Las ruedas de prensa son momentos en los que una figura de relevancia pública accede a acercarse a la opinión pública, representada por la prensa, y se somete libremente a las preguntas que los periodistas hubieran de plantear. Es un momento de confrontar y de explicar, de dejar ver como reacciona el interlocutor con reflejos rápidos ideas, propuestas, o con asuntos que tengan que ver con la actualidad de manera transparente y directa.
Pues bien, ese marco ideal de la rueda de prensa, que ha sido tan útil, ha entrado en crisis en ciertas latitudes y quedado arrumbada para determinados estilos de gobernar. Los mandatarios de países como Argentina y México, Cristina Fernández y Felipe Calderón, las dan raramente, casi sienten fobia al dar la cara ante la prensa. Muchas personalidades públicas prefieren "twitter" o sus agencias de comunicación para aclarar entuertos, fijar posturas controvertidas o las circunstancias que envuelven sus vidas. A veces la rueda de prensa, como ha sucedido en los últimos meses con el presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, y en el pasado con Fidel Castro, se convierten en exposiciones unívocas de ideas, peroratas interminables, discursos desequilibrados, donde una pregunta es contestada con mil ramificaciones, disquisiciones, explicaciones sin contestar realmente a lo que se ha planteado inicialmente... Hugo Chávez, peleado con la libertad de expresión en su país, es otro buen ejemplo de estas situaciones grotescas desde el punto de vista de la información.
Si pervertimos las ruedas de prensa, si nos acostumbramos a que los mensajes sean unilaterales, incontrastables, selectivos en el momento y forma en que se transmiten, quienes las promueven van a generar una crisis de credibilidad institucional. La prensa de hoy tiene carencias, se ha quedado atrás en relación con algunos nuevos medios que están revolucionando el periodismo, pero si desde las propias instituciones se da la espalda a la sociedad y se reducen al mínimo las posibilidades de encuentro y discusión, vamos a terminar pervirtiendo los ideales de la participación y de la democracia.
martes, 15 de septiembre de 2009
domingo, 30 de agosto de 2009
Barack Obama: "La audacia de la esperanza"
El libro autobiográfico que escribió Barack Obama siendo senador (2006) es por encima de todas las cosas una confesión del hoy presidente de Estados Unidos del amor por su país. Entra en detalles personales, de su carrera profesional, algunas anécdotas familiares pero sobre todo expresa la confianza en los ideales del "sueño americano" y los valores asociados con la democracia, la libertad y el derecho del individuo a labrarse su camino con fe.
Habla del camino de cada uno sin recetas, dejando abiertas posibilidades de credo, de creencias políticas, de confianza en uno mismo, y en una serie de ideales muy precisos que hicieron de los Estados Unidos de América lo que son. Hay mucho en el relato del paso de la sociedad civil a la política, un espacio íntegro dedicado a su familia y a Michelle, qué menos, algo de crítica a la pérdida de ideales y de orientación de su país en los últmos años, pero por encima de otras cosas, esperanza.
Quizás esa sea la clave del fenómeno Obama. Un hombre sencillo, hecho a sí mismo gracias a los sacrificios de su familia y que aprovechó lo que el sistema le pudo dar, no quiere que nadie de los americanos de hoy no tenga esas oportunidades. Y además, esa dimensión internacional que ha tenido su vida por su familia distinta, algunos años viviendo en Indonesia, la dimensión africana de su raíz familiar, eso también es Barack Obama y lo refleja su pensamiento, que abraza el multilateralismo y cree en el respeto a los demás países. Sin duda es un contrapunto respecto a George W. Bush, un contraste real y un hombre que cree no en el ser humano como individuo nada más sino como parte de una comunidad y, seguramente, con un destino: construir un mundo mejor.
Habla del camino de cada uno sin recetas, dejando abiertas posibilidades de credo, de creencias políticas, de confianza en uno mismo, y en una serie de ideales muy precisos que hicieron de los Estados Unidos de América lo que son. Hay mucho en el relato del paso de la sociedad civil a la política, un espacio íntegro dedicado a su familia y a Michelle, qué menos, algo de crítica a la pérdida de ideales y de orientación de su país en los últmos años, pero por encima de otras cosas, esperanza.
