El polifacético escritor mexicano Juan Villoro celebró a la editorial mexicana Almadía con la publicación de "¿Hay vida en la Tierra?", una recopilación de textos que nacieron periodísticos pero han devenido literarios.
Villoro es un maestro, escribe con pasión y entusiasma a editores tan audaces como Jorge Herralde, que está casado con su prosa.
No hay mejor modo de celebrar algo que con una fiesta, y así se puede considerar el libro publicado por Almadía. Es un camino cruzado entre el periodismo y la literatura. Raro que un escritor dé valor al buen periodismo. Villoro cultiva la crónica y aprendió a hacerlas mejores escuchando los consejos del desaparecido Carlos Monsiváis, a quien se sigue echando de menos en México.
"El mundo es caótico, indescifrable, muchas veces absurdo, abusivo, pero de reepente, en algunos de sus rincones, aparece perfectamente estructurada una historia", afirma Villoro. Parece que su único trabajo, y no es poco, es saber encontrarlas e imprimirles su tono, su cadencia.
Otra frase para terminar: "Yo quise, a través de cien historias, trazar un cuatro de costumbres, reflejar cómo estamos viendo, padeciendo, ilusionándonos en estos tiempos en que parece que las máquinas resuelven tantas cosas por nosotros y que muchas veces nos convertimos en simulacros de nosotros mismos. Necesitamos un password para todo, un pin, y olvidamos un poco cómo nos estamos comunicando en lo diario. Los misterios de lo diario, que están ahí, como un ruido de fondo, es lo que he tratado de captar". Sueños.
martes, 21 de febrero de 2012
viernes, 17 de febrero de 2012
La mala cara de Catherine Ashton
Hace unos días visitó México la Alta Representante para Asuntos Exteriores de la Unión Europea, la británica Catherine Ashton. El 10 de febrero pasado estaba invitada a la más antigua de las universidades latinoamericanas, la Nacional Autónoma de México (UNAM), y fue recibida por el decano de la Facultad de Ciencias Políticas.
Ashton iba a dar una conferencia con un título convencional: "El papel de la UE en el mundo". Se había llenado el auditorio del Museo de Arte Contemporáneo Universitario (MUAC) de gente y de prensa, que la siguió durante los tres días de su visita. Expectantes, Ashton tardo algo en aparecer. Pero minutos antes de hacerlo sus adláteres, varios funcionarios procedentes de Bruselas, trajeados, serios, empezaron a mirar con desconfianza a la bulliciosa grada. Comenzaron a apuntar con el dedo, como no se hace en casa ajena, menos siendo uno el invitado. Poco antes de aparecer la representante de la UE se pidió a la prensa abandonar la sala. La orden se matizó: "Tendrán cinco minutos para hacer su trabajo. Después, fuera".
La situación era embarazosa para el personal de la UNAM, para todos menos para el decano de Ciencias Políticas, Fernando Pérez Correa, quien no le puso peros a los funcionarios europeos. Lo increíble se consumó. Ashton comenzó a hablar, trató de hacerse la simpática y tardó diez minutos en callarse, sin lograrlo. Hablaba de derechos humanos, de lo importante que es la UE, y del respeto a sus socios. De repente se hizo el silencio, se sentó y se calló. Los periodistas desalojamos en poco tiempo el auditorio, los estudiantes no chistaron, no protestaron... Un insulto europeo.
El resto de la ponencia, las preguntas y respuestas, casi no se escucharon por el sistema de audio instalado fuera de salón. La charla fue intrascendente y al día siguiente las crónicas no hablaron de las excelencias europeas sino de la situación tan desafortunada, ofensiva, que se vivió en la UNAM. Un triste y lamentable espectáculo, una lección de falta de diplomacia y modales. Todo un despropósito.
