todo, un pin, y olvidamos un poco cómo nos estamos comunicando en lo diario. Los misterios de lo diario, que están ahí, como un ruido de fondo, es lo que he tratado de captar". Sueños.
viernes, 17 de febrero de 2012
La mala cara de Catherine Ashton
Hace unos días visitó México la Alta Representante para Asuntos Exteriores de la Unión Europea, la británica Catherine Ashton. El 10 de febrero pasado estaba invitada a la más antigua de las universidades latinoamericanas, la Nacional Autónoma de México (UNAM), y fue recibida por el decano de la Facultad de Ciencias Políticas.
Ashton iba a dar una conferencia con un título convencional: "El papel de la UE en el mundo". Se había llenado el auditorio del Museo de Arte Contemporáneo Universitario (MUAC) de gente y de prensa, que la siguió durante los tres días de su visita. Expectantes, Ashton tardo algo en aparecer. Pero minutos antes de hacerlo sus adláteres, varios funcionarios procedentes de Bruselas, trajeados, serios, empezaron a mirar con desconfianza a la bulliciosa grada. Comenzaron a apuntar con el dedo, como no se hace en casa ajena, menos siendo uno el invitado. Poco antes de aparecer la representante de la UE se pidió a la prensa abandonar la sala. La orden se matizó: "Tendrán cinco minutos para hacer su trabajo. Después, fuera".
La situación era embarazosa para el personal de la UNAM, para todos menos para el decano de Ciencias Políticas, Fernando Pérez Correa, quien no le puso peros a los funcionarios europeos. Lo increíble se consumó. Ashton comenzó a hablar, trató de hacerse la simpática y tardó diez minutos en callarse, sin lograrlo. Hablaba de derechos humanos, de lo importante que es la UE, y del respeto a sus socios. De repente se hizo el silencio, se sentó y se calló. Los periodistas desalojamos en poco tiempo el auditorio, los estudiantes no chistaron, no protestaron... Un insulto europeo.
El resto de la ponencia, las preguntas y respuestas, casi no se escucharon por el sistema de audio instalado fuera de salón. La charla fue intrascendente y al día siguiente las crónicas no hablaron de las excelencias europeas sino de la situación tan desafortunada, ofensiva, que se vivió en la UNAM. Un triste y lamentable espectáculo, una lección de falta de diplomacia y modales. Todo un despropósito.
Ashton iba a dar una conferencia con un título convencional: "El papel de la UE en el mundo". Se había llenado el auditorio del Museo de Arte Contemporáneo Universitario (MUAC) de gente y de prensa, que la siguió durante los tres días de su visita. Expectantes, Ashton tardo algo en aparecer. Pero minutos antes de hacerlo sus adláteres, varios funcionarios procedentes de Bruselas, trajeados, serios, empezaron a mirar con desconfianza a la bulliciosa grada. Comenzaron a apuntar con el dedo, como no se hace en casa ajena, menos siendo uno el invitado. Poco antes de aparecer la representante de la UE se pidió a la prensa abandonar la sala. La orden se matizó: "Tendrán cinco minutos para hacer su trabajo. Después, fuera".
La situación era embarazosa para el personal de la UNAM, para todos menos para el decano de Ciencias Políticas, Fernando Pérez Correa, quien no le puso peros a los funcionarios europeos. Lo increíble se consumó. Ashton comenzó a hablar, trató de hacerse la simpática y tardó diez minutos en callarse, sin lograrlo. Hablaba de derechos humanos, de lo importante que es la UE, y del respeto a sus socios. De repente se hizo el silencio, se sentó y se calló. Los periodistas desalojamos en poco tiempo el auditorio, los estudiantes no chistaron, no protestaron... Un insulto europeo.
El resto de la ponencia, las preguntas y respuestas, casi no se escucharon por el sistema de audio instalado fuera de salón. La charla fue intrascendente y al día siguiente las crónicas no hablaron de las excelencias europeas sino de la situación tan desafortunada, ofensiva, que se vivió en la UNAM. Un triste y lamentable espectáculo, una lección de falta de diplomacia y modales. Todo un despropósito.
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jueves, 9 de febrero de 2012
Garzón deja de ser juez
El juez Baltasar Garzón dio hoy la vuelta al mundo. Quedó inhabilitado por diez años en una sentencia dudosa por la gravedad de la pena que impuso, por la severidad del veredicto, ante un magistrado que lo ha dado casi todo por la justicia. Digo casi porque Garzón impuso un estilo ajeno al del Poder Judicial en España, hermético, corporativista, poco abierto a la sociedad.
En México no es distinto. El mundo de la ley hace mucho que se alejó del hombre y del cotidiano con algunas excepciones como Garzón. Sin duda, el magistrado español tensó la ley hasta el límite, rebasó seguramente con las escuchas ilegales que ordenó el límite de la ley, pero su paseo por el abismo pudo no haber sido una caída. El caso se pudo haber resuelto con una amonestación, con una recusación, con separarle del cargo unos meses, o algún año, no los once de la pena. Garzón es un juez pero también un símbolo de la justicia, un hombre progresista que le hizo un bien inmenso a la sociedad española en batallas contra el narcotráfico y el terrorismo, y a la justicia internacional, en las causas por las desapariciones en Argentina o en el procesamiento de Augusto Pinochet, humillado en vida por los crímenes del pasado con la ley en la mano.
