martes, 27 de octubre de 2009

¡Muera la entrevista! ¡¡Viva el 'chacaleo'!!

Decía recientemente un periodista cultural español una verdad inmensa: "el entrevistador nunca está a la altura del entrevistado". Ciertísimo. Añadiría que cada vez menos los periodistas estamos a la altura de nuestros entrevistados...sobre todo en el medio cultural.
Primero que nada, porque abundan cada vez más las entrevistas por correo electrónico o a través del teléfono, en ausencia. Hay autoridades que sin rubor, piden las preguntas por anticipado, y algunos pseudoperiodistas que las entregan. Son cada vez más abundantes las apuestas por los famosos, no por la gente nueva, menos conocida, menos "mediática". Los medios vamos a lo seguro, a tiro hecho, a los "superstars" más preocupados por una audiencia asegurada que por una confrontación inteligente de ideas. La radio conserva cierta capacidad de ofrecer calidad, pero los medios impresos, y por extensión internet, cada vez menos.
A mi modo de ver una entrevista sin el entrevistador delante pierde mucho. Se quedan fuera gestos, apariencias, guiños, esa complicidad anterior y posterior a la cita "on the record", que a menudo deja tanto.
En México existe un término maravilloso, el de "chacaleo", como se conoce a la "entrevista banquetera" (de acera), hecha aprisa, a la carrera, un entrevistado y mil temas, mil micrófonos que le rodean. En ellas no se profundiza, se sacan comentarios cortos, de coyuntura, muy peleados, eso sí. Posiblemente haya que universalizar el término y enterrar la tradicional entrevista. ¡Muera la segunda! ¡Arriba el chacaleo!

domingo, 27 de septiembre de 2009

La Fura y el terrorismo

El espectáculo "Boris Godunov" se ha representado estos días en México sin una gran aceptación. El teatro Metropolitan lució bastante vacío y los interesados en ver este montaje sobre terrorismo han sido pocos. Sin embargo la puesta en escena y el trabajo realizado me parecieron estimulantes.
La obra mete al espectador de lleno en la discusión sobre el terrorismo en el siglo XXI. El terrorismo como opción política se nos presenta como una de las vías más utilizadas para, independientemente de la cultura, enfrentar un Estado opresor. El terrorismo como opción, como búsqueda de libertad, como primacía del fin sobre los medios.
¿Enfermedad del mundo moderno? Quizás. Más correcto sería decir que es respuesta necia a los sordos oídos de las sociedades "democráticas" para con unos pueblos que a menudo no potencian la libertad de la comunidad o el ser humano. El terrorismo es inaceptable pero el terror es humano, lo más humano que hay...Si la felicidad tiene que ver con el bienestar, con la seguridad, su némesis es el miedo, la violencia, el terrorismo...la negación del Otro.
Sin entrar en polémicas, a sumarse a uno u otro bando, La Fura dels Baus me hizo sentir miedo en mi butaca, en una representación obscena para ellos como la evocación de la toma y posterior matanza del teatro Dubrovka de Moscu de un comando checheno en 2002 que pedía el fin de la guerra en ese territorio. Saldo trágico al fin y a la postre: usurpación del teatro y al teatro, así como 130 muertos, entre ellos los 40 pro chechenos.

martes, 15 de septiembre de 2009

La crisis de la rueda de prensa

Las ruedas de prensa son momentos en los que una figura de relevancia pública accede a acercarse a la opinión pública, representada por la prensa, y se somete libremente a las preguntas que los periodistas hubieran de plantear. Es un momento de confrontar y de explicar, de dejar ver como reacciona el interlocutor con reflejos rápidos ideas, propuestas, o con asuntos que tengan que ver con la actualidad de manera transparente y directa.

Pues bien, ese marco ideal de la rueda de prensa, que ha sido tan útil, ha entrado en crisis en ciertas latitudes y quedado arrumbada para determinados estilos de gobernar. Los mandatarios de países como Argentina y México, Cristina Fernández y Felipe Calderón, las dan raramente, casi sienten fobia al dar la cara ante la prensa. Muchas personalidades públicas prefieren "twitter" o sus agencias de comunicación para aclarar entuertos, fijar posturas controvertidas o las circunstancias que envuelven sus vidas. A veces la rueda de prensa, como ha sucedido en los últimos meses con el presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, y en el pasado con Fidel Castro, se convierten en exposiciones unívocas de ideas, peroratas interminables, discursos desequilibrados, donde una pregunta es contestada con mil ramificaciones, disquisiciones, explicaciones sin contestar realmente a lo que se ha planteado inicialmente... Hugo Chávez, peleado con la libertad de expresión en su país, es otro buen ejemplo de estas situaciones grotescas desde el punto de vista de la información.