Quizás esa sea la clave del fenómeno Obama. Un hombre sencillo, hecho a sí mismo gracias a los sacrificios de su familia y que aprovechó lo que el sistema le pudo dar, no quiere que nadie de los americanos de hoy no tenga esas oportunidades. Y además, esa dimensión internacional que ha tenido su vida por su familia distinta, algunos años viviendo en Indonesia, la dimensión africana de su raíz familiar, eso también es Barack Obama y lo refleja su pensamiento, que abraza el multilateralismo y cree en el respeto a los demás países. Sin duda es un contrapunto respecto a George W. Bush, un contraste real y un hombre que cree no en el ser humano como individuo nada más sino como parte de una comunidad y, seguramente, con un destino: construir un mundo mejor.
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martes, 25 de agosto de 2009
Pueblos crucificados
Hoy me tocó entrevistar a un teólogo especial, Jon Sobrino. Bilbaíno de 71 años, conserva el discurso brillante del pensador, del memorioso. Dijo que no iba a hablar de Honduras, que sobran opiniones sobre el conflicto político y sobre el papel del arzobispo Óscar Madariaga. Señaló también que estaba en México por Ignacio Ellacuría y su pensamiento, vigente y más necesario que nunca.
Habló de la metáfora de los "pueblos crucificados", aquella que dio sentido a la Teología de la Liberación, en la cual la Iglesia tenía y debía estar con los más pobres, codo con codo, compartiéndolo todo. La acumulación de la riqueza entendida como el germen una sociedad inviable, insostenible, plagada de problemas, frente a la civilización de la pobreza y de los pobres, personas que demandan un trabajo y solidaridad de los que más tienen. En eso consiste todo.
Quizás para Jon Sobrino los medios de comunicación no somos santos de su devoción. Estuvo a la defensiva en un principio de nuestra conversación pero poco a poco dejó caer ideas interesantes y, sobre todas ellas, mucha coherencia, mucha sensibilidad con los desfavorecidos.
Confesó que le molesta el lenguaje lleno de eufemismos, el de los países en desarrollo, los desfavorecidos y los marginados, frente a los cuales no existe más que una categoría semántica, los pobres, los pobres, los pobres...Es la misma idea con muchas formas de decirlo: los chingados, los jodidos, los de abajo, los amolados. Para ésto sí es muy rico el léxico de los mexicanos...
Habló de la metáfora de los "pueblos crucificados", aquella que dio sentido a la Teología de la Liberación, en la cual la Iglesia tenía y debía estar con los más pobres, codo con codo, compartiéndolo todo. La acumulación de la riqueza entendida como el germen una sociedad inviable, insostenible, plagada de problemas, frente a la civilización de la pobreza y de los pobres, personas que demandan un trabajo y solidaridad de los que más tienen. En eso consiste todo.
Quizás para Jon Sobrino los medios de comunicación no somos santos de su devoción. Estuvo a la defensiva en un principio de nuestra conversación pero poco a poco dejó caer ideas interesantes y, sobre todas ellas, mucha coherencia, mucha sensibilidad con los desfavorecidos.
Confesó que le molesta el lenguaje lleno de eufemismos, el de los países en desarrollo, los desfavorecidos y los marginados, frente a los cuales no existe más que una categoría semántica, los pobres, los pobres, los pobres...Es la misma idea con muchas formas de decirlo: los chingados, los jodidos, los de abajo, los amolados. Para ésto sí es muy rico el léxico de los mexicanos...
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viernes, 21 de agosto de 2009
Jacinta
Jacinta Francisco es una indígena ñañú a quien acusan de haber secuestrado a seis policías federales en 2006, durante un operativo antipiratería. Su caso es otra "perla" para la justicia mexicana. Una ONG que la defiende, y que goza de bastante credibilidad, dice que se han fabricado pruebas y que el proceso contra ella no ha sido justo. Señalan que se la ha condenado injustamente a veintiún años de cárcel. Lleva tres en San José El Alto, una cárcel de mujeres del estado de Querétaro.