Ashton iba a dar una conferencia con un título convencional: "El papel de la UE en el mundo". Se había llenado el auditorio del Museo de Arte Contemporáneo Universitario (MUAC) de gente y de prensa, que la siguió durante los tres días de su visita. Expectantes, Ashton tardo algo en aparecer. Pero minutos antes de hacerlo sus adláteres, varios funcionarios procedentes de Bruselas, trajeados, serios, empezaron a mirar con desconfianza a la bulliciosa grada. Comenzaron a apuntar con el dedo, como no se hace en casa ajena, menos siendo uno el invitado. Poco antes de aparecer la representante de la UE se pidió a la prensa abandonar la sala. La orden se matizó: "Tendrán cinco minutos para hacer su trabajo. Después, fuera".
La situación era embarazosa para el personal de la UNAM, para todos menos para el decano de Ciencias Políticas, Fernando Pérez Correa, quien no le puso peros a los funcionarios europeos. Lo increíble se consumó. Ashton comenzó a hablar, trató de hacerse la simpática y tardó diez minutos en callarse, sin lograrlo. Hablaba de derechos humanos, de lo importante que es la UE, y del respeto a sus socios. De repente se hizo el silencio, se sentó y se calló. Los periodistas desalojamos en poco tiempo el auditorio, los estudiantes no chistaron, no protestaron... Un insulto europeo.
El resto de la ponencia, las preguntas y respuestas, casi no se escucharon por el sistema de audio instalado fuera de salón. La charla fue intrascendente y al día siguiente las crónicas no hablaron de las excelencias europeas sino de la situación tan desafortunada, ofensiva, que se vivió en la UNAM. Un triste y lamentable espectáculo, una lección de falta de diplomacia y modales. Todo un despropósito.
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jueves, 9 de febrero de 2012
Garzón deja de ser juez
El juez Baltasar Garzón dio hoy la vuelta al mundo. Quedó inhabilitado por diez años en una sentencia dudosa por la gravedad de la pena que impuso, por la severidad del veredicto, ante un magistrado que lo ha dado casi todo por la justicia. Digo casi porque Garzón impuso un estilo ajeno al del Poder Judicial en España, hermético, corporativista, poco abierto a la sociedad.
En México no es distinto. El mundo de la ley hace mucho que se alejó del hombre y del cotidiano con algunas excepciones como Garzón. Sin duda, el magistrado español tensó la ley hasta el límite, rebasó seguramente con las escuchas ilegales que ordenó el límite de la ley, pero su paseo por el abismo pudo no haber sido una caída. El caso se pudo haber resuelto con una amonestación, con una recusación, con separarle del cargo unos meses, o algún año, no los once de la pena. Garzón es un juez pero también un símbolo de la justicia, un hombre progresista que le hizo un bien inmenso a la sociedad española en batallas contra el narcotráfico y el terrorismo, y a la justicia internacional, en las causas por las desapariciones en Argentina o en el procesamiento de Augusto Pinochet, humillado en vida por los crímenes del pasado con la ley en la mano.
Me queda claro que no hay verdades únicas, me queda claro que también los acusadores tienen algo de razón en el caso del juez más mediático, más político, de la judicatura española. Lo que no entiendo es que se me trate de vender una sentencia de ejemplaridad en un sistema dudoso, arbitrario a veces, subjetivo, y que hace agua tantas y tantas veces. Humilla ver a Garzón convertido en víctima porque es un triunfo de la justicia facciosa, un triunfo de las medias verdades, una victoria del Estado de Derecho convenienciero. No creo en democracias como es que juzgan solo cuando les conviene, que buscan chivos expiatorios, que olvidan la historia y que pretenden pasar página sin entender que hacer justicia exige de un peso moral mayor del que tiene un Tribunal que a sí mismo se hace llamar Supremo siendo falible. Tiempo al tiempo, la última página del caso se leerá en Estrasburgo, en unos años, probablemente.
En México no es distinto. El mundo de la ley hace mucho que se alejó del hombre y del cotidiano con algunas excepciones como Garzón. Sin duda, el magistrado español tensó la ley hasta el límite, rebasó seguramente con las escuchas ilegales que ordenó el límite de la ley, pero su paseo por el abismo pudo no haber sido una caída. El caso se pudo haber resuelto con una amonestación, con una recusación, con separarle del cargo unos meses, o algún año, no los once de la pena. Garzón es un juez pero también un símbolo de la justicia, un hombre progresista que le hizo un bien inmenso a la sociedad española en batallas contra el narcotráfico y el terrorismo, y a la justicia internacional, en las causas por las desapariciones en Argentina o en el procesamiento de Augusto Pinochet, humillado en vida por los crímenes del pasado con la ley en la mano.