Si pervertimos las ruedas de prensa, si nos acostumbramos a que los mensajes sean unilaterales, incontrastables, selectivos en el momento y forma en que se transmiten, quienes las promueven van a generar una crisis de credibilidad institucional. La prensa de hoy tiene carencias, se ha quedado atrás en relación con algunos nuevos medios que están revolucionando el periodismo, pero si desde las propias instituciones se da la espalda a la sociedad y se reducen al mínimo las posibilidades de encuentro y discusión, vamos a terminar pervirtiendo los ideales de la participación y de la democracia.

domingo, 30 de agosto de 2009

Barack Obama: "La audacia de la esperanza"

El libro autobiográfico que escribió Barack Obama siendo senador (2006) es por encima de todas las cosas una confesión del hoy presidente de Estados Unidos del amor por su país. Entra en detalles personales, de su carrera profesional, algunas anécdotas familiares pero sobre todo expresa la confianza en los ideales del "sueño americano" y los valores asociados con la democracia, la libertad y el derecho del individuo a labrarse su camino con fe.

Habla del camino de cada uno sin recetas, dejando abiertas posibilidades de credo, de creencias políticas, de confianza en uno mismo, y en una serie de ideales muy precisos que hicieron de los Estados Unidos de América lo que son. Hay mucho en el relato del paso de la sociedad civil a la política, un espacio íntegro dedicado a su familia y a Michelle, qué menos, algo de crítica a la pérdida de ideales y de orientación de su país en los últmos años, pero por encima de otras cosas, esperanza.

Quizás esa sea la clave del fenómeno Obama. Un hombre sencillo, hecho a sí mismo gracias a los sacrificios de su familia y que aprovechó lo que el sistema le pudo dar, no quiere que nadie de los americanos de hoy no tenga esas oportunidades. Y además, esa dimensión internacional que ha tenido su vida por su familia distinta, algunos años viviendo en Indonesia, la dimensión africana de su raíz familiar, eso también es Barack Obama y lo refleja su pensamiento, que abraza el multilateralismo y cree en el respeto a los demás países. Sin duda es un contrapunto respecto a George W. Bush, un contraste real y un hombre que cree no en el ser humano como individuo nada más sino como parte de una comunidad y, seguramente, con un destino: construir un mundo mejor.

martes, 25 de agosto de 2009

Pueblos crucificados

Hoy me tocó entrevistar a un teólogo especial, Jon Sobrino. Bilbaíno de 71 años, conserva el discurso brillante del pensador, del memorioso. Dijo que no iba a hablar de Honduras, que sobran opiniones sobre el conflicto político y sobre el papel del arzobispo Óscar Madariaga. Señaló también que estaba en México por Ignacio Ellacuría y su pensamiento, vigente y más necesario que nunca.

Habló de la metáfora de los "pueblos crucificados", aquella que dio sentido a la Teología de la Liberación, en la cual la Iglesia tenía y debía estar con los más pobres, codo con codo, compartiéndolo todo. La acumulación de la riqueza entendida como el germen una sociedad inviable, insostenible, plagada de problemas, frente a la civilización de la pobreza y de los pobres, personas que demandan un trabajo y solidaridad de los que más tienen. En eso consiste todo.

Quizás para Jon Sobrino los medios de comunicación no somos santos de su devoción. Estuvo a la defensiva en un principio de nuestra conversación pero poco a poco dejó caer ideas interesantes y, sobre todas ellas, mucha coherencia, mucha sensibilidad con los desfavorecidos.

