Martes 19 de noviembre. Mañana celebran los mexicanos la Revolución pero la fiesta se anticipó un día. La "soldadera mayor", Elena Poniatowska, acaba de ganar el Premio Cervantes de Literatura 2013 días antes de presentar un libro muy especial, "El universo o nada" (Seix Barral, 2013), que es biográfico. Narra la historia de Guillermo Haro, el padre de los tres hijos de Elena Poniatowska, una periodista mexicana que es como una piedra en un zapato: pequeña pero dolorosa un día y otro.
Poniatowska contesta paciente al teléfono a la llamada que le hago para sacar una primera reacción al galardón. Es cortante, es temprano, no es lo mismo entrevistar a la gente por teléfono que mirándola a los ojos, sobre todo a los de Poniatowska, azules claros, llenos de vida, vivarachos...
Elena me regala el titular: "Sacar un premio como éste es como un regalo del cielo". Uno que no la conozca demasiado ha de pensar que es una mujer de fe, religiosa, pero no. Estuvo casada con Haro, un eminente astrofísico, y es él quien le habría mandado el Cervantes 2013 desde las estrellas. Quizás, parece decir Elena.
La nota se va deprisa porque Elena es así, clara al hablar, irreverente, bastante. Un compañero periodista pide el teléfono de su casa y a los quince minutos ha logrado cita. Entrevista para España, Elena acepta. El corresponsal me invita y nos la echamos juntos. Nos recibe en Chimalistac, su casa en una de esas calles empedradas, como de pueblo, ubicada al lado de Insurgentes, la avenida más larga de Ciudad de México, una de las más caóticas. Elena contesta una a una a las preguntas de mi compañero, voy de invitado. Cuando tengo un hueco le lanzo la primera: "¿Qué le dirías a tanto joven que en las calles protesta, a tanta gente que no tiene trabajo, que está emigrando?". Elena no se lo piensa mucho pero no pontifica, no les responde a ellos sino al viento:
"Yo, si fuera presidente, que no lo soy, pondría todo el presupuesto en las escuelas, en la educación, porque con la educación también viene la salud" y una vida mejor, declara.
La periodista puede dirigir semejante andanada a México o a España, qué más da. En ambos países hay calles tomadas por protestas ante carencias educativas, por recortes de becas, la precarización de los Programas Erasmus, una vergüenza en un contexto de crisis. Elena no pone dedicatoria a su frase pero creo que a buen entendedor demasiadas palabras sobran. Así es Elena Poniatowska, un torbellino que acaba de cruzar el Atlántico. Esperen a abril, ya lo verán de nuevo barriendo conciencias y complacencias.
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martes, 19 de noviembre de 2013
viernes, 19 de octubre de 2012
Jon Lee Anderson: "La autocensura hace al periodista cómplice del mal de su sociedad"
El periodista estadounidense Jon Lee Anderson acaba de estar en México y lanzó un mensaje inequívoco a los periodistas de este país: "Si te autocensuras dejas de reportear algo muy importante. Implica que te has hecho pasiva y tácitamente cómplice del mal de tu sociedad que te obliga a la autocensura. Es decir, dejas las cosas en su sitio a cambio de tu integridad física".
Conoce de primera mano los problemas de libertad de expresión que existen, exacerbados por un Gobierno rebasado por el problema de la violencia desatada por una estrategia parcial, corta de miras, militarizada y abusiva. Señala que México comparte los mismos problemas que el Irak de Saddam Hussein, donde el tirano ejerció el terror. Aquí este viene de los grupos criminales pero también de un uso de la fuerza desmedido por parte del Estado.
En este contexto Anderson es muy claro: el periodista puede superar la situación. No debe ser cooptado sino buscar el modo de sacar la información, de pasársela a compañeros de profesión, ONGs, a gente más protegida que uno mismo y con capacidad para divulgarla. Es la única manera de no ser "contaminados moral y éticamente".
"Finalmente el periodista que se autocensura se pone al lado del maleante, del gobernante corrupto, y hace un flaco favor a la población, al público, que terminará tonto, porque no va a saber nada, y va a recurrir a la rumurología para allegarse de información", sentencia.
Conoce de primera mano los problemas de libertad de expresión que existen, exacerbados por un Gobierno rebasado por el problema de la violencia desatada por una estrategia parcial, corta de miras, militarizada y abusiva. Señala que México comparte los mismos problemas que el Irak de Saddam Hussein, donde el tirano ejerció el terror. Aquí este viene de los grupos criminales pero también de un uso de la fuerza desmedido por parte del Estado.
En este contexto Anderson es muy claro: el periodista puede superar la situación. No debe ser cooptado sino buscar el modo de sacar la información, de pasársela a compañeros de profesión, ONGs, a gente más protegida que uno mismo y con capacidad para divulgarla. Es la única manera de no ser "contaminados moral y éticamente".
"Finalmente el periodista que se autocensura se pone al lado del maleante, del gobernante corrupto, y hace un flaco favor a la población, al público, que terminará tonto, porque no va a saber nada, y va a recurrir a la rumurología para allegarse de información", sentencia.
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viernes, 3 de febrero de 2012
Encrucijada
Hace tres meses que no venía por aquí pero fueron intensos. A menudo cuando suceden acontecimientos importantes me alejo de la escritura, parálisis. Debe ser una patología heredada del periodismo del día a día.
Hice una cobertura extenuante en la Feria del Libro de Guadalajara 2011 (FIL), por la que fui felicitado a pesar de salir vacío de ella. El periodista ahora debe hacer textos, vídeos y cualquier cosa para sobrevivir. Son tiempos de crisis y más en empresas públicas españolas. O sea, que la de Guadalajara fue una feria con información pero en otros formatos, y alejada calor de los salones, muy corta, poco literaria.
Sin embargo algunas crónicas me dejaron muy satisfecho. Destaco la entrevista con el ilustrador británico Anthony Browne, la entrevista con el polaco Adam Soboczynski, la realizada al suizo Peter Stamm , y la crónica final sobre el "apapacho" .
Le faltó cocinarse un poco más a la FIL 2011, le sobró tiempo de Sala de Prensa y le faltó más diálogo, más contacto con los editores y autores. No faltó un arte popular en la FIL, lo que Jorge Herralde define con tino como "explotar el valor lúdico de la noche", las fiestas de largo que conmemoraron los XXV años de la mayor Feria Internacioanl del Libro en lengua española.
Para 2012 prometo mucho más pero más alternativo. Y sobre todo más generosidad y regularidad.
Hice una cobertura extenuante en la Feria del Libro de Guadalajara 2011 (FIL), por la que fui felicitado a pesar de salir vacío de ella. El periodista ahora debe hacer textos, vídeos y cualquier cosa para sobrevivir. Son tiempos de crisis y más en empresas públicas españolas. O sea, que la de Guadalajara fue una feria con información pero en otros formatos, y alejada calor de los salones, muy corta, poco literaria.
Sin embargo algunas crónicas me dejaron muy satisfecho. Destaco la entrevista con el ilustrador británico Anthony Browne, la entrevista con el polaco Adam Soboczynski, la realizada al suizo Peter Stamm , y la crónica final sobre el "apapacho" .
Le faltó cocinarse un poco más a la FIL 2011, le sobró tiempo de Sala de Prensa y le faltó más diálogo, más contacto con los editores y autores. No faltó un arte popular en la FIL, lo que Jorge Herralde define con tino como "explotar el valor lúdico de la noche", las fiestas de largo que conmemoraron los XXV años de la mayor Feria Internacioanl del Libro en lengua española.
Para 2012 prometo mucho más pero más alternativo. Y sobre todo más generosidad y regularidad.
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martes, 8 de febrero de 2011
Aristegui, la periodista que nunca entrevistó al presidente Calderón
La periodista mexicana Carmen Aristegui dejó de salir al aire ayer. En un primer momento pensé que el festivo que se celebrábamos era la causa de su salida pero luego me di cuenta de que no. La emisora MVS, a la que ella llevó a un liderazgo informativo matutino incontestable, había decidido echarla. El motivo: haber roto el código ético de la empresa haciendo una insinuación quizás, que el presidente podía padecer alcoholismo.