Me queda claro que no hay verdades únicas, me queda claro que también los acusadores tienen algo de razón en el caso del juez más mediático, más político, de la judicatura española. Lo que no entiendo es que se me trate de vender una sentencia de ejemplaridad en un sistema dudoso, arbitrario a veces, subjetivo, y que hace agua tantas y tantas veces. Humilla ver a Garzón convertido en víctima porque es un triunfo de la justicia facciosa, un triunfo de las medias verdades, una victoria del Estado de Derecho convenienciero. No creo en democracias como es que juzgan solo cuando les conviene, que buscan chivos expiatorios, que olvidan la historia y que pretenden pasar página sin entender que hacer justicia exige de un peso moral mayor del que tiene un Tribunal que a sí mismo se hace llamar Supremo siendo falible. Tiempo al tiempo, la última página del caso se leerá en Estrasburgo, en unos años, probablemente.
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viernes, 3 de febrero de 2012
Encrucijada
Hace tres meses que no venía por aquí pero fueron intensos. A menudo cuando suceden acontecimientos importantes me alejo de la escritura, parálisis. Debe ser una patología heredada del periodismo del día a día.
Hice una cobertura extenuante en la Feria del Libro de Guadalajara 2011 (FIL), por la que fui felicitado a pesar de salir vacío de ella. El periodista ahora debe hacer textos, vídeos y cualquier cosa para sobrevivir. Son tiempos de crisis y más en empresas públicas españolas. O sea, que la de Guadalajara fue una feria con información pero en otros formatos, y alejada calor de los salones, muy corta, poco literaria.
Sin embargo algunas crónicas me dejaron muy satisfecho. Destaco la entrevista con el ilustrador británico Anthony Browne, la entrevista con el polaco Adam Soboczynski, la realizada al suizo Peter Stamm , y la crónica final sobre el "apapacho" .
Le faltó cocinarse un poco más a la FIL 2011, le sobró tiempo de Sala de Prensa y le faltó más diálogo, más contacto con los editores y autores. No faltó un arte popular en la FIL, lo que Jorge Herralde define con tino como "explotar el valor lúdico de la noche", las fiestas de largo que conmemoraron los XXV años de la mayor Feria Internacioanl del Libro en lengua española.
Para 2012 prometo mucho más pero más alternativo. Y sobre todo más generosidad y regularidad.
Hice una cobertura extenuante en la Feria del Libro de Guadalajara 2011 (FIL), por la que fui felicitado a pesar de salir vacío de ella. El periodista ahora debe hacer textos, vídeos y cualquier cosa para sobrevivir. Son tiempos de crisis y más en empresas públicas españolas. O sea, que la de Guadalajara fue una feria con información pero en otros formatos, y alejada calor de los salones, muy corta, poco literaria.
Sin embargo algunas crónicas me dejaron muy satisfecho. Destaco la entrevista con el ilustrador británico Anthony Browne, la entrevista con el polaco Adam Soboczynski, la realizada al suizo Peter Stamm , y la crónica final sobre el "apapacho" .
Le faltó cocinarse un poco más a la FIL 2011, le sobró tiempo de Sala de Prensa y le faltó más diálogo, más contacto con los editores y autores. No faltó un arte popular en la FIL, lo que Jorge Herralde define con tino como "explotar el valor lúdico de la noche", las fiestas de largo que conmemoraron los XXV años de la mayor Feria Internacioanl del Libro en lengua española.
Para 2012 prometo mucho más pero más alternativo. Y sobre todo más generosidad y regularidad.
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viernes, 28 de octubre de 2011
El dulce legado de Harry Potter
El poeta mexicano Benito Taibo acaba de lanzar su segunda novela, "Persona normal", una excelente herramienta para fomentar la lectura. Se desvivió en elogios para la saga fantástica sobre Harry Potter de la escocesa J.K. Rowling. Dice que tiene un enorme mérito pues consiguió "sacar a los jóvenes de la televisión y de los videoclips de tres minutos, y enfrentarlos a libros de setecientas u ochocientas páginas".