Confesó que le molesta el lenguaje lleno de eufemismos, el de los países en desarrollo, los desfavorecidos y los marginados, frente a los cuales no existe más que una categoría semántica, los pobres, los pobres, los pobres...Es la misma idea con muchas formas de decirlo: los chingados, los jodidos, los de abajo, los amolados. Para ésto sí es muy rico el léxico de los mexicanos...

viernes, 21 de agosto de 2009

Jacinta

Jacinta Francisco es una indígena ñañú a quien acusan de haber secuestrado a seis policías federales en 2006, durante un operativo antipiratería. Su caso es otra "perla" para la justicia mexicana. Una ONG que la defiende, y que goza de bastante credibilidad, dice que se han fabricado pruebas y que el proceso contra ella no ha sido justo. Señalan que se la ha condenado injustamente a veintiún años de cárcel. Lleva tres en San José El Alto, una cárcel de mujeres del estado de Querétaro.

Su familia no se explica nada. Los abogados que la defienden dicen que pobreza, ser mujer e indígena, son los tres elementos que la convirtieron en carne de cañón en un México cada vez más injusto.

El caso lo ha tomado Amnistía Internacional (http://alzatuvoz.org/jacinta/) y está promoviendo su liberación. Depende de la Procuraduría General de la República, la fiscalía mexicana que se ha convertido con los años en una de las instancias más autoritarias del Gobierno mexicano. Sigue pendiente en ella transparentar procesamientos, investigar de verdad los casos y dejar de arrestar a gente, mantenerla semanas en detención preventiva ("arraigo") y a veces condenarla sobre la base de falsos testimonios o de testigos protegidos. En México a las autoridades les gusta decir que algo cambió, sobre todo desde 2000, pero este caso es una prueba de que sigue habiendo una verdadera manipulación en lo que a hacer justicia se refiere. ¡Saquen ya a Jacinta!

sábado, 15 de agosto de 2009

Acteal, culpables libres e inocentes en la cárcel

El 22 de diciembre de 1997 45 indígenas tzotziles entre los que había mujeres embarazadas y niños, de la comunidad de Las Abejas, fueron asesinados brutalmente en Chiapas. Las Abejas eran un grupo filozapatista pacifista que estaba desplazado por la violencia en el sur de México hasta la comunidad de Acteal, en el municipio de Chenalhó. Tras la matanza se pidieron casi doscientos arrestos, que se fueron concretando sin recabar demasiado en el modo de recabar las pruebas.

Los familiares de los tzotziles asesinados exigieron justicia a un sistema mexicano incapaz de darla. El procesamiento de los inculpados duró años, algunos estuvieron más de diez entre rejas hasta que esta semana la Corte Suprema de México decidió liberar a 20 de ellos porque el proceso fue indebido.

"Aquí sólo se está determinando que a los quejosos no se les siguió un debido proceso, lo cual no equivale en absoluto a un pronunciamiento sobre si, de facto, son o no inocentes”, dijo al razonar su voto en apoyo a las excarcelaciones el ministro José Ramón Cossío. Otros tres le respaldaron y sólo uno se mostró en desacuerdo.

¿Por qué ha generado tanta desazón e indignación el fallo? Primero, porque no repara el nada el crimen pese a que sí corrige una injusticia incubada por el propio sistema penal mexicano, muy deficiente pues a falta de pruebas basa todo el peso de las decisiones en los testimonios. Segundo, porque recuerda de nuevo que los que menos justicia reciben en México son los indígenas. Segundo, por que el Supremo ha admitido que entre los liberados puede haber culpables. El Alto Tribunal no entró a analizar eso. Se centró en conocer si el proceso fue justo, y determinó que no. Tercero, porque el caso Acteal se suma a otros incontables en los que los indígenas son maltratados por un sistema mexicano que no les hace justicia. Jamás se la ha hecho, desde tiempos de Fray Bartolomé de las Casas, ahí están las raíces de la inequidad, la injusticia y la desigualdad.

Valen de muy poco las declaraciones políticas de que, tras lo ocurrido, no se repetirá otro Acteal. Sin embargo no es México país de justicias y esas declaraciones son imposibles de cumplir, irrealizables... Cada día, en cada giro persiste una corrupción que es parte ya ede la cultura política, sangrante, incierta, incapaz de aprender de los errores. Las injusticias se repetirán porque no funciona un edificio institucional que cuenta mucho erigir para que sólo cumpla en partes, en momentos, con ciertos destellos, su cometido ante la sociedad.