Dice la Oficina de la Presidencia mexicana que no pidió su cabeza. Me consta que no es la única vez que llaman, con o sin razón, a los medios de comunicación de este país para pedir correcciones, matizaciones o rectificaciones, con más o menos razón, en todos esos casos. El mandatario no simpatiza con los medios. Son contadas las ruedas de prensa que ha dado desde que asumió el poder, entre críticas por una posible falta de legitimidad tras unas elecciones reñidísimas, el 1 de diciembre de 2006. Aristegui no le caía bien, prueba de lo cual es que jamás, nunca, en los años en que ha estado en el poder, le concedió una entrevista. Las concedió dos veces en un día a periodistas, por ejemplo, como Joaquín López Dóriga, que trabajan en RadioFórmula y en Televisa, pero en ninguna ocasión a Aristegui. Es un pendiente de este presidente que, si bien pudo no haber influido en la destitución de la prestigiosa comunicadora, le ha hecho un flaco favor con su actitud en el sexenio a la libertad y a la pluralidad informativa de México. Por eso también se le recordará.
Por cierto, mi opinión del empresario-presidente de MVS Alejandro Vargas es que es un mediocre al que le importa muy poco eso del buen periodismo.
Dice la Oficina de la Presidencia mexicana que no pidió su cabeza. Me consta que no es la única vez que llaman, con o sin razón, a los medios de comunicación de este país para pedir correcciones, matizaciones o rectificaciones, con más o menos razón, en todos esos casos. El mandatario no simpatiza con los medios. Son contadas las ruedas de prensa que ha dado desde que asumió el poder, entre críticas por una posible falta de legitimidad tras unas elecciones reñidísimas, el 1 de diciembre de 2006. Aristegui no le caía bien, prueba de lo cual es que jamás, nunca, en los años en que ha estado en el poder, le concedió una entrevista. Las concedió dos veces en un día a periodistas, por ejemplo, como Joaquín López Dóriga, que trabajan en RadioFórmula y en Televisa, pero en ninguna ocasión a Aristegui. Es un pendiente de este presidente que, si bien pudo no haber influido en la destitución de la prestigiosa comunicadora, le ha hecho un flaco favor con su actitud en el sexenio a la libertad y a la pluralidad informativa de México. Por eso también se le recordará.
Por cierto, mi opinión del empresario-presidente de MVS Alejandro Vargas es que es un mediocre al que le importa muy poco eso del buen periodismo.
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jueves, 23 de diciembre de 2010
Sin noticias de Diego Fernández de Cevallos
Diego Fernández de Cevallos es un político mexicano que permaneció casi siete meses secuestrado y que hace unos días fue liberado. No doy fechas precisas de la duración ni de su puesta en libertad porque ambas son un misterio. El pasado 20 de diciembre escribí dos notas informativas sobre su liberación, minutos después de que un periodista de Televisa lo hiciera público. El informador desinformaba, o al menos contaba una media verdad. ¿Por qué? Ofrecía detalles de la liberación, que el político estaba bien de salud, pero sólo parciales. Faltaban algunos esenciales: cuándo fue liberdo; por quiénes; se pagó o no un rescate; quiénes le secuestraron; por qué lo hicieron.
Los medios nos lanzamos tras la noticia y se nos dieron con cuentagotas. El "Jefe Diego" no dio detalles y perdonó a los que se lo llevaron. Supuestamente pagó 30 millones de dólares por su libertad. El Gobierno dijo que continuaría una investigación que o no ha existido o no se quiso hacer adrede, y medios de comunicación, como Televisa, expresaron con júbilo que ellos, que impusieron un silencio informativo en el caso, lo levantaban ahora porque había un desenlace, por cierto, positivo.
Pasan los días y comienzan a filtrarse detalles inquietantes del hecho: la liberación se dio el 11 de diciembre, nueve días antes de ser anunciada, un día después de que una terrible explosión en instalaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex) en San Martín Texmelucan acabara con la vida de 29 personas, la mitad de ellos menores.
Ninguna autoridad mexicana ha ofrecido información ni aceptado preguntas sobre el hecho. Parece que el mismo presidente de México, Felipe Calderón, calló nueves días la noticia, hasta que a alguien de su entorno, su equipo o su partido, le convino darla. ¿Es este un Estado con mayúsculas o un estadito de pequeños intereses particulares y poderosos, de minoría, que condicionan los de una mayoría engañada, desinformada? ¿Se puede permitir que un secuestro de alto impacto concluya cuando le da la gana al capturado? Estamos en un país de simulaciones y de engaños, donde la verdad se sacrifica frente a otros intereses. La desconfianza cobra valor, da vida, tiene sentido en el México de hoy, medio México.
Los medios nos lanzamos tras la noticia y se nos dieron con cuentagotas. El "Jefe Diego" no dio detalles y perdonó a los que se lo llevaron. Supuestamente pagó 30 millones de dólares por su libertad. El Gobierno dijo que continuaría una investigación que o no ha existido o no se quiso hacer adrede, y medios de comunicación, como Televisa, expresaron con júbilo que ellos, que impusieron un silencio informativo en el caso, lo levantaban ahora porque había un desenlace, por cierto, positivo.
Pasan los días y comienzan a filtrarse detalles inquietantes del hecho: la liberación se dio el 11 de diciembre, nueve días antes de ser anunciada, un día después de que una terrible explosión en instalaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex) en San Martín Texmelucan acabara con la vida de 29 personas, la mitad de ellos menores.
Ninguna autoridad mexicana ha ofrecido información ni aceptado preguntas sobre el hecho. Parece que el mismo presidente de México, Felipe Calderón, calló nueves días la noticia, hasta que a alguien de su entorno, su equipo o su partido, le convino darla. ¿Es este un Estado con mayúsculas o un estadito de pequeños intereses particulares y poderosos, de minoría, que condicionan los de una mayoría engañada, desinformada? ¿Se puede permitir que un secuestro de alto impacto concluya cuando le da la gana al capturado? Estamos en un país de simulaciones y de engaños, donde la verdad se sacrifica frente a otros intereses. La desconfianza cobra valor, da vida, tiene sentido en el México de hoy, medio México.
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domingo, 10 de octubre de 2010
Netriodismo
Podría definirse como el periodismo que se hace con internet y las redes sociales como base. Sería una definición adecuada a un tipo de periodismo que va creciendo cada vez más, que tiene algunas virtudes como la capacidad de ser interactivo, bidireccional a menudo, seguramente más democrático y diverso, pero también algunos inconvenientes.
Cada vez más es común percatarse de que los "mainstream media" o los medios masivos de comunicación, han adoptado prácticas del periodismo de internet. Abren foros, están en twitter, facebook, invitan a la gente a participar en ellos con el envío de opiniones, imágenes, textos propios, participación en una palabra. Se terminó la hegemonía de las mesas de redacción verticales y autoritarias.
Sin embargo hay peligros mayores. Por una parte florecen los periodistas que convierten en noticia un twitt; el rumor reina y vuela en la red; la errónea concepción de que el nuevo medio sustancia una noticia de por sí hace que los informadores parezcamos más cazadores de mariposas amateurs que líderes de opinión, informador y cultivados.
¿Debemos conformarnos, por ejemplo, con los mensajes de un Presidente enviados por twitter sobre una tragedia o poner presión para que comparezca públicamente y responda a preguntas? ¿No es más coherente y consecuente con una sociedad democrática un mandatario que rinde cuentas que el que se oculta tras las tecnologías y aparece o desaparece cuando es su voluntad? ¿Estamos más informado o desinformados con los nuevos medios?
Cada vez más es común percatarse de que los "mainstream media" o los medios masivos de comunicación, han adoptado prácticas del periodismo de internet. Abren foros, están en twitter, facebook, invitan a la gente a participar en ellos con el envío de opiniones, imágenes, textos propios, participación en una palabra. Se terminó la hegemonía de las mesas de redacción verticales y autoritarias.
Sin embargo hay peligros mayores. Por una parte florecen los periodistas que convierten en noticia un twitt; el rumor reina y vuela en la red; la errónea concepción de que el nuevo medio sustancia una noticia de por sí hace que los informadores parezcamos más cazadores de mariposas amateurs que líderes de opinión, informador y cultivados.
¿Debemos conformarnos, por ejemplo, con los mensajes de un Presidente enviados por twitter sobre una tragedia o poner presión para que comparezca públicamente y responda a preguntas? ¿No es más coherente y consecuente con una sociedad democrática un mandatario que rinde cuentas que el que se oculta tras las tecnologías y aparece o desaparece cuando es su voluntad? ¿Estamos más informado o desinformados con los nuevos medios?
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martes, 2 de marzo de 2010
Ideas contra palabras
Para E.A.