Su familia no se explica nada. Los abogados que la defienden dicen que pobreza, ser mujer e indígena, son los tres elementos que la convirtieron en carne de cañón en un México cada vez más injusto.
El caso lo ha tomado Amnistía Internacional (http://alzatuvoz.org/jacinta/) y está promoviendo su liberación. Depende de la Procuraduría General de la República, la fiscalía mexicana que se ha convertido con los años en una de las instancias más autoritarias del Gobierno mexicano. Sigue pendiente en ella transparentar procesamientos, investigar de verdad los casos y dejar de arrestar a gente, mantenerla semanas en detención preventiva ("arraigo") y a veces condenarla sobre la base de falsos testimonios o de testigos protegidos. En México a las autoridades les gusta decir que algo cambió, sobre todo desde 2000, pero este caso es una prueba de que sigue habiendo una verdadera manipulación en lo que a hacer justicia se refiere. ¡Saquen ya a Jacinta!
Su familia no se explica nada. Los abogados que la defienden dicen que pobreza, ser mujer e indígena, son los tres elementos que la convirtieron en carne de cañón en un México cada vez más injusto.
El caso lo ha tomado Amnistía Internacional (http://alzatuvoz.org/jacinta/) y está promoviendo su liberación. Depende de la Procuraduría General de la República, la fiscalía mexicana que se ha convertido con los años en una de las instancias más autoritarias del Gobierno mexicano. Sigue pendiente en ella transparentar procesamientos, investigar de verdad los casos y dejar de arrestar a gente, mantenerla semanas en detención preventiva ("arraigo") y a veces condenarla sobre la base de falsos testimonios o de testigos protegidos. En México a las autoridades les gusta decir que algo cambió, sobre todo desde 2000, pero este caso es una prueba de que sigue habiendo una verdadera manipulación en lo que a hacer justicia se refiere. ¡Saquen ya a Jacinta!
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sábado, 15 de agosto de 2009
Acteal, culpables libres e inocentes en la cárcel
El 22 de diciembre de 1997 45 indígenas tzotziles entre los que había mujeres embarazadas y niños, de la comunidad de Las Abejas, fueron asesinados brutalmente en Chiapas. Las Abejas eran un grupo filozapatista pacifista que estaba desplazado por la violencia en el sur de México hasta la comunidad de Acteal, en el municipio de Chenalhó. Tras la matanza se pidieron casi doscientos arrestos, que se fueron concretando sin recabar demasiado en el modo de recabar las pruebas.
Los familiares de los tzotziles asesinados exigieron justicia a un sistema mexicano incapaz de darla. El procesamiento de los inculpados duró años, algunos estuvieron más de diez entre rejas hasta que esta semana la Corte Suprema de México decidió liberar a 20 de ellos porque el proceso fue indebido.
"Aquí sólo se está determinando que a los quejosos no se les siguió un debido proceso, lo cual no equivale en absoluto a un pronunciamiento sobre si, de facto, son o no inocentes”, dijo al razonar su voto en apoyo a las excarcelaciones el ministro José Ramón Cossío. Otros tres le respaldaron y sólo uno se mostró en desacuerdo.
¿Por qué ha generado tanta desazón e indignación el fallo? Primero, porque no repara el nada el crimen pese a que sí corrige una injusticia incubada por el propio sistema penal mexicano, muy deficiente pues a falta de pruebas basa todo el peso de las decisiones en los testimonios. Segundo, porque recuerda de nuevo que los que menos justicia reciben en México son los indígenas. Segundo, por que el Supremo ha admitido que entre los liberados puede haber culpables. El Alto Tribunal no entró a analizar eso. Se centró en conocer si el proceso fue justo, y determinó que no. Tercero, porque el caso Acteal se suma a otros incontables en los que los indígenas son maltratados por un sistema mexicano que no les hace justicia. Jamás se la ha hecho, desde tiempos de Fray Bartolomé de las Casas, ahí están las raíces de la inequidad, la injusticia y la desigualdad.
