Hace mucho tiempo que no piso Asturias. Tengo un remoto recuerdo de mi último viaje, por allá por 1991, pero es una zona de España que siempre he sentido cercana. Hace días, en México, volví a tener esa sensación. Tenía delante de mi a Ricardo Menéndez Salmón, autor de "La ofensa" (2007) y "El corrector" (2009), dos novelas implacables. La primera es casi increíble, una historia sobre los dolores muy fuertes, aquel capaz de arrebatarnos la vida o, al menos, la esperanza de vivir. La segunda, un impresionante relato que toma como pretexto los atentados del 11 de marzo de 2004. De nuevo la desazón y la angustia de un dolor, este colectivo y perfectamente identificables: el de los atentados y sus víctimas.
A Ricardo no le conocía de nada. Le entrevisté hace una semana y el encuentro con él, como lector y como persona, me impresionó. "El corrector" es un relato de esos con olor, huele a mar y a muerte; también contiene un intento, un deseo quizás, de enseñar algo muy básico pero al mismo tiempo muy profundo: debemos vivir como si fuera el último día de nuestra vida, amando sobre todas las cosas.
Ricardo Menéndez me habló de literatura pero también de su nueva novela, "La luz es más antigua que el amor" (2011), y de cómo creía ver en estos países latinoamericanos una vitalidad mayor que en la sociedad española. Era una sensación, cierta posiblemente, pero España también está alumbrando una sociedad inconforme y vitalista. El escepticismo está bien enraizado y el bienestar es cada vez más difuso, especialmente entre los desempleados. Puede que las novelas del escritor contengan eso, un creciente dolor, una rebeldía y un afán de recuperar a las personas por encima de todo lo demás. Puede que en España hayamos olvidado algo de lo importante que son las personas, sobre todo las que sufren...
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martes, 19 de julio de 2011
domingo, 27 de septiembre de 2009
La Fura y el terrorismo
El espectáculo "Boris Godunov" se ha representado estos días en México sin una gran aceptación. El teatro Metropolitan lució bastante vacío y los interesados en ver este montaje sobre terrorismo han sido pocos. Sin embargo la puesta en escena y el trabajo realizado me parecieron estimulantes.
La obra mete al espectador de lleno en la discusión sobre el terrorismo en el siglo XXI. El terrorismo como opción política se nos presenta como una de las vías más utilizadas para, independientemente de la cultura, enfrentar un Estado opresor. El terrorismo como opción, como búsqueda de libertad, como primacía del fin sobre los medios.
¿Enfermedad del mundo moderno? Quizás. Más correcto sería decir que es respuesta necia a los sordos oídos de las sociedades "democráticas" para con unos pueblos que a menudo no potencian la libertad de la comunidad o el ser humano. El terrorismo es inaceptable pero el terror es humano, lo más humano que hay...Si la felicidad tiene que ver con el bienestar, con la seguridad, su némesis es el miedo, la violencia, el terrorismo...la negación del Otro.
Sin entrar en polémicas, a sumarse a uno u otro bando, La Fura dels Baus me hizo sentir miedo en mi butaca, en una representación obscena para ellos como la evocación de la toma y posterior matanza del teatro Dubrovka de Moscu de un comando checheno en 2002 que pedía el fin de la guerra en ese territorio. Saldo trágico al fin y a la postre: usurpación del teatro y al teatro, así como 130 muertos, entre ellos los 40 pro chechenos.
La obra mete al espectador de lleno en la discusión sobre el terrorismo en el siglo XXI. El terrorismo como opción política se nos presenta como una de las vías más utilizadas para, independientemente de la cultura, enfrentar un Estado opresor. El terrorismo como opción, como búsqueda de libertad, como primacía del fin sobre los medios.
¿Enfermedad del mundo moderno? Quizás. Más correcto sería decir que es respuesta necia a los sordos oídos de las sociedades "democráticas" para con unos pueblos que a menudo no potencian la libertad de la comunidad o el ser humano. El terrorismo es inaceptable pero el terror es humano, lo más humano que hay...Si la felicidad tiene que ver con el bienestar, con la seguridad, su némesis es el miedo, la violencia, el terrorismo...la negación del Otro.
Sin entrar en polémicas, a sumarse a uno u otro bando, La Fura dels Baus me hizo sentir miedo en mi butaca, en una representación obscena para ellos como la evocación de la toma y posterior matanza del teatro Dubrovka de Moscu de un comando checheno en 2002 que pedía el fin de la guerra en ese territorio. Saldo trágico al fin y a la postre: usurpación del teatro y al teatro, así como 130 muertos, entre ellos los 40 pro chechenos.
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jueves, 18 de diciembre de 2008
Las dos vidas de Ingrid Betancourt
La ex rehén de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Ingrid Betancourt, visitó hoy la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe. Es una católica practicante, una mujer de fe y una creyente profunda. Tenía los ojos llorosos al llegar al recinto. Impresiona ver la fortaleza y la paz que destila una mujer que ha pasado más de seis años abandonada en la selva, con sus captores como únicos seres vivos de referencia, una relación viciada.
En España ocurrieron durante años secuestros dolorosos como parte de la lucha armada de la banda terrorista ETA. Incomprensible. Al ver a Ingrid hincada ante el altar de la Basílica, rezando con un rosario entre las manos pensé qué distinto tiene que ser el mundo para una persona que pasó seis años cautiva, que casi muere, y que repentinamente vuelve a la vida.
Su mirada estaba un poco perdida. Era emoción y admiración a la vez. Es una persona que se está reconstruyendo, que vivió dos vidas, no como la mayoría de nosotros, que nos conformamos con la que tenemos. Ella no, hubo un antes y un después de su secuestro que la marcaron para siempre...
En España ocurrieron durante años secuestros dolorosos como parte de la lucha armada de la banda terrorista ETA. Incomprensible. Al ver a Ingrid hincada ante el altar de la Basílica, rezando con un rosario entre las manos pensé qué distinto tiene que ser el mundo para una persona que pasó seis años cautiva, que casi muere, y que repentinamente vuelve a la vida.
Su mirada estaba un poco perdida. Era emoción y admiración a la vez. Es una persona que se está reconstruyendo, que vivió dos vidas, no como la mayoría de nosotros, que nos conformamos con la que tenemos. Ella no, hubo un antes y un después de su secuestro que la marcaron para siempre...
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