El periodismo es una profesión simple, sirve para comunicar entre personas ideas a través de palabras. El buen periodismo es algo más: es acertar en la elección de las palabras justas para trasladar las emociones del momento o la persona que pronuncia unas palabras que sin el medio dejarían de ser escuchadas, atendidas o conocidas.
Una historia compleja, como el reciente terremoto en Chile, puede quedar condicionada por palabras como "saqueo", "desesperación" o "insolidaridad" si se cargan las tintas, o se repite en exceso la historia con esas claves nada más. Hay otros términos, "esfuerzo", "esperanza", "unión", que pueden generar otra idea de lo que está ocurriendo en una zona sacudida con violencia y sumida en el "caos" o el "dolor", otras presencias ante esa noticia.
En los últimos meses en México se habla de la "guerra" contra el narcotráfico sin entender que guerra, lo que se dice GUERRA, es otra cosa distinta a un despliegue de fuerzas militares. Se habla de crímenes como suma, de sangre como multiplicación, de seguridad como resta y de desesperación como división. Es la aritmética de un México en apuros, con problemas, pero también una visión parcial, tendenciosa...
Es importante usar las palabras con su cadencia propia, darlas en la dosis justa, hacer entender lo que sucede con claridad y sin relatos recargados que sirven más al ego de quien escribe. No pesan igual "guerra" o "conflicto"; "amor" y "cariño"; "traición" o "muerte"... No es lo mismo "gozar" que "sentir", "discutir" que "pelear", "gemir" que "gritar", o "querer" que "desear". Mi reto diario es elegir la palabra con la cadencia justa, una profesión, una vida, una actividad que me entusiasma y que es el periodismo.
El periodismo es una profesión simple, sirve para comunicar entre personas ideas a través de palabras. El buen periodismo es algo más: es acertar en la elección de las palabras justas para trasladar las emociones del momento o la persona que pronuncia unas palabras que sin el medio dejarían de ser escuchadas, atendidas o conocidas.
Una historia compleja, como el reciente terremoto en Chile, puede quedar condicionada por palabras como "saqueo", "desesperación" o "insolidaridad" si se cargan las tintas, o se repite en exceso la historia con esas claves nada más. Hay otros términos, "esfuerzo", "esperanza", "unión", que pueden generar otra idea de lo que está ocurriendo en una zona sacudida con violencia y sumida en el "caos" o el "dolor", otras presencias ante esa noticia.
En los últimos meses en México se habla de la "guerra" contra el narcotráfico sin entender que guerra, lo que se dice GUERRA, es otra cosa distinta a un despliegue de fuerzas militares. Se habla de crímenes como suma, de sangre como multiplicación, de seguridad como resta y de desesperación como división. Es la aritmética de un México en apuros, con problemas, pero también una visión parcial, tendenciosa...
Es importante usar las palabras con su cadencia propia, darlas en la dosis justa, hacer entender lo que sucede con claridad y sin relatos recargados que sirven más al ego de quien escribe. No pesan igual "guerra" o "conflicto"; "amor" y "cariño"; "traición" o "muerte"... No es lo mismo "gozar" que "sentir", "discutir" que "pelear", "gemir" que "gritar", o "querer" que "desear". Mi reto diario es elegir la palabra con la cadencia justa, una profesión, una vida, una actividad que me entusiasma y que es el periodismo.
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sábado, 13 de febrero de 2010
Slim for NYT president!
El empresario mexicano Carlos Slim, el segundo o tercer hombre más rico del mundo, acaba de comprar nuevas acciones del New York Times. Se ha convertido en el segundo mayor accionista del prestigioso diario con el 16,3% de los títulos, sólo superado por el 19% de la familia Ochs-Sulzerberg, la que controla el periódico desde fines del siglo XIX. Al magnate le sobra "lana" y su víctima esta vez ha sido posiblemente el diario de más alcurnia de Estados Unidos.
Si en el pasado los medios de comunicación fueron exponentes del pluralismo y adalides de las libertades, en este momento la operación se convierte en una puñalada por la espalda a ese tipo de principios. La información de hoy es negocio, cada vez con menos sentido público. Capturar audiencias es sinónimo de comprar consumidores, facturar publicidad, entretener antes que formar o enseñar, antes que hacer pensar... ¡Peligro!
¿Por qúé? Quizás porque los periodistas del NYT llevan meses preguntándose por qué el tercer hombre más rico del mundo no quiere canalizar parte de su inmensa fortuna a la filantropía. Posiblemente porque buena parte de la obra social que promueve representa demasiado poco en comparación con lo que él toma de la sociedad donde se inserta. Puede que porque el NYT sea un excelente negocio en tiempos de crisis, y quiera convertirlo en lanzadera de un nuevo gran proyecto de comunicación en EEUU.
Así es Slim, un ciudadano espectacular, imprevisible, un orgullo para México quizás, por lo que ha logrado solo... ¿Solo? Leí hace tiempo que un renombrado filántropo estadounidense contaba que parte de los millones de dólares que destinaba a sus proyectos eran la muestra de agradecimiento a una sociedad que, dentro de las reglas existentes le había permitido amasar una inmensa fortuna... En el caso de Slim es un hombre al que le ha ido bien, que seguramente ha luchado y trabajado mucho pero al mismo tiempo se ha aprovechado de los huecos, deficiencias, inconsistencias legales y dinámica de un gran país en vías de desarrollo, México, donde la ley no depende de principios sino de voluntades. Algunos elogiaran el pragmatismo y la visión del magnate; a mí me parece que lo que representa es de nuevo los excesos del capitalismo feroz, más feroz todavía en países con Estados débiles y una de las regiones del planeta, América Latina, con unos escandalosos índices de desigualdad que pocos gobiernos se atreven a combatir...
Si en el pasado los medios de comunicación fueron exponentes del pluralismo y adalides de las libertades, en este momento la operación se convierte en una puñalada por la espalda a ese tipo de principios. La información de hoy es negocio, cada vez con menos sentido público. Capturar audiencias es sinónimo de comprar consumidores, facturar publicidad, entretener antes que formar o enseñar, antes que hacer pensar... ¡Peligro!
¿Por qúé? Quizás porque los periodistas del NYT llevan meses preguntándose por qué el tercer hombre más rico del mundo no quiere canalizar parte de su inmensa fortuna a la filantropía. Posiblemente porque buena parte de la obra social que promueve representa demasiado poco en comparación con lo que él toma de la sociedad donde se inserta. Puede que porque el NYT sea un excelente negocio en tiempos de crisis, y quiera convertirlo en lanzadera de un nuevo gran proyecto de comunicación en EEUU.
Así es Slim, un ciudadano espectacular, imprevisible, un orgullo para México quizás, por lo que ha logrado solo... ¿Solo? Leí hace tiempo que un renombrado filántropo estadounidense contaba que parte de los millones de dólares que destinaba a sus proyectos eran la muestra de agradecimiento a una sociedad que, dentro de las reglas existentes le había permitido amasar una inmensa fortuna... En el caso de Slim es un hombre al que le ha ido bien, que seguramente ha luchado y trabajado mucho pero al mismo tiempo se ha aprovechado de los huecos, deficiencias, inconsistencias legales y dinámica de un gran país en vías de desarrollo, México, donde la ley no depende de principios sino de voluntades. Algunos elogiaran el pragmatismo y la visión del magnate; a mí me parece que lo que representa es de nuevo los excesos del capitalismo feroz, más feroz todavía en países con Estados débiles y una de las regiones del planeta, América Latina, con unos escandalosos índices de desigualdad que pocos gobiernos se atreven a combatir...
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martes, 27 de octubre de 2009
¡Muera la entrevista! ¡¡Viva el 'chacaleo'!!
Decía recientemente un periodista cultural español una verdad inmensa: "el entrevistador nunca está a la altura del entrevistado". Ciertísimo. Añadiría que cada vez menos los periodistas estamos a la altura de nuestros entrevistados...sobre todo en el medio cultural.
Primero que nada, porque abundan cada vez más las entrevistas por correo electrónico o a través del teléfono, en ausencia. Hay autoridades que sin rubor, piden las preguntas por anticipado, y algunos pseudoperiodistas que las entregan. Son cada vez más abundantes las apuestas por los famosos, no por la gente nueva, menos conocida, menos "mediática". Los medios vamos a lo seguro, a tiro hecho, a los "superstars" más preocupados por una audiencia asegurada que por una confrontación inteligente de ideas. La radio conserva cierta capacidad de ofrecer calidad, pero los medios impresos, y por extensión internet, cada vez menos.
