El poeta mexicano Benito Taibo acaba de lanzar su segunda novela, "Persona normal", una excelente herramienta para fomentar la lectura. Se desvivió en elogios para la saga fantástica sobre Harry Potter de la escocesa J.K. Rowling. Dice que tiene un enorme mérito pues consiguió "sacar a los jóvenes de la televisión y de los videoclips de tres minutos, y enfrentarlos a libros de setecientas u ochocientas páginas".
"San Harry Potter", así le dice el apasionado Benito Taibo, consiguió "lo que muchos de nosotros como promotores de la lectura no logramos, que era quitarle los temores apocalípticos al libro y que los jóvenes se acercaran a ellos como un producto cultural", declaró.
Taibo explicó que en el libro ha intentado "envenenar a los adolescentes" e inocular en ellos la pasión desde edad temprana por la literatura. Son los lectores más duraderos, los que tienen toda la vida por delante.
La obra cuenta la historia de un huérfano de trece años a quien su tío Paco le hace participar de variopintas aventuras estrechamente ligadas con momentos memorables de la literatura universal encadenados por Taibo.
En sus páginas hay infinidad de guiños a autores clásicos como William Shakespeare, Miguel de Cervantes o Thomas Mann, pero también a maestros de la literatura de aventuras, como Julio Verne, Emilio Salgari o Daniel Defoe, o de la poesía: el griego Constantino Cavafis, los españoles Federico García Lorca, Miguel Hernández o Antonio Machado, y el argentino Oliverio Girondo, entre otros.
Las andanzas del protagonista encierran referencias a Macondo, a los viajes de Jack Kerouac, al mundo de ciencia ficción de Ray Bradbury y terminan en moralejas, peripecias o pensamientos del Quijote, El Principito, o del jefe sioux Tashunka Uitko y su némesis, el general George Custer.
La mecha de las aventuras la enciende el coprotagonista de la novela, el tío Paco, un adulto inspirado en la familia Taibo que actúa como "ancla hacia la fantasía y no hacia la realidad" para el joven.
"Es un gran homenaje al libro y a la lectura y, sobre todo, a la certeza de que nos merecemos la rebelión, los sueños, la esperanza y todos los deseos", señala Benito Taibo.
Escrita "en clave de lector" la obra cierra con una especie de guía de lectura de aquellas obras que encandilaron al propio Taibo.
Convencido de que actualmente "vivimos tiempos oscuros y banales simultáneamente", el poeta considera imprescindible fomentar desde la lectura "una educación sentimental" que vaya "aparejada a la educación formal".
"Cada quién tiene sus maneras de hacerla pero, sin duda, la literatura es un camino importantísimo para ello", asegura.
Benito Taibo es hijo del periodista español Paco Ignacio Taibo Lavilla (1924-2008) y hermano del novelista Paco Ignacio Taibo II, una familia de origen asturiano que se exilió en México a partir de 1959.
Actualmente Benito Taibo está escribiendo otra novela "complicadísima" que será un homenaje al narrador cubano Alejo Carpentier (1904-1980).
viernes, 28 de octubre de 2011
lunes, 17 de octubre de 2011
"Me llamo Rachel Corrie", un canto a la paz palestino-israelí
Estos días se está presentando en México la obra dramática "Me llamo Rachel Corrie", un monólogo pacifista inspirado en una joven estadounidense asesinada por una aplanadora israelí en marzo de 2003. Sin quererlo esta universitaria estadounidense se convirtió en un símbolo de la paz en el contexto del conflicto palestino-israelí.
No es normal que ese conflicto llegue hasta nosotros pero lo ha hecho casi como pretexto, en una magnífica obra de teatro montada por Edgar Álvarez y por María Inés Pintado. Se estrenó en 2005 de mano de Alan Rickman, de la Royal Court de Londres. Estuve viéndola hace unos días y hablé con los protagonistas, director y actriz.