"San Harry Potter", así le dice el apasionado Benito Taibo, consiguió "lo que muchos de nosotros como promotores de la lectura no logramos, que era quitarle los temores apocalípticos al libro y que los jóvenes se acercaran a ellos como un producto cultural", declaró.
Taibo explicó que en el libro ha intentado "envenenar a los adolescentes" e inocular en ellos la pasión desde edad temprana por la literatura. Son los lectores más duraderos, los que tienen toda la vida por delante.
La obra cuenta la historia de un huérfano de trece años a quien su tío Paco le hace participar de variopintas aventuras estrechamente ligadas con momentos memorables de la literatura universal encadenados por Taibo.
En sus páginas hay infinidad de guiños a autores clásicos como William Shakespeare, Miguel de Cervantes o Thomas Mann, pero también a maestros de la literatura de aventuras, como Julio Verne, Emilio Salgari o Daniel Defoe, o de la poesía: el griego Constantino Cavafis, los españoles Federico García Lorca, Miguel Hernández o Antonio Machado, y el argentino Oliverio Girondo, entre otros.
Las andanzas del protagonista encierran referencias a Macondo, a los viajes de Jack Kerouac, al mundo de ciencia ficción de Ray Bradbury y terminan en moralejas, peripecias o pensamientos del Quijote, El Principito, o del jefe sioux Tashunka Uitko y su némesis, el general George Custer.
La mecha de las aventuras la enciende el coprotagonista de la novela, el tío Paco, un adulto inspirado en la familia Taibo que actúa como "ancla hacia la fantasía y no hacia la realidad" para el joven.
"Es un gran homenaje al libro y a la lectura y, sobre todo, a la certeza de que nos merecemos la rebelión, los sueños, la esperanza y todos los deseos", señala Benito Taibo.
Escrita "en clave de lector" la obra cierra con una especie de guía de lectura de aquellas obras que encandilaron al propio Taibo.
Convencido de que actualmente "vivimos tiempos oscuros y banales simultáneamente", el poeta considera imprescindible fomentar desde la lectura "una educación sentimental" que vaya "aparejada a la educación formal".
"Cada quién tiene sus maneras de hacerla pero, sin duda, la literatura es un camino importantísimo para ello", asegura.
Benito Taibo es hijo del periodista español Paco Ignacio Taibo Lavilla (1924-2008) y hermano del novelista Paco Ignacio Taibo II, una familia de origen asturiano que se exilió en México a partir de 1959.
Actualmente Benito Taibo está escribiendo otra novela "complicadísima" que será un homenaje al narrador cubano Alejo Carpentier (1904-1980).
"San Harry Potter", así le dice el apasionado Benito Taibo, consiguió "lo que muchos de nosotros como promotores de la lectura no logramos, que era quitarle los temores apocalípticos al libro y que los jóvenes se acercaran a ellos como un producto cultural", declaró.
Taibo explicó que en el libro ha intentado "envenenar a los adolescentes" e inocular en ellos la pasión desde edad temprana por la literatura. Son los lectores más duraderos, los que tienen toda la vida por delante.
La obra cuenta la historia de un huérfano de trece años a quien su tío Paco le hace participar de variopintas aventuras estrechamente ligadas con momentos memorables de la literatura universal encadenados por Taibo.
En sus páginas hay infinidad de guiños a autores clásicos como William Shakespeare, Miguel de Cervantes o Thomas Mann, pero también a maestros de la literatura de aventuras, como Julio Verne, Emilio Salgari o Daniel Defoe, o de la poesía: el griego Constantino Cavafis, los españoles Federico García Lorca, Miguel Hernández o Antonio Machado, y el argentino Oliverio Girondo, entre otros.
Las andanzas del protagonista encierran referencias a Macondo, a los viajes de Jack Kerouac, al mundo de ciencia ficción de Ray Bradbury y terminan en moralejas, peripecias o pensamientos del Quijote, El Principito, o del jefe sioux Tashunka Uitko y su némesis, el general George Custer.