A mi modo de ver una entrevista sin el entrevistador delante pierde mucho. Se quedan fuera gestos, apariencias, guiños, esa complicidad anterior y posterior a la cita "on the record", que a menudo deja tanto.
En México existe un término maravilloso, el de "chacaleo", como se conoce a la "entrevista banquetera" (de acera), hecha aprisa, a la carrera, un entrevistado y mil temas, mil micrófonos que le rodean. En ellas no se profundiza, se sacan comentarios cortos, de coyuntura, muy peleados, eso sí. Posiblemente haya que universalizar el término y enterrar la tradicional entrevista. ¡Muera la segunda! ¡Arriba el chacaleo!
Primero que nada, porque abundan cada vez más las entrevistas por correo electrónico o a través del teléfono, en ausencia. Hay autoridades que sin rubor, piden las preguntas por anticipado, y algunos pseudoperiodistas que las entregan. Son cada vez más abundantes las apuestas por los famosos, no por la gente nueva, menos conocida, menos "mediática". Los medios vamos a lo seguro, a tiro hecho, a los "superstars" más preocupados por una audiencia asegurada que por una confrontación inteligente de ideas. La radio conserva cierta capacidad de ofrecer calidad, pero los medios impresos, y por extensión internet, cada vez menos.
A mi modo de ver una entrevista sin el entrevistador delante pierde mucho. Se quedan fuera gestos, apariencias, guiños, esa complicidad anterior y posterior a la cita "on the record", que a menudo deja tanto.
En México existe un término maravilloso, el de "chacaleo", como se conoce a la "entrevista banquetera" (de acera), hecha aprisa, a la carrera, un entrevistado y mil temas, mil micrófonos que le rodean. En ellas no se profundiza, se sacan comentarios cortos, de coyuntura, muy peleados, eso sí. Posiblemente haya que universalizar el término y enterrar la tradicional entrevista. ¡Muera la segunda! ¡Arriba el chacaleo!
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martes, 15 de septiembre de 2009
La crisis de la rueda de prensa
Las ruedas de prensa son momentos en los que una figura de relevancia pública accede a acercarse a la opinión pública, representada por la prensa, y se somete libremente a las preguntas que los periodistas hubieran de plantear. Es un momento de confrontar y de explicar, de dejar ver como reacciona el interlocutor con reflejos rápidos ideas, propuestas, o con asuntos que tengan que ver con la actualidad de manera transparente y directa.
Pues bien, ese marco ideal de la rueda de prensa, que ha sido tan útil, ha entrado en crisis en ciertas latitudes y quedado arrumbada para determinados estilos de gobernar. Los mandatarios de países como Argentina y México, Cristina Fernández y Felipe Calderón, las dan raramente, casi sienten fobia al dar la cara ante la prensa. Muchas personalidades públicas prefieren "twitter" o sus agencias de comunicación para aclarar entuertos, fijar posturas controvertidas o las circunstancias que envuelven sus vidas. A veces la rueda de prensa, como ha sucedido en los últimos meses con el presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, y en el pasado con Fidel Castro, se convierten en exposiciones unívocas de ideas, peroratas interminables, discursos desequilibrados, donde una pregunta es contestada con mil ramificaciones, disquisiciones, explicaciones sin contestar realmente a lo que se ha planteado inicialmente... Hugo Chávez, peleado con la libertad de expresión en su país, es otro buen ejemplo de estas situaciones grotescas desde el punto de vista de la información.
Si pervertimos las ruedas de prensa, si nos acostumbramos a que los mensajes sean unilaterales, incontrastables, selectivos en el momento y forma en que se transmiten, quienes las promueven van a generar una crisis de credibilidad institucional. La prensa de hoy tiene carencias, se ha quedado atrás en relación con algunos nuevos medios que están revolucionando el periodismo, pero si desde las propias instituciones se da la espalda a la sociedad y se reducen al mínimo las posibilidades de encuentro y discusión, vamos a terminar pervirtiendo los ideales de la participación y de la democracia.
Pues bien, ese marco ideal de la rueda de prensa, que ha sido tan útil, ha entrado en crisis en ciertas latitudes y quedado arrumbada para determinados estilos de gobernar. Los mandatarios de países como Argentina y México, Cristina Fernández y Felipe Calderón, las dan raramente, casi sienten fobia al dar la cara ante la prensa. Muchas personalidades públicas prefieren "twitter" o sus agencias de comunicación para aclarar entuertos, fijar posturas controvertidas o las circunstancias que envuelven sus vidas. A veces la rueda de prensa, como ha sucedido en los últimos meses con el presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, y en el pasado con Fidel Castro, se convierten en exposiciones unívocas de ideas, peroratas interminables, discursos desequilibrados, donde una pregunta es contestada con mil ramificaciones, disquisiciones, explicaciones sin contestar realmente a lo que se ha planteado inicialmente... Hugo Chávez, peleado con la libertad de expresión en su país, es otro buen ejemplo de estas situaciones grotescas desde el punto de vista de la información.
Si pervertimos las ruedas de prensa, si nos acostumbramos a que los mensajes sean unilaterales, incontrastables, selectivos en el momento y forma en que se transmiten, quienes las promueven van a generar una crisis de credibilidad institucional. La prensa de hoy tiene carencias, se ha quedado atrás en relación con algunos nuevos medios que están revolucionando el periodismo, pero si desde las propias instituciones se da la espalda a la sociedad y se reducen al mínimo las posibilidades de encuentro y discusión, vamos a terminar pervirtiendo los ideales de la participación y de la democracia.
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domingo, 26 de julio de 2009
¿Periodismo subversivo o subvertido?
La coyuntura de crisis mundial da para mucho. Estos días cayeron sobre mi mesa varios artículos casi al mismo tiempo sobre el fin de la prensa escrita. Culpan a los blogs, a la presencia de tantas voces en la red, de tanta opinión, de la crisis publicitaria de los medios impresos actuales. La sensación de desasosiego está en todas partes y sirve de justificación para los despidos, para enterrar mitos y grandes medios, el periodismo tradicional.
Una anécdota reciente me dejó ensimismado. En la empresa donde trabajo se creyeron esto del 24/7 y han empezado a exigir que escribamos pronto una noticia para salir/subir/aparecer en los portales electrónicos de nuestros clientes desde primera hora. El problema no es estar sino cómo estar. Pedían que nada más llegar a la oficina no se leyeran los periódicos sino que cuanto antes escribiéramos de cualquier cosa una nota. Digo nota y no noticia porque aunque no hubiera novedad, habría que tener algo publicado pronto. Lo importante es decir algo, daba igual qué fuera... ¿Será posible escribir sin informarse? ¿Sirve de algo leer noticias o le damos la supremacía a la imagen?
Es una triste situación la que se vive en los medios de comunicación escritos, pero más lo es pretender abarcarlo todo sin invertir, sin formación, sin medios suficientes, más que nada sobre las costillas del periodista. Hay editores que prefieren que el periodista no lea, no se informe, no use la cabeza, que nada más escriba sin ton ni son. Son los nuevos medios, omnipresentes, poderosos, a un click de la realidad y del mundo... Los valores de siempre del periodismo (noticia, novedad, investigación, reflexión, discusión, debate) sustituidos por el criterio único: la inmediatez, la rapidez, la visibilidad.
Alguien aprovechó esta crisis para cortar cabezas y decidió que había llegado la era multimedia. El problema es que por muchos formatos que se empleen hace falta seguir utilizando la cabeza, el pensamiento. Y cada vez los que piensan son menos... ¿Orden subvertido?
Una anécdota reciente me dejó ensimismado. En la empresa donde trabajo se creyeron esto del 24/7 y han empezado a exigir que escribamos pronto una noticia para salir/subir/aparecer en los portales electrónicos de nuestros clientes desde primera hora. El problema no es estar sino cómo estar. Pedían que nada más llegar a la oficina no se leyeran los periódicos sino que cuanto antes escribiéramos de cualquier cosa una nota. Digo nota y no noticia porque aunque no hubiera novedad, habría que tener algo publicado pronto. Lo importante es decir algo, daba igual qué fuera... ¿Será posible escribir sin informarse? ¿Sirve de algo leer noticias o le damos la supremacía a la imagen?
