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jueves, 22 de septiembre de 2011

Cinco siglos machacando lenguas

Ciudad de México es un lugar inmenso. Hoy tristemente apenas un centenar de personas asistieron al IV Encuentro de Lenguas en Peligro organizado en la capital mexicana. Fueron cuatro ponentes de Argentina, Brasil, Chile y México que, cada uno con sus sociedades como referencia, hablaron de un drama común: la desaparición de lenguas indígenas.

Contaron cómo hay lenguas en el mundo habladas por una o dos personas. Más que "hablantes" eran "reconocedores" de las mismas, gente capacitada para entenderla, pero incapaz de utilizarlas porque las lenguas usadas por tan poca gente pierden su sentido social, su función comunicativa para una comunidad.

Aprendí que en México prefieren no hablar de "lengua" sino de familias lingüísticas ya que de once familias derivan 68 agrupaciones y 364 variantes. En Argentina se niegan a darlas por extinguidas, y en Chile animan a que los hablantes se adueñen de las redes sociales para ayudar a que sobrevivan.

Finalmente en Brasil el especialista Aryon Dall'Igna contó cómo en ese país puede haber en estos momentos entre veinte y treinta grupos indígenas con los que aún no ha entrado en contacto el ser humano "civilizado" y que, en contraste con los que se hacía antaño, expediciones para dar con ellos, ahora se prefiere dejarles vivir en paz, sin interferir en sus vidas. ¿Un nuevo derecho humano? El derecho a no ser perturbado por la civilización, la globalización y sus taras...

domingo, 19 de junio de 2011

El español, ¿lengua de cultura en Estados Unidos?

Hace años, cuando vivía en Japón, me topé con una muy particular manera de relacionarse con el idioma de aquellos que lo hablaban. Era una lengua difícil por lo mal enseñada que está. Eran tiempos en que se estudiaban en clases, sin apenas apoyo de internet y con pocos recursos didácticos avanzados. Lo más importante era conseguir un buen profesor o un tutor de estudios, en mi caso, implicado.

La lengua no es tan difícil pero la pedagogía en torno a ella sí lo es. Tokio, la gran urbe frenética e interconectaba, tampoco ayudaba demasiado a interactuar. Con todo, aquellos años (1996-2002) me dejaron un nivel aceptable de japonés oral y algunas herramientas para entender el escrito. Pero descubrí algo: el japonés tenía un enorme complejo de inferioridad con su lengua.

Que no fuera un idioma internacional, que no se conociese lo suficiente en el extranjero, les decepcionaba. Invertían en ello pero no habían dado con el modo de convertirlo en una gran lengua, capaz de saltar fronteras y seducir.

Todo lo contrario parece suceder con el español, el idioma de 550 millones de personas que superó sus orígenes. España es referencia en muchos aspectos de la lengua, pero secundaria en cuanto a número de hablantes. México tiene casi 112 millones, y Estados Unidos, cincuenta.

La lengua peninsular es una variante fuerte, sin duda, pero minoritaria en algunas cosas. Para hablar del vigor del español hay que fijarse en México y en su Proyecto Nacional Cultural, que no se olvida de EEUU. Lo ha dicho la presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Consuelo Sáizar.

No son proyectos excluyentes pero habría que trabajar con más determinación en establecer lazos y forjar alianzas para convertir al español en Estados Unidos en una gran lengua de cultura.

jueves, 28 de octubre de 2010

La frustración

Conocer un país distinto es muchas veces bucear en una nueva cultura. Es aprender de nuevo nuevos códigos básicos, lengua, cultura, y conocer de cerca conceptos nuevos. Habalr de la revolución Meiji, clave en la modernización de Japón, no tiene casi nada que ver con conocer de cerca la Revolución mexicana, con sus mitos, sus héroes y su construcción nacional. Uno lee a García Márquez y entiende más de América Latina, o se acerca al Quijote y entiende un poco más del ser español. Vargas Llosa explica el poder, y Carlos Fuentes, quizás, el peso de la historia en la vida de la gente, cómo condiciona su libertad.

Carlos Monsiváis era una ciudad, la de México, y la dejó este año menos vital, más pálida, menos entendible en su complejidad. Cruzar la barrera de los países, bucear en las culturas es un acto de profunda frustración, a menos que llegue un momento en que con unas cuantas obras clave, con un montoncito de vivencias, uno pueda entender el todo y convencerse de que está más cerca de entender a los seres humanos. Frustración...

martes, 19 de octubre de 2010

Don Mario

Siempre es un enorme placer que un escritor que nos ha conmovido con sus historias sea reconocido. Pocos cuestionaron que lo fuera el 7 de octubre pasado el peruano Mario Vargas Llosa. Son las suyas novelas intensas por lo general, con personajes cincelados, trabajo psicológico, observación, tramas llenas de recovecos por los que se entra y accede a caracterizaciones, connotaciones, matices que funcionan como resortes, que uno toca y permiten el acceso a un aspecto nuevo de la historia. Es un perfeccionista.

Me tocó perseguirlo en los años noventa, en Tokio, cuando se presentaba a la reelección su enemigo político número uno y él estaba invitado a un foro sobre la Trilateral.