Valen de muy poco las declaraciones políticas de que, tras lo ocurrido, no se repetirá otro Acteal. Sin embargo no es México país de justicias y esas declaraciones son imposibles de cumplir, irrealizables... Cada día, en cada giro persiste una corrupción que es parte ya ede la cultura política, sangrante, incierta, incapaz de aprender de los errores. Las injusticias se repetirán porque no funciona un edificio institucional que cuenta mucho erigir para que sólo cumpla en partes, en momentos, con ciertos destellos, su cometido ante la sociedad.
Los familiares de los tzotziles asesinados exigieron justicia a un sistema mexicano incapaz de darla. El procesamiento de los inculpados duró años, algunos estuvieron más de diez entre rejas hasta que esta semana la Corte Suprema de México decidió liberar a 20 de ellos porque el proceso fue indebido.
"Aquí sólo se está determinando que a los quejosos no se les siguió un debido proceso, lo cual no equivale en absoluto a un pronunciamiento sobre si, de facto, son o no inocentes”, dijo al razonar su voto en apoyo a las excarcelaciones el ministro José Ramón Cossío. Otros tres le respaldaron y sólo uno se mostró en desacuerdo.
¿Por qué ha generado tanta desazón e indignación el fallo? Primero, porque no repara el nada el crimen pese a que sí corrige una injusticia incubada por el propio sistema penal mexicano, muy deficiente pues a falta de pruebas basa todo el peso de las decisiones en los testimonios. Segundo, porque recuerda de nuevo que los que menos justicia reciben en México son los indígenas. Segundo, por que el Supremo ha admitido que entre los liberados puede haber culpables. El Alto Tribunal no entró a analizar eso. Se centró en conocer si el proceso fue justo, y determinó que no. Tercero, porque el caso Acteal se suma a otros incontables en los que los indígenas son maltratados por un sistema mexicano que no les hace justicia. Jamás se la ha hecho, desde tiempos de Fray Bartolomé de las Casas, ahí están las raíces de la inequidad, la injusticia y la desigualdad.
Valen de muy poco las declaraciones políticas de que, tras lo ocurrido, no se repetirá otro Acteal. Sin embargo no es México país de justicias y esas declaraciones son imposibles de cumplir, irrealizables... Cada día, en cada giro persiste una corrupción que es parte ya ede la cultura política, sangrante, incierta, incapaz de aprender de los errores. Las injusticias se repetirán porque no funciona un edificio institucional que cuenta mucho erigir para que sólo cumpla en partes, en momentos, con ciertos destellos, su cometido ante la sociedad.
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domingo, 26 de julio de 2009
¿Periodismo subversivo o subvertido?
La coyuntura de crisis mundial da para mucho. Estos días cayeron sobre mi mesa varios artículos casi al mismo tiempo sobre el fin de la prensa escrita. Culpan a los blogs, a la presencia de tantas voces en la red, de tanta opinión, de la crisis publicitaria de los medios impresos actuales. La sensación de desasosiego está en todas partes y sirve de justificación para los despidos, para enterrar mitos y grandes medios, el periodismo tradicional.
Una anécdota reciente me dejó ensimismado. En la empresa donde trabajo se creyeron esto del 24/7 y han empezado a exigir que escribamos pronto una noticia para salir/subir/aparecer en los portales electrónicos de nuestros clientes desde primera hora. El problema no es estar sino cómo estar. Pedían que nada más llegar a la oficina no se leyeran los periódicos sino que cuanto antes escribiéramos de cualquier cosa una nota. Digo nota y no noticia porque aunque no hubiera novedad, habría que tener algo publicado pronto. Lo importante es decir algo, daba igual qué fuera... ¿Será posible escribir sin informarse? ¿Sirve de algo leer noticias o le damos la supremacía a la imagen?