Es una triste situación la que se vive en los medios de comunicación escritos, pero más lo es pretender abarcarlo todo sin invertir, sin formación, sin medios suficientes, más que nada sobre las costillas del periodista. Hay editores que prefieren que el periodista no lea, no se informe, no use la cabeza, que nada más escriba sin ton ni son. Son los nuevos medios, omnipresentes, poderosos, a un click de la realidad y del mundo... Los valores de siempre del periodismo (noticia, novedad, investigación, reflexión, discusión, debate) sustituidos por el criterio único: la inmediatez, la rapidez, la visibilidad.
Alguien aprovechó esta crisis para cortar cabezas y decidió que había llegado la era multimedia. El problema es que por muchos formatos que se empleen hace falta seguir utilizando la cabeza, el pensamiento. Y cada vez los que piensan son menos... ¿Orden subvertido?
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martes, 17 de marzo de 2009
La mala imagen
Preocupante. De otra manera no se pueden interpretar las palabras que en las últimas semanas han pronunciado el presidente de México, Felipe Calderón, y varios altos funcionarios de su Gobierno sobre la imagen de su país en el mundo. La primera en hacerlo fue la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Lourdes Aranda, quien el 26 de enero, antes de que Calderón viajara al Foro de Davos, decía que el presidente iba a mostrar la "imagen real" de México.
Posteriormente, el 2 de marzo, fue el fiscal general de México, Eduardo Medina Mora, quien arremetió contra los informadores: "Los criminales organizados usan técnicas de comunicación para acrecentar el efecto de sus actos de intimidación (...) no es sólo la violencia que desplegan, sino la manera en la que lo hacen, precisamente porque saben que esa violencia y esa manera de desarrollarla será recogida por los medios y en ese sentido potenciará su efecto intimidatorio".
Agregaba en el mismo discurso más adelante. "Normar la libertad de expresión desde el gobierno daría lugar a muchos más peligros que beneficios. Estoy convencido de que son los propios medios los que deben autorregularse mirando por los más altos intereses de la sociedad a la que pertenecen y a la que sirven (...) En el combate contra el enemigo común, la ciudadanía necesita información completa y equilibrada, que presente fallas y debilidades, pero también fortalezas y resultados. Si bien la critica al trabajo del gobierno es fundamental para afinar estrategias y asegurar los resultados, es preciso, ante todo, que asumamos la existencia de un enemigo común al que combatimos de manera conjunta".
Finalmente ha sido el propio presidente Calderón quien el pasado 12 de marzo se ha mostrado inconforme con la imagen de México en el mundo, denunciado una campaña contra su país y pedido que cesen los ataques parciales después de la inclusión de la revista Forbes de Joaquín "El Chapo" Guzmán como el personaje en el puesto 701 de los más ricos del mundo: "Mi primer punto es, primero, lamentar profundamente que se haya escalado una campaña que parece que es una campaña contra México. Que la opinión pública, y ahora hasta las revistas, no sólo se dedican a atacar, a mentir sobre la situación de México, sino a exaltar a los criminales.
En lo que México lo consideramos, incluso, un delito, que es apología del delito. No me detengo en los detalles, quizá ustedes los conocen. Pero, evidentemente, eso ni nos arredra a nosotros ni modifica un ápice nuestra firme determinación de fortalecer el Estado de Derecho en México, de garantizar a cada mexicana y a cada mexicano su seguridad, y en eso estamos empeñados".
"Y si podemos observar, precisamente, este fenómeno veremos que la imagen que se ha transmitido de México es que si hay 6.500 muertes en México el año pasado, se genera la idea de que los ciudadanos mexicanos se están desplomando, abatidos por el crimen en las calles de esta ciudad o cualquier otra. Y eso no es así, y ustedes lo podrán constatar, además, en su estancia en México", agregó el mandatario.
Sus palabras trascendieron después de que el director de Inteligencia de EEUU, Dennis Blair, asegurase que debido a la corrupción generada por el narcotráfico el Gobierno de México había perdido el control de algunas "partes de su territorio", lo que rechazó con rotundidad el Gobierno.
Mi lectura de los hechos es que el Gobierno ha comenzado, él sí, una campaña en los medios para satanizar y criticar determinadas informaciones que considera negativas para la imagen del país. Donde muchos medios ven y relatan hechos crudos, el Ejecutivo mexicano ve una campaña en su contra. Difícil rebatir a quien cierra filas de esta manera y trata de desacreditar voces plurales. Cierto que Forbes ha sido criticada por no revelar los métodos de cálculo y más detalles sobre la fortuna de "El Chapo", pero de ahí a sostener que hay una campaña en contra de México hay un abismo. ¿Quién la orquesta, con qué propósito, a qué fines obedece? Esas son las respuestas que debería ofrecer un Gobierno mexicano muy duro con el mensajero, una vez más, injustamente tratado.
Posteriormente, el 2 de marzo, fue el fiscal general de México, Eduardo Medina Mora, quien arremetió contra los informadores: "Los criminales organizados usan técnicas de comunicación para acrecentar el efecto de sus actos de intimidación (...) no es sólo la violencia que desplegan, sino la manera en la que lo hacen, precisamente porque saben que esa violencia y esa manera de desarrollarla será recogida por los medios y en ese sentido potenciará su efecto intimidatorio".
Agregaba en el mismo discurso más adelante. "Normar la libertad de expresión desde el gobierno daría lugar a muchos más peligros que beneficios. Estoy convencido de que son los propios medios los que deben autorregularse mirando por los más altos intereses de la sociedad a la que pertenecen y a la que sirven (...) En el combate contra el enemigo común, la ciudadanía necesita información completa y equilibrada, que presente fallas y debilidades, pero también fortalezas y resultados. Si bien la critica al trabajo del gobierno es fundamental para afinar estrategias y asegurar los resultados, es preciso, ante todo, que asumamos la existencia de un enemigo común al que combatimos de manera conjunta".
Finalmente ha sido el propio presidente Calderón quien el pasado 12 de marzo se ha mostrado inconforme con la imagen de México en el mundo, denunciado una campaña contra su país y pedido que cesen los ataques parciales después de la inclusión de la revista Forbes de Joaquín "El Chapo" Guzmán como el personaje en el puesto 701 de los más ricos del mundo: "Mi primer punto es, primero, lamentar profundamente que se haya escalado una campaña que parece que es una campaña contra México. Que la opinión pública, y ahora hasta las revistas, no sólo se dedican a atacar, a mentir sobre la situación de México, sino a exaltar a los criminales.
En lo que México lo consideramos, incluso, un delito, que es apología del delito. No me detengo en los detalles, quizá ustedes los conocen. Pero, evidentemente, eso ni nos arredra a nosotros ni modifica un ápice nuestra firme determinación de fortalecer el Estado de Derecho en México, de garantizar a cada mexicana y a cada mexicano su seguridad, y en eso estamos empeñados".
"Y si podemos observar, precisamente, este fenómeno veremos que la imagen que se ha transmitido de México es que si hay 6.500 muertes en México el año pasado, se genera la idea de que los ciudadanos mexicanos se están desplomando, abatidos por el crimen en las calles de esta ciudad o cualquier otra. Y eso no es así, y ustedes lo podrán constatar, además, en su estancia en México", agregó el mandatario.
Sus palabras trascendieron después de que el director de Inteligencia de EEUU, Dennis Blair, asegurase que debido a la corrupción generada por el narcotráfico el Gobierno de México había perdido el control de algunas "partes de su territorio", lo que rechazó con rotundidad el Gobierno.
Mi lectura de los hechos es que el Gobierno ha comenzado, él sí, una campaña en los medios para satanizar y criticar determinadas informaciones que considera negativas para la imagen del país. Donde muchos medios ven y relatan hechos crudos, el Ejecutivo mexicano ve una campaña en su contra. Difícil rebatir a quien cierra filas de esta manera y trata de desacreditar voces plurales. Cierto que Forbes ha sido criticada por no revelar los métodos de cálculo y más detalles sobre la fortuna de "El Chapo", pero de ahí a sostener que hay una campaña en contra de México hay un abismo. ¿Quién la orquesta, con qué propósito, a qué fines obedece? Esas son las respuestas que debería ofrecer un Gobierno mexicano muy duro con el mensajero, una vez más, injustamente tratado.
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jueves, 12 de febrero de 2009
Matar al mensajero
Cierta preocupación recorre el mundo de los medios en México. El máximo responsable político del país no está contento con la imagen que existe en el exterior de México. Demasiada violencia, mucha sangre y el inocultable problema del goteo de muertes en varios estados del país.
Una mirada simple deja nada más eso: muerte y violencia. Otra más pausada aprecia corrupción, impunidad, una justicia torpe y negligente, al servicio de los poderosos, sin ánimo de reforma.