La mecha de las aventuras la enciende el coprotagonista de la novela, el tío Paco, un adulto inspirado en la familia Taibo que actúa como "ancla hacia la fantasía y no hacia la realidad" para el joven.
"Es un gran homenaje al libro y a la lectura y, sobre todo, a la certeza de que nos merecemos la rebelión, los sueños, la esperanza y todos los deseos", señala Benito Taibo.
Escrita "en clave de lector" la obra cierra con una especie de guía de lectura de aquellas obras que encandilaron al propio Taibo.
Convencido de que actualmente "vivimos tiempos oscuros y banales simultáneamente", el poeta considera imprescindible fomentar desde la lectura "una educación sentimental" que vaya "aparejada a la educación formal".
"Cada quién tiene sus maneras de hacerla pero, sin duda, la literatura es un camino importantísimo para ello", asegura.
Benito Taibo es hijo del periodista español Paco Ignacio Taibo Lavilla (1924-2008) y hermano del novelista Paco Ignacio Taibo II, una familia de origen asturiano que se exilió en México a partir de 1959.
Actualmente Benito Taibo está escribiendo otra novela "complicadísima" que será un homenaje al narrador cubano Alejo Carpentier (1904-1980).
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lunes, 17 de octubre de 2011
"Me llamo Rachel Corrie", un canto a la paz palestino-israelí
Estos días se está presentando en México la obra dramática "Me llamo Rachel Corrie", un monólogo pacifista inspirado en una joven estadounidense asesinada por una aplanadora israelí en marzo de 2003. Sin quererlo esta universitaria estadounidense se convirtió en un símbolo de la paz en el contexto del conflicto palestino-israelí.
No es normal que ese conflicto llegue hasta nosotros pero lo ha hecho casi como pretexto, en una magnífica obra de teatro montada por Edgar Álvarez y por María Inés Pintado. Se estrenó en 2005 de mano de Alan Rickman, de la Royal Court de Londres. Estuve viéndola hace unos días y hablé con los protagonistas, director y actriz.
Edgar me contaba que el proyecto le llamó porque "pone en el centro de la discusión los derechos humanos". "El tema me movió mucho, no exclusivamente por que sea la guerra entre Palestina e Israel, sino tratar de ubicar una guerra lejana y que se nos volviera cercana. En México estamos viviendo otra guerra parecida (del Estado contra las organizaciones criminales, aunque sea otro tipo de guerra".
Pintado, que da vida a Corrie y a sus parientes, señala que protagonizar la obra fue "un regalo" que le ayudó a "profundizar en el tema de Palestina". "Ha sido muy complicado el proceso", tres meses de trabajo hasta la puesta en escena. Explica que la actuación ha sido su reto mayor hasta ahora, un trabajo sobre "un tema importante, universal, una oportunidad de sensibilizar un poco a la gente con respecto a la violencia tan espantosa que estamos viviendo en el mundo".
Rechaza de que Rachel sea una mujer ingenua por querer cambiar el mundo. "Era una persona visionaria, tenía un gran espíritu de lucha y era una gran artista, escribía muy bien. Era de esos pocos seres que existen o que existieron, todavía, que quieren poner su granito de arena".
La obra se mantiene en cartelera del teatro El Granero, en el Centro Cultural El Bosque hasta finales de noviembre. Merece mucho la pena, me hubiera gustado mucho ir con mi pequeña.
No es normal que ese conflicto llegue hasta nosotros pero lo ha hecho casi como pretexto, en una magnífica obra de teatro montada por Edgar Álvarez y por María Inés Pintado. Se estrenó en 2005 de mano de Alan Rickman, de la Royal Court de Londres. Estuve viéndola hace unos días y hablé con los protagonistas, director y actriz.
Edgar me contaba que el proyecto le llamó porque "pone en el centro de la discusión los derechos humanos". "El tema me movió mucho, no exclusivamente por que sea la guerra entre Palestina e Israel, sino tratar de ubicar una guerra lejana y que se nos volviera cercana. En México estamos viviendo otra guerra parecida (del Estado contra las organizaciones criminales, aunque sea otro tipo de guerra".