Edgar me contaba que el proyecto le llamó porque "pone en el centro de la discusión los derechos humanos". "El tema me movió mucho, no exclusivamente por que sea la guerra entre Palestina e Israel, sino tratar de ubicar una guerra lejana y que se nos volviera cercana. En México estamos viviendo otra guerra parecida (del Estado contra las organizaciones criminales, aunque sea otro tipo de guerra".
Pintado, que da vida a Corrie y a sus parientes, señala que protagonizar la obra fue "un regalo" que le ayudó a "profundizar en el tema de Palestina". "Ha sido muy complicado el proceso", tres meses de trabajo hasta la puesta en escena. Explica que la actuación ha sido su reto mayor hasta ahora, un trabajo sobre "un tema importante, universal, una oportunidad de sensibilizar un poco a la gente con respecto a la violencia tan espantosa que estamos viviendo en el mundo".
Rechaza de que Rachel sea una mujer ingenua por querer cambiar el mundo. "Era una persona visionaria, tenía un gran espíritu de lucha y era una gran artista, escribía muy bien. Era de esos pocos seres que existen o que existieron, todavía, que quieren poner su granito de arena".
La obra se mantiene en cartelera del teatro El Granero, en el Centro Cultural El Bosque hasta finales de noviembre. Merece mucho la pena, me hubiera gustado mucho ir con mi pequeña.
No es normal que ese conflicto llegue hasta nosotros pero lo ha hecho casi como pretexto, en una magnífica obra de teatro montada por Edgar Álvarez y por María Inés Pintado. Se estrenó en 2005 de mano de Alan Rickman, de la Royal Court de Londres. Estuve viéndola hace unos días y hablé con los protagonistas, director y actriz.
Edgar me contaba que el proyecto le llamó porque "pone en el centro de la discusión los derechos humanos". "El tema me movió mucho, no exclusivamente por que sea la guerra entre Palestina e Israel, sino tratar de ubicar una guerra lejana y que se nos volviera cercana. En México estamos viviendo otra guerra parecida (del Estado contra las organizaciones criminales, aunque sea otro tipo de guerra".
Pintado, que da vida a Corrie y a sus parientes, señala que protagonizar la obra fue "un regalo" que le ayudó a "profundizar en el tema de Palestina". "Ha sido muy complicado el proceso", tres meses de trabajo hasta la puesta en escena. Explica que la actuación ha sido su reto mayor hasta ahora, un trabajo sobre "un tema importante, universal, una oportunidad de sensibilizar un poco a la gente con respecto a la violencia tan espantosa que estamos viviendo en el mundo".
Rechaza de que Rachel sea una mujer ingenua por querer cambiar el mundo. "Era una persona visionaria, tenía un gran espíritu de lucha y era una gran artista, escribía muy bien. Era de esos pocos seres que existen o que existieron, todavía, que quieren poner su granito de arena".
La obra se mantiene en cartelera del teatro El Granero, en el Centro Cultural El Bosque hasta finales de noviembre. Merece mucho la pena, me hubiera gustado mucho ir con mi pequeña.
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sábado, 24 de septiembre de 2011
Fernando Sicario
Fernando Vallejo recibirá en pocos meses el Premio "Juan Rulfo" de Literatura, ahora renombrado Premio Feria Internacional del Libro de Guadalajara en Lenguas Romances, en la próxima edición de esa cita literaria. Es un autor nacido en Medellín en 1942 y nacionalizado mexicano en 2007 que lleva mucho tiempo dando que hablar por varios motivos: su defensa a ultranza de los derechos de los animales, la estrecha relación entre ciencia y literatura que ha establecido, su crítica despiadada de las religiones, especialmente de la la católica, su literatura sin concesiones...
