jueves, 13 de noviembre de 2008

Los gatos lloran al "Gato Culto": Paco Ignacio Taibo I se fue

Gijón y la Ciudad de México están de luto. Se acaba de ir un día como hoy un enorme periodista cultural: Paco Ignacio Taibo I (Asturias, 1924). Le vi por primera vez rodeado de los suyos en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) de 2004. Le rindieron un homenaje antes de entregar los premios Fernando Benítez a lo mejor del periodismo cultural hecho en México. Benito y Paco Ignacio Taibo II arropaban a su padre. "El Jefe" era para ellos una referencia y un amigo, un hombre grande.
Había llegado a México en 1950, después de que el franquismo les diera duro a un periodista en ciernes que se ganaba la vida en El Comercio, el periódico asturiano. Los republicanos habían perdido la Guerra Civil (1936-1939) y la vida empezaba a ponerse muy complicada para los que pensaban distinto. Los Taibo se marcharon y México les acogió. Ganó mucho este país con ellos, España entraba en las sombras y Paco Ignacio lo entendió perfectamente. Lejos de cerrarse o amargarse con el presente complicado que se avecinaba, se entregó con nuevos bríos a lo que sabía hacer: periodismo.

Comenzaron a salir novelas, obras de teatro, ensayos, columnas, artículos, embelleció el cine de la Época de Oro mexicana, conoció a los exiliados insignes pero tambien a los que no eran tan cercanos, ni tan conocidos, ni tan articulados. Les tendió su mano, les abrió las puertas de su casa, los alimentó y se rió con ellos... Paco Ignacio Taibo I vivió con plenitud. Su familia cuenta anécdotas como la de aquel día aciago de 1985, cuando sufrió un terremoto la Ciudad de México, y él salió en bata a la calle a dirigir el tráfico, a poner orden, a ayudar como pudiera, con lo que se pudiera.

Hoy lloraban los diarios hablando del creador de "El Gato Culto", su viñeta satírica. Estaba casado con el presente y con la cultura. No renegaba de los nuevos medios de comunicación pero por encima de todos ensalzaba el escrito. Ahí estaba el arte que pretendía y el que alegraba la vida de su tribu, los Taibo.
En mayo pasado recibió el Premio Nacional de Periodismo por toda su carrera de los compañeros de profesión. Pronunció un discurso en el Palacio de Bellas Artes, sentado en una silla de ruedas y con la fuerza que le dio la vida 84 años. Hoy se despidió de todos y hubo tristeza pero también una enorme gratitud en Culiacán 76, su casa.

A continuación, y en pro de la brevedad, uno de sus últimos discursos, un regalo para los que creemos en el periodismo de corazón. Un grande.(http://www.periodismo.org.mx/Ganadores_antes/2007/trayectoria/ganadores_2007_trayectoria_Discurso.html).

2 comentarios:

Manuel dijo...

Pues por aquí me verás, compañero. Un consejo de bloguero forzoso: textos cortos. ¡Salud!

Guadalupe dijo...

Pues hace rato en la radio su hijo PIT II decía que para su papá el periodismo era un negocio ruinoso ( I can relate to that)... y que el chiste estaba en poner la capacidad de escribir al servicio de la causa justa... será???...