En el hotel Okura, un domingo por la mañana sacrificó su receso para el café para atender a un periodista que se le había aparecido como por arte de magia en Oriente. Actuó con naturalidad, fue amable, contestó a todo y se volvió a meter a discutir sus ideas y visiones de Latinoamérica con los que le habían invitado.
Después ya no hemos hablado pero sí coincidido en la Feria del Libro de Guadalajara, el "alma de la cultura iberoamericana" por nueve días, como dice su presidente.

Precisamente una amiga de allí me decía exultante el día del premio que estaba feliz porque premiando a Vargas Llosa se galardonaba "por fin" ... ¡a un escritor que le gustaba! Nos reímos juntos y seguimos hablando de "La fiesta del chivo" quizás...

martes, 2 de marzo de 2010

Ideas contra palabras

Para E.A.

El periodismo es una profesión simple, sirve para comunicar entre personas ideas a través de palabras. El buen periodismo es algo más: es acertar en la elección de las palabras justas para trasladar las emociones del momento o la persona que pronuncia unas palabras que sin el medio dejarían de ser escuchadas, atendidas o conocidas.

Una historia compleja, como el reciente terremoto en Chile, puede quedar condicionada por palabras como "saqueo", "desesperación" o "insolidaridad" si se cargan las tintas, o se repite en exceso la historia con esas claves nada más. Hay otros términos, "esfuerzo", "esperanza", "unión", que pueden generar otra idea de lo que está ocurriendo en una zona sacudida con violencia y sumida en el "caos" o el "dolor", otras presencias ante esa noticia.

En los últimos meses en México se habla de la "guerra" contra el narcotráfico sin entender que guerra, lo que se dice GUERRA, es otra cosa distinta a un despliegue de fuerzas militares. Se habla de crímenes como suma, de sangre como multiplicación, de seguridad como resta y de desesperación como división. Es la aritmética de un México en apuros, con problemas, pero también una visión parcial, tendenciosa...

Es importante usar las palabras con su cadencia propia, darlas en la dosis justa, hacer entender lo que sucede con claridad y sin relatos recargados que sirven más al ego de quien escribe. No pesan igual "guerra" o "conflicto"; "amor" y "cariño"; "traición" o "muerte"... No es lo mismo "gozar" que "sentir", "discutir" que "pelear", "gemir" que "gritar", o "querer" que "desear". Mi reto diario es elegir la palabra con la cadencia justa, una profesión, una vida, una actividad que me entusiasma y que es el periodismo.

viernes, 29 de enero de 2010

Intraducible

La niña tiene dos años y aún no habla. Se llama Sonali. Sin embargo ya maneja su lenguaje propio, unas cadenas de sonidos más consistente que un simple balbuceo pero totalmente intraducible por ahora. Si uno presta la debida atención se dará cuenta de que a veces esas series de sonidos especiales se repiten. El primer impulso es buscar la semejanza con las palabras pero no lo son. Su pretensión es menor, su textura más plástica, flexibles, personalísimos. Algunas de esas tonalidades se pueden parecer a determinado idioma, español o chino, contienen variedades de lenguas que existen pero no conozco, seguro. Es todo un espectáculo escuchar a Sonali.

Un amigo musulmán dice que ellos piensan que todos los niños, cuando nacen, pertenecen a esa religión por su pureza. Dejemos de lado la dimensión relgiosa de su plantamiento me quedo con lo que bien podría ser una modesta hipótesis sobre las reglas y usos de la lengua: ¿No será esa sucesión de sonidos la lengua más pura, la forma lingüística más perfecta? ¿No seremos los seres humanos, con nuestra Babel lingüística unos ignorantes incapaces de mantener por mucho tiempo esa sabiduría natural, innata, que tienen los más pequeños en esa fase de lenguaje que parece absolutamente intraducible? A veces pienso cuando escucho que la pequeña me está dando a su manera, y sin exigirme demasiado, una inmensa lección de humildad.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Feria del Libro "sobrecogedora"

La XXIII Feria del Libro de Guadalajara cerró ayer sus puertas presa de su éxito. Si hay un pero que ponerle es básicamente que cada vez es más difícil caminar por el recinto, abarrotado de gente, o encontrar un libro en los estantes, revueltos, ordenados con mínimos más que nada porque es difícil abarcar todo. Es una fiesta de los libros que en los últimos años ha cobrado tal fama que se ha convertido en un evento masivo.

Que eso sea bueno o malo para su futuro es difícil de predecir. Las actividades de este año fueron las de siempre, premios, homenajes, presentaciones de libros, pero adornadas con un puñado de novedades: una venta nocturna con descuentos; un homenaje a Mario Benedetti con sus lectores jóvenes como protagonistas; promotores de libros fantásticos, uno procedente de Colombia que era un niño de la calle y ahora arrastra un carrito lleno de libros, otro venido del desierto... Un misterio de donde salen, pero existen gracias a los libros.

Hay quien gusta de medir el éxito de la FIL por la cantidad de premios Nobel de Literatura que hay sentados en la Presidencia el día de la inauguración. A mi modo de ver nada más desacertado. La gracia del encuentro está en lo que no se ve claro, en lo que hay que buscar en los rincones, fuera de foto. Orhan Pamuk paseó solo, sin guardaespaldas una mañana. Lo mismo hizo Vladimir Sorokin, algo impensable en su país. ¿Qué sentirían los escritores proscritos? ¿Qué les da la fama? Rodeados de lectores pero a la vez anónimos para tantos de ellos, ¿puede existir mayor placer para un autor que vivir en la realidad como si fueran personajes de ficción?...