No es ni muy mediático ni alguien apegado a camarillas o grupos literarios. Es un "loner", un hombre que camina solo en el mundo de la literatura, y que escribe maravillosamente. Un ejemplo de lo anterior es quizás su libro más conocido, "La Virgen de los Sicarios" (1994), llevado al cine por el francés Barbet Schroeder en 2000. Me ha impresionado sobre todo una parte del libro: la del perro moribundo que ha caído en un canal de aguas negras de Medellín y es rescatado por Fernando y Alexis. Es de una crudeza brutal, un momento-bisagra, de esos que cambian el sentido del libro y lo hacen precipitarse al abismo, con enorme dramatismo. La situación del animal anticipa el sufrimiento de los dos animales humanos que le auxilia y pone al descubierto cuán parecido puede ser el sufrimiento de uno al de los otros.
Finalmente es quizás uno de los libros con los cuales más he entendido del sinsentido de las ciudades lationamericanas, sobrepobladas, divididas en barrios estancos, retrepadas en la montaña, con una violencia azarosa a menudo que no obedece a razones sino a apariencias, como el destino de una bala perdida, que igual mata al bebé, a su madre, al hermano o al amante propio, sin dejar ni una grieta, ni un resquicio a la lógica o a las justificaciones.
No es ni muy mediático ni alguien apegado a camarillas o grupos literarios. Es un "loner", un hombre que camina solo en el mundo de la literatura, y que escribe maravillosamente. Un ejemplo de lo anterior es quizás su libro más conocido, "La Virgen de los Sicarios" (1994), llevado al cine por el francés Barbet Schroeder en 2000. Me ha impresionado sobre todo una parte del libro: la del perro moribundo que ha caído en un canal de aguas negras de Medellín y es rescatado por Fernando y Alexis. Es de una crudeza brutal, un momento-bisagra, de esos que cambian el sentido del libro y lo hacen precipitarse al abismo, con enorme dramatismo. La situación del animal anticipa el sufrimiento de los dos animales humanos que le auxilia y pone al descubierto cuán parecido puede ser el sufrimiento de uno al de los otros.
Finalmente es quizás uno de los libros con los cuales más he entendido del sinsentido de las ciudades lationamericanas, sobrepobladas, divididas en barrios estancos, retrepadas en la montaña, con una violencia azarosa a menudo que no obedece a razones sino a apariencias, como el destino de una bala perdida, que igual mata al bebé, a su madre, al hermano o al amante propio, sin dejar ni una grieta, ni un resquicio a la lógica o a las justificaciones.
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jueves, 22 de septiembre de 2011
Cinco siglos machacando lenguas
Ciudad de México es un lugar inmenso. Hoy tristemente apenas un centenar de personas asistieron al IV Encuentro de Lenguas en Peligro organizado en la capital mexicana. Fueron cuatro ponentes de Argentina, Brasil, Chile y México que, cada uno con sus sociedades como referencia, hablaron de un drama común: la desaparición de lenguas indígenas.
Contaron cómo hay lenguas en el mundo habladas por una o dos personas. Más que "hablantes" eran "reconocedores" de las mismas, gente capacitada para entenderla, pero incapaz de utilizarlas porque las lenguas usadas por tan poca gente pierden su sentido social, su función comunicativa para una comunidad.
Aprendí que en México prefieren no hablar de "lengua" sino de familias lingüísticas ya que de once familias derivan 68 agrupaciones y 364 variantes. En Argentina se niegan a darlas por extinguidas, y en Chile animan a que los hablantes se adueñen de las redes sociales para ayudar a que sobrevivan.
Finalmente en Brasil el especialista Aryon Dall'Igna contó cómo en ese país puede haber en estos momentos entre veinte y treinta grupos indígenas con los que aún no ha entrado en contacto el ser humano "civilizado" y que, en contraste con los que se hacía antaño, expediciones para dar con ellos, ahora se prefiere dejarles vivir en paz, sin interferir en sus vidas. ¿Un nuevo derecho humano? El derecho a no ser perturbado por la civilización, la globalización y sus taras...