Pintado, que da vida a Corrie y a sus parientes, señala que protagonizar la obra fue "un regalo" que le ayudó a "profundizar en el tema de Palestina". "Ha sido muy complicado el proceso", tres meses de trabajo hasta la puesta en escena. Explica que la actuación ha sido su reto mayor hasta ahora, un trabajo sobre "un tema importante, universal, una oportunidad de sensibilizar un poco a la gente con respecto a la violencia tan espantosa que estamos viviendo en el mundo".
Rechaza de que Rachel sea una mujer ingenua por querer cambiar el mundo. "Era una persona visionaria, tenía un gran espíritu de lucha y era una gran artista, escribía muy bien. Era de esos pocos seres que existen o que existieron, todavía, que quieren poner su granito de arena".
La obra se mantiene en cartelera del teatro El Granero, en el Centro Cultural El Bosque hasta finales de noviembre. Merece mucho la pena, me hubiera gustado mucho ir con mi pequeña.
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sábado, 24 de septiembre de 2011
Fernando Sicario
Fernando Vallejo recibirá en pocos meses el Premio "Juan Rulfo" de Literatura, ahora renombrado Premio Feria Internacional del Libro de Guadalajara en Lenguas Romances, en la próxima edición de esa cita literaria. Es un autor nacido en Medellín en 1942 y nacionalizado mexicano en 2007 que lleva mucho tiempo dando que hablar por varios motivos: su defensa a ultranza de los derechos de los animales, la estrecha relación entre ciencia y literatura que ha establecido, su crítica despiadada de las religiones, especialmente de la la católica, su literatura sin concesiones...
No es ni muy mediático ni alguien apegado a camarillas o grupos literarios. Es un "loner", un hombre que camina solo en el mundo de la literatura, y que escribe maravillosamente. Un ejemplo de lo anterior es quizás su libro más conocido, "La Virgen de los Sicarios" (1994), llevado al cine por el francés Barbet Schroeder en 2000. Me ha impresionado sobre todo una parte del libro: la del perro moribundo que ha caído en un canal de aguas negras de Medellín y es rescatado por Fernando y Alexis. Es de una crudeza brutal, un momento-bisagra, de esos que cambian el sentido del libro y lo hacen precipitarse al abismo, con enorme dramatismo. La situación del animal anticipa el sufrimiento de los dos animales humanos que le auxilia y pone al descubierto cuán parecido puede ser el sufrimiento de uno al de los otros.
Finalmente es quizás uno de los libros con los cuales más he entendido del sinsentido de las ciudades lationamericanas, sobrepobladas, divididas en barrios estancos, retrepadas en la montaña, con una violencia azarosa a menudo que no obedece a razones sino a apariencias, como el destino de una bala perdida, que igual mata al bebé, a su madre, al hermano o al amante propio, sin dejar ni una grieta, ni un resquicio a la lógica o a las justificaciones.
No es ni muy mediático ni alguien apegado a camarillas o grupos literarios. Es un "loner", un hombre que camina solo en el mundo de la literatura, y que escribe maravillosamente. Un ejemplo de lo anterior es quizás su libro más conocido, "La Virgen de los Sicarios" (1994), llevado al cine por el francés Barbet Schroeder en 2000. Me ha impresionado sobre todo una parte del libro: la del perro moribundo que ha caído en un canal de aguas negras de Medellín y es rescatado por Fernando y Alexis. Es de una crudeza brutal, un momento-bisagra, de esos que cambian el sentido del libro y lo hacen precipitarse al abismo, con enorme dramatismo. La situación del animal anticipa el sufrimiento de los dos animales humanos que le auxilia y pone al descubierto cuán parecido puede ser el sufrimiento de uno al de los otros.
Finalmente es quizás uno de los libros con los cuales más he entendido del sinsentido de las ciudades lationamericanas, sobrepobladas, divididas en barrios estancos, retrepadas en la montaña, con una violencia azarosa a menudo que no obedece a razones sino a apariencias, como el destino de una bala perdida, que igual mata al bebé, a su madre, al hermano o al amante propio, sin dejar ni una grieta, ni un resquicio a la lógica o a las justificaciones.
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