Es una triste situación la que se vive en los medios de comunicación escritos, pero más lo es pretender abarcarlo todo sin invertir, sin formación, sin medios suficientes, más que nada sobre las costillas del periodista. Hay editores que prefieren que el periodista no lea, no se informe, no use la cabeza, que nada más escriba sin ton ni son. Son los nuevos medios, omnipresentes, poderosos, a un click de la realidad y del mundo... Los valores de siempre del periodismo (noticia, novedad, investigación, reflexión, discusión, debate) sustituidos por el criterio único: la inmediatez, la rapidez, la visibilidad.
Alguien aprovechó esta crisis para cortar cabezas y decidió que había llegado la era multimedia. El problema es que por muchos formatos que se empleen hace falta seguir utilizando la cabeza, el pensamiento. Y cada vez los que piensan son menos... ¿Orden subvertido?
Una anécdota reciente me dejó ensimismado. En la empresa donde trabajo se creyeron esto del 24/7 y han empezado a exigir que escribamos pronto una noticia para salir/subir/aparecer en los portales electrónicos de nuestros clientes desde primera hora. El problema no es estar sino cómo estar. Pedían que nada más llegar a la oficina no se leyeran los periódicos sino que cuanto antes escribiéramos de cualquier cosa una nota. Digo nota y no noticia porque aunque no hubiera novedad, habría que tener algo publicado pronto. Lo importante es decir algo, daba igual qué fuera... ¿Será posible escribir sin informarse? ¿Sirve de algo leer noticias o le damos la supremacía a la imagen?
Es una triste situación la que se vive en los medios de comunicación escritos, pero más lo es pretender abarcarlo todo sin invertir, sin formación, sin medios suficientes, más que nada sobre las costillas del periodista. Hay editores que prefieren que el periodista no lea, no se informe, no use la cabeza, que nada más escriba sin ton ni son. Son los nuevos medios, omnipresentes, poderosos, a un click de la realidad y del mundo... Los valores de siempre del periodismo (noticia, novedad, investigación, reflexión, discusión, debate) sustituidos por el criterio único: la inmediatez, la rapidez, la visibilidad.
Alguien aprovechó esta crisis para cortar cabezas y decidió que había llegado la era multimedia. El problema es que por muchos formatos que se empleen hace falta seguir utilizando la cabeza, el pensamiento. Y cada vez los que piensan son menos... ¿Orden subvertido?
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martes, 16 de junio de 2009
Ángela Becerra: la cara amable de Colombia
La colombiana Ángela Becerra está lanzada. Con su última novela, "Ella que todo lo tuvo" ganó el Planeta-Casa Amérca con una historia ambientada en Italia. Es una historia muy centrada en la mujer, en la familia como obstáculo y explicación tantas veces de quiénes somos, por ausencia u omnipresencia.
Vive en España pero escribe con alma latinoamericana. No es lo mismo. Su país impregna sus libros, y el problema de la violencia aparece poco pero ella lucha contra esa imagen negativa de lo colombiano. "Nosotros llevamos cuarenta y tantos años arrastrando la violencia. Lo que no se puede pretender es que en tres, cuatro o cinco años aquello haya desaparecido. Esto es una labor titánica", señala, al referirse al momento que vive su país en lucha contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Desde luego la suya no es una literatura espesa, el realismo mágico le queda muy atrás, pero se permite un lenguaje rico, ensoñaciones, personajes desdoblados. Desconcierta un poco pero abre muchos pliegues a la realidad... multiforme, multívoca.
Vive en España pero escribe con alma latinoamericana. No es lo mismo. Su país impregna sus libros, y el problema de la violencia aparece poco pero ella lucha contra esa imagen negativa de lo colombiano. "Nosotros llevamos cuarenta y tantos años arrastrando la violencia. Lo que no se puede pretender es que en tres, cuatro o cinco años aquello haya desaparecido. Esto es una labor titánica", señala, al referirse al momento que vive su país en lucha contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Desde luego la suya no es una literatura espesa, el realismo mágico le queda muy atrás, pero se permite un lenguaje rico, ensoñaciones, personajes desdoblados. Desconcierta un poco pero abre muchos pliegues a la realidad... multiforme, multívoca.
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