En ese contexto durante el Foro de Davos el gobierno ha empezado a decir que hace falta un buen "publirelacionista", que la "imagen real" del país no es la que proyectan los medios. Compañeros reporteros llevan meses lamentando la lejanía gubernamental, que no acepta de buen grado la crudeza, por ejemplo, de los datos sobre la violencia, basados en hechos y en datos atroces. A día de hoy 784 asesinatos, según datos que publica el periódico El Universal.
¿Retorno a las tentaciones de control y represión del pasado? ¿Falta de apertura, de voluntad de ser excrutados, criticados, analizados, desde fuera? Por no gustar, no gustan siquiera los pronósticos económicos pesimistas... Y eso que la Secretaría de Hacienda aún no se ha atrevido a sacar un pronóstico de decrecimiento para el año 2009. Veremos... el panorama es de lo más deprimente en toda la región latinoamericana, como pone de manifiesto el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) en su informe 2008
Una mirada simple deja nada más eso: muerte y violencia. Otra más pausada aprecia corrupción, impunidad, una justicia torpe y negligente, al servicio de los poderosos, sin ánimo de reforma.
En ese contexto durante el Foro de Davos el gobierno ha empezado a decir que hace falta un buen "publirelacionista", que la "imagen real" del país no es la que proyectan los medios. Compañeros reporteros llevan meses lamentando la lejanía gubernamental, que no acepta de buen grado la crudeza, por ejemplo, de los datos sobre la violencia, basados en hechos y en datos atroces. A día de hoy 784 asesinatos, según datos que publica el periódico El Universal.
¿Retorno a las tentaciones de control y represión del pasado? ¿Falta de apertura, de voluntad de ser excrutados, criticados, analizados, desde fuera? Por no gustar, no gustan siquiera los pronósticos económicos pesimistas... Y eso que la Secretaría de Hacienda aún no se ha atrevido a sacar un pronóstico de decrecimiento para el año 2009. Veremos... el panorama es de lo más deprimente en toda la región latinoamericana, como pone de manifiesto el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) en su informe 2008
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martes, 20 de enero de 2009
La radicalización
El pasado 17 de enero la organización mexicana Serapaz y la Red Iberoamericana de Periodistas por la Libertad de Expresión y los Derechos Humanos (RIPLEDH) organizaron un encuentro entre ONG y periodistas al que con gusto fui invitado. Hablamos del modo en que los representantes de la sociedad civil podrían tener una relación más cercana con los medios e identificamos algunas estrategias. Una de las críticas que los periodistas presentes tuvimos que escuchar fue la de que los medios sólo responden al llamado de las ONG cuando hay actos o momentos de "radicalización": manifestaciones callejeras, actos de protesta masivos y viscerales, momentos en que el último recurso es la violencia.
Aceptamos que a los medios de comunicación les mueven las situaciones radicales -tomas de calles, quemas de autos, cierres de paseos y avenidas- pero alerté a los presentes de que distintas sociedades tienen niveles de tolerancia diversos. Mientras en México cualquier motivo justifica una protesta callejera que desquicie el tráfico, en países como Japón lo normal es que quienes protestan lo hagan por un solo carril, sin perturbar el tráfico. Ir más allá representa un descrédito, una acción de excesiva radicalidad en la violencia ejercida contra otros...
Muchos de los presentes reconocieron que había excesos en llevar las cosas al extremo pero se preguntaban cómo se puede actuar cuando las autoridades del tipo que sean llevan a la gente al extremo. Les pedí un esfuerzo por buscar nuevas maneras de expresar su inconformismo, por modos más inteligentes de comunicar que simplemente acercarse a la postura radical, la que vende ante los medios pero al mismo tiempo la deforme, la que excluye y exacerba, la que hace de la violencia un fin en sí mismo.
Aceptamos que a los medios de comunicación les mueven las situaciones radicales -tomas de calles, quemas de autos, cierres de paseos y avenidas- pero alerté a los presentes de que distintas sociedades tienen niveles de tolerancia diversos. Mientras en México cualquier motivo justifica una protesta callejera que desquicie el tráfico, en países como Japón lo normal es que quienes protestan lo hagan por un solo carril, sin perturbar el tráfico. Ir más allá representa un descrédito, una acción de excesiva radicalidad en la violencia ejercida contra otros...
Muchos de los presentes reconocieron que había excesos en llevar las cosas al extremo pero se preguntaban cómo se puede actuar cuando las autoridades del tipo que sean llevan a la gente al extremo. Les pedí un esfuerzo por buscar nuevas maneras de expresar su inconformismo, por modos más inteligentes de comunicar que simplemente acercarse a la postura radical, la que vende ante los medios pero al mismo tiempo la deforme, la que excluye y exacerba, la que hace de la violencia un fin en sí mismo.
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miércoles, 7 de enero de 2009
Periodistas de México en la mira
El 7 de abril de 2008 las periodistas de una radio comunitaria mexicana Felicitas Martínez y Teresa Bautista Flores fueron asesinadas por desconocidos. Eran indígenas triquis de una pequeña radio del estado. El suceso ocurrió en Putla de Guerrero y las autoridades mexicanas han descartado que la acción fuera específicamente contra ellas por ser periodistas. El 6 de enero de este año las instalaciones de Televisa Monterrey fueron atacadas con una granada y una ráfaga de disparos. “Esta noche todos, los que trabajamos en Televisa condenamos el atentado, el acto de violencia, la intimidación, el intento de acallarnos, de acallar la libertad de expresión, que no es de los periodistas sino de todos los mexicanos”, señaló el periodista Joaquín López Dóriga en el noticiero estrella de la cadena.
Un grupo de encapuchados, presumiblemente del crimen organizado, dejó un mensaje alertando de que la acción era "un aviso" a la televisora aparentemente por informar nada más de algunas acciones de los cárteles de la droga, no de las de un grupo rival. La Fiscalía federal ha tomado el caso y la empresa les urge a que lo resuelvan: "Para las autoridades hacemos el llamado, el emplazamiento, la exigencia a que investiguen, aclaren, detengan y castiguen a los responsables del atentado de un México que no queremos así”, agregó.
Son dos ejemplos de que a cualquier comunicador incisivo que aborde temas de narcotráfico y crimen organizado le puede pasar algo en este país. En 2008 hubo más de 5.600 muertos, algunos de ellos periodistas. Armando Rodríguez Carreón, de El Diario de Ciudad Juárez, fue acribillado a las puertas de su casa. Algunos, como el titular de la Fiscalía Especial de Delitos cometidos contra Periodistas, Octavio Orellana Wiarco, parecen tener puesta una venda ante los ojos. En diciembre pasado, en una vergonzosa rueda de prensa por la ausencia de datos y precisiones, minimizó los ataques contra periodistas en México. Dijo que la mayor parte de aquellos en los que los comunicadores estaban involucrados no guardaban relación con el ejercicio del periodismo. El funcionario se mostró demasiado errático en sus respuesta y más reservado de lo necesario ante un problema vivo y latente.
Reporteros Sin Fronteras (RSF), el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) rechazan la lectura de los hechos y mantienen a México como uno de los países más peligrosos para los informadores en América Latina y el mundo. Es tiempo para una reacción desde lo más alto del Gobierno, no con palabras sino con hechos ciertos.
Un grupo de encapuchados, presumiblemente del crimen organizado, dejó un mensaje alertando de que la acción era "un aviso" a la televisora aparentemente por informar nada más de algunas acciones de los cárteles de la droga, no de las de un grupo rival. La Fiscalía federal ha tomado el caso y la empresa les urge a que lo resuelvan: "Para las autoridades hacemos el llamado, el emplazamiento, la exigencia a que investiguen, aclaren, detengan y castiguen a los responsables del atentado de un México que no queremos así”, agregó.
Son dos ejemplos de que a cualquier comunicador incisivo que aborde temas de narcotráfico y crimen organizado le puede pasar algo en este país. En 2008 hubo más de 5.600 muertos, algunos de ellos periodistas. Armando Rodríguez Carreón, de El Diario de Ciudad Juárez, fue acribillado a las puertas de su casa. Algunos, como el titular de la Fiscalía Especial de Delitos cometidos contra Periodistas, Octavio Orellana Wiarco, parecen tener puesta una venda ante los ojos. En diciembre pasado, en una vergonzosa rueda de prensa por la ausencia de datos y precisiones, minimizó los ataques contra periodistas en México. Dijo que la mayor parte de aquellos en los que los comunicadores estaban involucrados no guardaban relación con el ejercicio del periodismo. El funcionario se mostró demasiado errático en sus respuesta y más reservado de lo necesario ante un problema vivo y latente.