Contaron cómo hay lenguas en el mundo habladas por una o dos personas. Más que "hablantes" eran "reconocedores" de las mismas, gente capacitada para entenderla, pero incapaz de utilizarlas porque las lenguas usadas por tan poca gente pierden su sentido social, su función comunicativa para una comunidad.
Aprendí que en México prefieren no hablar de "lengua" sino de familias lingüísticas ya que de once familias derivan 68 agrupaciones y 364 variantes. En Argentina se niegan a darlas por extinguidas, y en Chile animan a que los hablantes se adueñen de las redes sociales para ayudar a que sobrevivan.
Finalmente en Brasil el especialista Aryon Dall'Igna contó cómo en ese país puede haber en estos momentos entre veinte y treinta grupos indígenas con los que aún no ha entrado en contacto el ser humano "civilizado" y que, en contraste con los que se hacía antaño, expediciones para dar con ellos, ahora se prefiere dejarles vivir en paz, sin interferir en sus vidas. ¿Un nuevo derecho humano? El derecho a no ser perturbado por la civilización, la globalización y sus taras...
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martes, 20 de septiembre de 2011
Alberto Manguel: hay que aprender a leer con libros de papel
Con matices, pero ciertamente Alberto Manguel (Buenos Aires, 1948) no cree en que las nuevas tecnologías aplicables a la lectura nos hagan más sensibles ni mejores lectores. Ciertamente pone el listón alto al hablar del "arte profundo de la lectura", que distingue de la que se hace de manera apresurada, para recabar información o en busca de los datos. Sí es una lectura para la cual los medios electrónicos facilitan conseguir lo que buscamos, pero esa lectura no es un arte.
En México, donde hoy a participado en el I Simposio Internacional sobre el Libro Electrónico, ha lanzado dos mensajes, uno crítico con la introducción del libro electrónico en el proceso de aprendizaje de la lectura, y otro más hondo de respeto y admiración hacia el movimiento de los indignados.
Un pensamiento crítico y estimulante, un bálsamo en estos tiempos en los que estamos acostumbrados a que nos pase por encima el rodillo de los hechos consumados.
En México, donde hoy a participado en el I Simposio Internacional sobre el Libro Electrónico, ha lanzado dos mensajes, uno crítico con la introducción del libro electrónico en el proceso de aprendizaje de la lectura, y otro más hondo de respeto y admiración hacia el movimiento de los indignados.
Un pensamiento crítico y estimulante, un bálsamo en estos tiempos en los que estamos acostumbrados a que nos pase por encima el rodillo de los hechos consumados.
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martes, 19 de julio de 2011
Viva Gijón
Hace mucho tiempo que no piso Asturias. Tengo un remoto recuerdo de mi último viaje, por allá por 1991, pero es una zona de España que siempre he sentido cercana. Hace días, en México, volví a tener esa sensación. Tenía delante de mi a Ricardo Menéndez Salmón, autor de "La ofensa" (2007) y "El corrector" (2009), dos novelas implacables. La primera es casi increíble, una historia sobre los dolores muy fuertes, aquel capaz de arrebatarnos la vida o, al menos, la esperanza de vivir. La segunda, un impresionante relato que toma como pretexto los atentados del 11 de marzo de 2004. De nuevo la desazón y la angustia de un dolor, este colectivo y perfectamente identificables: el de los atentados y sus víctimas.
A Ricardo no le conocía de nada. Le entrevisté hace una semana y el encuentro con él, como lector y como persona, me impresionó. "El corrector" es un relato de esos con olor, huele a mar y a muerte; también contiene un intento, un deseo quizás, de enseñar algo muy básico pero al mismo tiempo muy profundo: debemos vivir como si fuera el último día de nuestra vida, amando sobre todas las cosas.