Me queda claro que no hay verdades únicas, me queda claro que también los acusadores tienen algo de razón en el caso del juez más mediático, más político, de la judicatura española. Lo que no entiendo es que se me trate de vender una sentencia de ejemplaridad en un sistema dudoso, arbitrario a veces, subjetivo, y que hace agua tantas y tantas veces. Humilla ver a Garzón convertido en víctima porque es un triunfo de la justicia facciosa, un triunfo de las medias verdades, una victoria del Estado de Derecho convenienciero. No creo en democracias como es que juzgan solo cuando les conviene, que buscan chivos expiatorios, que olvidan la historia y que pretenden pasar página sin entender que hacer justicia exige de un peso moral mayor del que tiene un Tribunal que a sí mismo se hace llamar Supremo siendo falible. Tiempo al tiempo, la última página del caso se leerá en Estrasburgo, en unos años, probablemente.
En México no es distinto. El mundo de la ley hace mucho que se alejó del hombre y del cotidiano con algunas excepciones como Garzón. Sin duda, el magistrado español tensó la ley hasta el límite, rebasó seguramente con las escuchas ilegales que ordenó el límite de la ley, pero su paseo por el abismo pudo no haber sido una caída. El caso se pudo haber resuelto con una amonestación, con una recusación, con separarle del cargo unos meses, o algún año, no los once de la pena. Garzón es un juez pero también un símbolo de la justicia, un hombre progresista que le hizo un bien inmenso a la sociedad española en batallas contra el narcotráfico y el terrorismo, y a la justicia internacional, en las causas por las desapariciones en Argentina o en el procesamiento de Augusto Pinochet, humillado en vida por los crímenes del pasado con la ley en la mano.
Me queda claro que no hay verdades únicas, me queda claro que también los acusadores tienen algo de razón en el caso del juez más mediático, más político, de la judicatura española. Lo que no entiendo es que se me trate de vender una sentencia de ejemplaridad en un sistema dudoso, arbitrario a veces, subjetivo, y que hace agua tantas y tantas veces. Humilla ver a Garzón convertido en víctima porque es un triunfo de la justicia facciosa, un triunfo de las medias verdades, una victoria del Estado de Derecho convenienciero. No creo en democracias como es que juzgan solo cuando les conviene, que buscan chivos expiatorios, que olvidan la historia y que pretenden pasar página sin entender que hacer justicia exige de un peso moral mayor del que tiene un Tribunal que a sí mismo se hace llamar Supremo siendo falible. Tiempo al tiempo, la última página del caso se leerá en Estrasburgo, en unos años, probablemente.
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viernes, 3 de febrero de 2012
Encrucijada
Hace tres meses que no venía por aquí pero fueron intensos. A menudo cuando suceden acontecimientos importantes me alejo de la escritura, parálisis. Debe ser una patología heredada del periodismo del día a día.
Hice una cobertura extenuante en la Feria del Libro de Guadalajara 2011 (FIL), por la que fui felicitado a pesar de salir vacío de ella. El periodista ahora debe hacer textos, vídeos y cualquier cosa para sobrevivir. Son tiempos de crisis y más en empresas públicas españolas. O sea, que la de Guadalajara fue una feria con información pero en otros formatos, y alejada calor de los salones, muy corta, poco literaria.
Sin embargo algunas crónicas me dejaron muy satisfecho. Destaco la entrevista con el ilustrador británico Anthony Browne, la entrevista con el polaco Adam Soboczynski, la realizada al suizo Peter Stamm , y la crónica final sobre el "apapacho" .
Le faltó cocinarse un poco más a la FIL 2011, le sobró tiempo de Sala de Prensa y le faltó más diálogo, más contacto con los editores y autores. No faltó un arte popular en la FIL, lo que Jorge Herralde define con tino como "explotar el valor lúdico de la noche", las fiestas de largo que conmemoraron los XXV años de la mayor Feria Internacioanl del Libro en lengua española.
Para 2012 prometo mucho más pero más alternativo. Y sobre todo más generosidad y regularidad.
Hice una cobertura extenuante en la Feria del Libro de Guadalajara 2011 (FIL), por la que fui felicitado a pesar de salir vacío de ella. El periodista ahora debe hacer textos, vídeos y cualquier cosa para sobrevivir. Son tiempos de crisis y más en empresas públicas españolas. O sea, que la de Guadalajara fue una feria con información pero en otros formatos, y alejada calor de los salones, muy corta, poco literaria.
Sin embargo algunas crónicas me dejaron muy satisfecho. Destaco la entrevista con el ilustrador británico Anthony Browne, la entrevista con el polaco Adam Soboczynski, la realizada al suizo Peter Stamm , y la crónica final sobre el "apapacho" .
Le faltó cocinarse un poco más a la FIL 2011, le sobró tiempo de Sala de Prensa y le faltó más diálogo, más contacto con los editores y autores. No faltó un arte popular en la FIL, lo que Jorge Herralde define con tino como "explotar el valor lúdico de la noche", las fiestas de largo que conmemoraron los XXV años de la mayor Feria Internacioanl del Libro en lengua española.
Para 2012 prometo mucho más pero más alternativo. Y sobre todo más generosidad y regularidad.
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