Reporteros Sin Fronteras (RSF), el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) rechazan la lectura de los hechos y mantienen a México como uno de los países más peligrosos para los informadores en América Latina y el mundo. Es tiempo para una reacción desde lo más alto del Gobierno, no con palabras sino con hechos ciertos.
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lunes, 5 de enero de 2009
Rosa María Calaf: "Se avecina un detrimento de la calidad periodística"
Conocí a Rosa María Calaf poco después de su llegada a Asia. Estaba de viaje en Tokio y coincidimos en una cena. Dominó la conversación por su curiosidad con todo lo que había en Japón. Era uno de sus primeros viajes a un país cuadriculado, en las antípodas del estilo de trabajo arrojado y ambicioso de Rosa. Pero se plantó donde hizo falta, sacó tres o cuatro historias y regresó a Hong Kong.
Varias veces más nos hemos visto en Japón y en 2007 coincidimos en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL). Hubo tiempo para un café y para compartir el mal momento que se avecinaba por el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en ciernes.
Rosa tiene razón, correrla es parte de ese proceso por "eliminar la memoria de la empresa". Los medios públicos españoles tienen sus taras, como los de todo el mundo, pero deben seguir siendo públicos y añadirle a eso altos estándares de calidad. En países como México eso no existe y es una grave carencia para sociedades democráticas emergentes, como esta, privatizadas hasta en lo imposible.
Calaf advierte a los que vivimos del periodismo que "se avecina un detrimento de la calidad porque no le pueden exigir a los que trabajan en pésimas condiciones capacidad de reflexión, de preparación, de estudio..." (entrevista con Virginia Ródenas, ABC 29 de diciembre de 2008, pg. 48). La reflexión forma parte de otra: "Cuando la noticia se convierte en mercancía que tiene que ver con la cuenta de resultados lo que importan son los beneficios, no la verdad". Raro es el medio de comunicación que no ha absorbido la lógica del beneficio por encima de los principios esenciales de la profesión. Lo dicho, malos tiempos se avecinan...
Peores sin la Calaf. Dice que el periodista es "un intermediario entre la realidad y la sociedad", pero a menudo vamos de protagonistas. La obligación del periodista sigue siendo la de "formar una opinión pública sana", capaz de contrastar ideas y tomar decisiones. La ex corresponsal de TVE en medio mundo teme que se afiance la idea de que la información es una mercancía más, que es mejor tener consumidores que ciudadanos. Hace unos meses en México se logró un trato especial para el libro como objeto de cultura, cuando las lumbreras en la Secretaría de Hacienda lo equiparaban con un zapato. ¿Será que insistimos en preferir una sociedad sin cultura...?
Varias veces más nos hemos visto en Japón y en 2007 coincidimos en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL). Hubo tiempo para un café y para compartir el mal momento que se avecinaba por el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en ciernes.
Rosa tiene razón, correrla es parte de ese proceso por "eliminar la memoria de la empresa". Los medios públicos españoles tienen sus taras, como los de todo el mundo, pero deben seguir siendo públicos y añadirle a eso altos estándares de calidad. En países como México eso no existe y es una grave carencia para sociedades democráticas emergentes, como esta, privatizadas hasta en lo imposible.
Calaf advierte a los que vivimos del periodismo que "se avecina un detrimento de la calidad porque no le pueden exigir a los que trabajan en pésimas condiciones capacidad de reflexión, de preparación, de estudio..." (entrevista con Virginia Ródenas, ABC 29 de diciembre de 2008, pg. 48). La reflexión forma parte de otra: "Cuando la noticia se convierte en mercancía que tiene que ver con la cuenta de resultados lo que importan son los beneficios, no la verdad". Raro es el medio de comunicación que no ha absorbido la lógica del beneficio por encima de los principios esenciales de la profesión. Lo dicho, malos tiempos se avecinan...
Peores sin la Calaf. Dice que el periodista es "un intermediario entre la realidad y la sociedad", pero a menudo vamos de protagonistas. La obligación del periodista sigue siendo la de "formar una opinión pública sana", capaz de contrastar ideas y tomar decisiones. La ex corresponsal de TVE en medio mundo teme que se afiance la idea de que la información es una mercancía más, que es mejor tener consumidores que ciudadanos. Hace unos meses en México se logró un trato especial para el libro como objeto de cultura, cuando las lumbreras en la Secretaría de Hacienda lo equiparaban con un zapato. ¿Será que insistimos en preferir una sociedad sin cultura...?
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jueves, 18 de diciembre de 2008
Las dos vidas de Ingrid Betancourt
La ex rehén de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Ingrid Betancourt, visitó hoy la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe. Es una católica practicante, una mujer de fe y una creyente profunda. Tenía los ojos llorosos al llegar al recinto. Impresiona ver la fortaleza y la paz que destila una mujer que ha pasado más de seis años abandonada en la selva, con sus captores como únicos seres vivos de referencia, una relación viciada.
En España ocurrieron durante años secuestros dolorosos como parte de la lucha armada de la banda terrorista ETA. Incomprensible. Al ver a Ingrid hincada ante el altar de la Basílica, rezando con un rosario entre las manos pensé qué distinto tiene que ser el mundo para una persona que pasó seis años cautiva, que casi muere, y que repentinamente vuelve a la vida.
Su mirada estaba un poco perdida. Era emoción y admiración a la vez. Es una persona que se está reconstruyendo, que vivió dos vidas, no como la mayoría de nosotros, que nos conformamos con la que tenemos. Ella no, hubo un antes y un después de su secuestro que la marcaron para siempre...
En España ocurrieron durante años secuestros dolorosos como parte de la lucha armada de la banda terrorista ETA. Incomprensible. Al ver a Ingrid hincada ante el altar de la Basílica, rezando con un rosario entre las manos pensé qué distinto tiene que ser el mundo para una persona que pasó seis años cautiva, que casi muere, y que repentinamente vuelve a la vida.
Su mirada estaba un poco perdida. Era emoción y admiración a la vez. Es una persona que se está reconstruyendo, que vivió dos vidas, no como la mayoría de nosotros, que nos conformamos con la que tenemos. Ella no, hubo un antes y un después de su secuestro que la marcaron para siempre...
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martes, 25 de noviembre de 2008
Günter Wallraff: Hacer periodismo es "ser la voz de los débiles y apoyarlos"
Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México. El periodista alemán Günter Wallraff ha reunido a cientos de jóvenes y adultos. Hemos visto un vídeo llamado "Call center", donde el maestro del periodismo encubierto denuncia los escándalos que se están dando en Alemania con estos negocios del engaño.
Wallraff fue librero pero abandonó esa actividad por el periodismo. Toda su vida trabajó temas relacionados con los abusos contra los trabajadores, pasó por cárceles griegas como preso político, se infiltró en los sindicatos de la poderosa industria del automóvil de su país, y en las cadenas de montaje para denunciar los abusos. Lo sigue haciendo.
Ahora admite que le fallan las fuerzas y que está explorando la posibilidad de crear uan fundación que lleve su apellido y que se esfuerce por fomentar la investigación en grupo, protegiendo la identidad del periodista.
Comienza el turno de preguntas. Una a una van cayendo: "¿Qué te gustaría investigar si estuvieras en México?" Contesta: el narcotráfico y la relación de los poderosos con él. Recomienda a los editores que protejan a quienes están al pie del cañón con estos temas, que publiquen los trabajos bajo seudónimo, que trabajen en grupo.
Le preguntan si siente miedo. Dice que le educaron para ser temeroso y cuidar lo poco que tenía. El periodismo que desarrolló le fue dando confianza y autoestima, construyó un método para investigar que le ha hecho una celebridad en los medios, una especie de paradigma del enemigo de los poderes.
"He llegado a vencer mis miedos acercándome a los poderosos, a quienes les gusta sembrar el miedo, porque los he desenmascarado y los he puesto en ridículo, y porque he descubierto que en realidad son personas inseguras que sólo vencen sus propios temores infundiendo el terror", añadió.
"¿Cuál es el futuro del periodismo, dónde lo ves, dónde está?". Respuesta clara y contundente: "El periodismo debe servir para apoyar a los débiles de una sociedad y ser la voz de ellos". Eso no cambiará por mucha tecnología que modifique las técnicas de la profesión. Es una meta inalcanzable, un ideal que siempre hay que tener presente.