Ricardo Menéndez me habló de literatura pero también de su nueva novela, "La luz es más antigua que el amor" (2011), y de cómo creía ver en estos países latinoamericanos una vitalidad mayor que en la sociedad española. Era una sensación, cierta posiblemente, pero España también está alumbrando una sociedad inconforme y vitalista. El escepticismo está bien enraizado y el bienestar es cada vez más difuso, especialmente entre los desempleados. Puede que las novelas del escritor contengan eso, un creciente dolor, una rebeldía y un afán de recuperar a las personas por encima de todo lo demás. Puede que en España hayamos olvidado algo de lo importante que son las personas, sobre todo las que sufren...
A Ricardo no le conocía de nada. Le entrevisté hace una semana y el encuentro con él, como lector y como persona, me impresionó. "El corrector" es un relato de esos con olor, huele a mar y a muerte; también contiene un intento, un deseo quizás, de enseñar algo muy básico pero al mismo tiempo muy profundo: debemos vivir como si fuera el último día de nuestra vida, amando sobre todas las cosas.
Ricardo Menéndez me habló de literatura pero también de su nueva novela, "La luz es más antigua que el amor" (2011), y de cómo creía ver en estos países latinoamericanos una vitalidad mayor que en la sociedad española. Era una sensación, cierta posiblemente, pero España también está alumbrando una sociedad inconforme y vitalista. El escepticismo está bien enraizado y el bienestar es cada vez más difuso, especialmente entre los desempleados. Puede que las novelas del escritor contengan eso, un creciente dolor, una rebeldía y un afán de recuperar a las personas por encima de todo lo demás. Puede que en España hayamos olvidado algo de lo importante que son las personas, sobre todo las que sufren...
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domingo, 10 de julio de 2011
Inexplicable violencia
Ayer mataron unos sicarios guatemaltecos a Facundo Cabral. Su muerte me impresionó por el lugar donde ocurría y la manera en que le asesinaron: acribillado a bordo de un automóvil en el que abandonaba el país centroamericano adonde había ido a cantar sus canciones de hombre libre.
Nunca estuve en ninguno de sus conciertos pero hace años le conocí a través de Guadalupe, que sí lo tenía ubicadísimo. Era una voz de esas que no cruzan tanto el Atlántico pero sí las tierras americanas. Un cantante argentino que conozca de cerca la justicia social se entiende en toda latinoamérica. De él no sabían mucho ni los banqueros ni los acomodados, probablemente, ni los líderes tradicionales de la política, ni Sandra Torres ni su ex marido, Álvaro Colom. Conocían a Cabral los jodidos, los que quieren mejorar, los argentinos que sufrieron el "corralito" en 2000, un invento en vías de europeización... Todos ellos lloraron por una violencia irracional como la de ayer que acabó con un hombre justo que solo cantaba, pero cantaba a los de abajo.
El presidente de Guatemala afirmaba ayer que no habían ido por Cabral sino contra el empresario que le acompañaba. Teorías exculpatorias las justas, en un Estado que ha fallado en contra de la violencia irracional y zafia que terminó con la vida de Facundo Cabral un mal viernes.
Nunca estuve en ninguno de sus conciertos pero hace años le conocí a través de Guadalupe, que sí lo tenía ubicadísimo. Era una voz de esas que no cruzan tanto el Atlántico pero sí las tierras americanas. Un cantante argentino que conozca de cerca la justicia social se entiende en toda latinoamérica. De él no sabían mucho ni los banqueros ni los acomodados, probablemente, ni los líderes tradicionales de la política, ni Sandra Torres ni su ex marido, Álvaro Colom. Conocían a Cabral los jodidos, los que quieren mejorar, los argentinos que sufrieron el "corralito" en 2000, un invento en vías de europeización... Todos ellos lloraron por una violencia irracional como la de ayer que acabó con un hombre justo que solo cantaba, pero cantaba a los de abajo.
El presidente de Guatemala afirmaba ayer que no habían ido por Cabral sino contra el empresario que le acompañaba. Teorías exculpatorias las justas, en un Estado que ha fallado en contra de la violencia irracional y zafia que terminó con la vida de Facundo Cabral un mal viernes.
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