No se mete mucho en política ni da demasiadas pistas de sus métodos pero está convencido de que son los correctos y no van contra la ética profesional. No hay traición a las fuentes: Nadie de aquellos sobre los que ha informado le ha reprochado nada de su forma de trabajar; seguramente sí lo hicieron aquellos a quienes puso en evidencia el autor de "Cabeza de turco", "El periodista indeseable" y otros libros.
Sobre la actual crisis financiera mundial también se pronunció: "El capitalismo rabioso o rapaz llegó a su límite y será sustituido por un movimiento democrático de paz pero que no sea de mayorías empobrecidas intelectualmente".
Al final firmó libros a tutiplén, sin importarle el tiempo que dedicó a periodistas y profesionales de la información mexicanos que vivieron una jornada tumultuosa y divertida, al lado de un gran Wallraff.
Wallraff fue librero pero abandonó esa actividad por el periodismo. Toda su vida trabajó temas relacionados con los abusos contra los trabajadores, pasó por cárceles griegas como preso político, se infiltró en los sindicatos de la poderosa industria del automóvil de su país, y en las cadenas de montaje para denunciar los abusos. Lo sigue haciendo.
Ahora admite que le fallan las fuerzas y que está explorando la posibilidad de crear uan fundación que lleve su apellido y que se esfuerce por fomentar la investigación en grupo, protegiendo la identidad del periodista.
Comienza el turno de preguntas. Una a una van cayendo: "¿Qué te gustaría investigar si estuvieras en México?" Contesta: el narcotráfico y la relación de los poderosos con él. Recomienda a los editores que protejan a quienes están al pie del cañón con estos temas, que publiquen los trabajos bajo seudónimo, que trabajen en grupo.
Le preguntan si siente miedo. Dice que le educaron para ser temeroso y cuidar lo poco que tenía. El periodismo que desarrolló le fue dando confianza y autoestima, construyó un método para investigar que le ha hecho una celebridad en los medios, una especie de paradigma del enemigo de los poderes.
"He llegado a vencer mis miedos acercándome a los poderosos, a quienes les gusta sembrar el miedo, porque los he desenmascarado y los he puesto en ridículo, y porque he descubierto que en realidad son personas inseguras que sólo vencen sus propios temores infundiendo el terror", añadió.
"¿Cuál es el futuro del periodismo, dónde lo ves, dónde está?". Respuesta clara y contundente: "El periodismo debe servir para apoyar a los débiles de una sociedad y ser la voz de ellos". Eso no cambiará por mucha tecnología que modifique las técnicas de la profesión. Es una meta inalcanzable, un ideal que siempre hay que tener presente.
No se mete mucho en política ni da demasiadas pistas de sus métodos pero está convencido de que son los correctos y no van contra la ética profesional. No hay traición a las fuentes: Nadie de aquellos sobre los que ha informado le ha reprochado nada de su forma de trabajar; seguramente sí lo hicieron aquellos a quienes puso en evidencia el autor de "Cabeza de turco", "El periodista indeseable" y otros libros.
Sobre la actual crisis financiera mundial también se pronunció: "El capitalismo rabioso o rapaz llegó a su límite y será sustituido por un movimiento democrático de paz pero que no sea de mayorías empobrecidas intelectualmente".
Al final firmó libros a tutiplén, sin importarle el tiempo que dedicó a periodistas y profesionales de la información mexicanos que vivieron una jornada tumultuosa y divertida, al lado de un gran Wallraff.
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jueves, 13 de noviembre de 2008
Los gatos lloran al "Gato Culto": Paco Ignacio Taibo I se fue
Gijón y la Ciudad de México están de luto. Se acaba de ir un día como hoy un enorme periodista cultural: Paco Ignacio Taibo I (Asturias, 1924). Le vi por primera vez rodeado de los suyos en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) de 2004. Le rindieron un homenaje antes de entregar los premios Fernando Benítez a lo mejor del periodismo cultural hecho en México. Benito y Paco Ignacio Taibo II arropaban a su padre. "El Jefe" era para ellos una referencia y un amigo, un hombre grande.
Había llegado a México en 1950, después de que el franquismo les diera duro a un periodista en ciernes que se ganaba la vida en El Comercio, el periódico asturiano. Los republicanos habían perdido la Guerra Civil (1936-1939) y la vida empezaba a ponerse muy complicada para los que pensaban distinto. Los Taibo se marcharon y México les acogió. Ganó mucho este país con ellos, España entraba en las sombras y Paco Ignacio lo entendió perfectamente. Lejos de cerrarse o amargarse con el presente complicado que se avecinaba, se entregó con nuevos bríos a lo que sabía hacer: periodismo.
Comenzaron a salir novelas, obras de teatro, ensayos, columnas, artículos, embelleció el cine de la Época de Oro mexicana, conoció a los exiliados insignes pero tambien a los que no eran tan cercanos, ni tan conocidos, ni tan articulados. Les tendió su mano, les abrió las puertas de su casa, los alimentó y se rió con ellos... Paco Ignacio Taibo I vivió con plenitud. Su familia cuenta anécdotas como la de aquel día aciago de 1985, cuando sufrió un terremoto la Ciudad de México, y él salió en bata a la calle a dirigir el tráfico, a poner orden, a ayudar como pudiera, con lo que se pudiera.
Hoy lloraban los diarios hablando del creador de "El Gato Culto", su viñeta satírica. Estaba casado con el presente y con la cultura. No renegaba de los nuevos medios de comunicación pero por encima de todos ensalzaba el escrito. Ahí estaba el arte que pretendía y el que alegraba la vida de su tribu, los Taibo.
En mayo pasado recibió el Premio Nacional de Periodismo por toda su carrera de los compañeros de profesión. Pronunció un discurso en el Palacio de Bellas Artes, sentado en una silla de ruedas y con la fuerza que le dio la vida 84 años. Hoy se despidió de todos y hubo tristeza pero también una enorme gratitud en Culiacán 76, su casa.
A continuación, y en pro de la brevedad, uno de sus últimos discursos, un regalo para los que creemos en el periodismo de corazón. Un grande.(http://www.periodismo.org.mx/Ganadores_antes/2007/trayectoria/ganadores_2007_trayectoria_Discurso.html).
Había llegado a México en 1950, después de que el franquismo les diera duro a un periodista en ciernes que se ganaba la vida en El Comercio, el periódico asturiano. Los republicanos habían perdido la Guerra Civil (1936-1939) y la vida empezaba a ponerse muy complicada para los que pensaban distinto. Los Taibo se marcharon y México les acogió. Ganó mucho este país con ellos, España entraba en las sombras y Paco Ignacio lo entendió perfectamente. Lejos de cerrarse o amargarse con el presente complicado que se avecinaba, se entregó con nuevos bríos a lo que sabía hacer: periodismo.
Comenzaron a salir novelas, obras de teatro, ensayos, columnas, artículos, embelleció el cine de la Época de Oro mexicana, conoció a los exiliados insignes pero tambien a los que no eran tan cercanos, ni tan conocidos, ni tan articulados. Les tendió su mano, les abrió las puertas de su casa, los alimentó y se rió con ellos... Paco Ignacio Taibo I vivió con plenitud. Su familia cuenta anécdotas como la de aquel día aciago de 1985, cuando sufrió un terremoto la Ciudad de México, y él salió en bata a la calle a dirigir el tráfico, a poner orden, a ayudar como pudiera, con lo que se pudiera.
Hoy lloraban los diarios hablando del creador de "El Gato Culto", su viñeta satírica. Estaba casado con el presente y con la cultura. No renegaba de los nuevos medios de comunicación pero por encima de todos ensalzaba el escrito. Ahí estaba el arte que pretendía y el que alegraba la vida de su tribu, los Taibo.
En mayo pasado recibió el Premio Nacional de Periodismo por toda su carrera de los compañeros de profesión. Pronunció un discurso en el Palacio de Bellas Artes, sentado en una silla de ruedas y con la fuerza que le dio la vida 84 años. Hoy se despidió de todos y hubo tristeza pero también una enorme gratitud en Culiacán 76, su casa.
A continuación, y en pro de la brevedad, uno de sus últimos discursos, un regalo para los que creemos en el periodismo de corazón. Un grande.(http://www.periodismo.org.mx/Ganadores_antes/2007/trayectoria/ganadores_2007_trayectoria_Discurso.html).
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